The Strokes - The New Abnormal (Cult Records/RCA, 2020)
4.3Nota Final
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Texto: Paula Onrubia

The Strokes han vuelto con un nuevo traje, pero sin perder el sonido que marcó a una generación. 

Siete años han pasado desde que The Strokes se reunieran para grabar su último álbum de estudio Comedown Machine (2013), un álbum que pasó de puntillas incluso para los propios neoyorquinos. Lanzado sin gira y sin apenas promoción, dando la sensación de que no se trató de un trabajo con el que realmente se sintieran cómodos.

Pero casi una década después, aquellos adolescentes conocidos como “los salvadores del rock” a principios de los 2000, han vuelto con The New Abnormal (2020), producido por el virtuoso Rick Rubin que ha trabajado con grupos de la talla de Metallica, Johnny Cash o Beastie Boys.

La década del 2010, o como coño quiera que se llamen, nos la quitamos.”, “Hemos sido descongelados y estamos de vuelta.”, esas fueron las palabras elegidas por Julian Casablancas en el concierto de fin de año de la banda en Nueva York para anunciar el lanzamiento de su nuevo álbum y para despertar, por sorpresa, un gran hype entre todos sus fans. Un disco que por lo visto esta vez sí que es respaldado por todos sus integrantes y que representa la nueva personalidad que desean proyectar.

The New Abnormal, con un título que curiosamente se identifica con esta nueva anormalidad que estamos viviendo, respira un aire renovado y más experimental que sus predecesores. Cuenta con unas atmósferas mucho más envolventes y cierta nostalgia ochentera, pero todo ello sin perder la esencia más pura y representativa de los primeros discos de los de Casablancas.

Este sexto trabajo de los neoyorkinos comienza con “The Adults Are Talking”, una apertura de álbum a base de ritmos que mantienen el new wave de sus inicios, unos riffs de guitarra que parecen conversar entre sí y una voz de Julian que pasa del susurro a su cada vez más reconocido falsete para darle una progresión realmente atractiva a la canción.

“Selfless” nos evoca cierta vuelta a las raíces de las versiones más lentas de los antiguos Strokes, una espontánea balada con una voz mucho más pulida que la que Julian nos tenía acostumbrados últimamente, con un timbre honestamente envolvente y unas guitarras que en ocasiones parecen llorar por el desamor plasmado en la letra.

Los sintetizadores toman el control con “Brooklyn Bridge To Chorus” que nos inyecta las pulsaciones que habían decaído con los anteriores temas, una melodía pegadiza con cierta nostalgia ochentera donde sale a relucir cuál es la década musical favorita de gran parte de los integrantes.

“Bad Decisions”, que fue lanzada casi un mes antes que el álbum, se encargó de crear un inmenso hype entre los más fanáticos de los viejos Strokes. Una auténtica vuelta a sus dos primeros álbumes convertido en un pequeño regalo para los más nostálgicos pero que, como hemos podido comprobar, no es para nada el sonido que representa el resto del disco.

“Eterna Summer” estalla con un estilo muy groovy y un ritmo funky que nos recuerda por momentos a Daft Punk. Unos ritmos que nos trasladan a un verano discotequero y colorido pero que en ocasiones oscurece cuando Julian pasa del falsetto al desgarro de su voz.

En “At The Door”, tal vez de la más experimentales del disco, con una estructura poco convencional, las guitarras y baterías desaparecen para dejar paso un juego minimalista entre los sintetizadores y la voz de Julian que nos traslada a una escena entre lúgubre y celestial. Un tema que recuerda más a The Voiz, el proyecto personal de Casablancas, pero sin contar con las distorsiones vocales con las que el frontman suele jugar con su otra banda.

En “Why Sunday’s Are So Depressing?” y “Not The Same Anymore” las guitarras de Nick y Albert vuelven a reaparecer en escena deleitándonos con esos riffs melancólicos tan característicos de los neoyorkinos que siempre nos han evocado una agridulce nostalgia.

El álbum culmina con “Ode to The Mets”, un elegante y extraño final en el que hacen un guiño a su odiada y a la vez amada Nueva York. Una melodía que contiene ápices de sus inicios y en la que la voz de Casablancas cobra protagonismo pasando de un tono suave y melancólico a la rabia y el desgarro, y terminando con cierto optimismo y entusiasmo. Desde luego, una forma muy acertada de rematar ese viaje de sensaciones y estados de ánimo que proyecta el disco.

The New Abnormal es el primer disco creado tras finalizar su primer contrato con RCA de Sony Music donde entraban los 5 anteriores. Los neoyorkinos han vuelto a firmar con la misma casa, pero está vez las condiciones habrán cambiado y la presión por sacar álbumes ha desaparecido dejándoles mucha mayor libertad creativa y menos presiones, y se nota. Esto les ha permitido elaborar un álbum mucho más ambiental con nuevos sonidos que parecen representar el nuevo camino que desean tomar unos Strokes más adultos y maduros, pero combinando de manera muy atractiva esas nuevas atmósferas con los ritmos y las guitarras más representativas de aquellos Strokes que salvaron el rock a principios del nuevo milenio.

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Dirección / Redacción Madrid

Iñaki Molinos M. La honestidad no es una virtud, es una obligación. @imolinosm

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