Tras colgar el sold out días antes, los alemanes Milky Chance debutaron en la Riviera con un directo que fue de menos a más y un público especialmente centrado en los principales hits de la banda

Texto y fotos: Paula Onrubia 

Cuando creas un hit que se convierte en millones de reproducciones en YouTube o en una de las canciones más buscadas en Shazam como es el caso de “Stole Dance” corres el peligro de quedar estancado y convertirte en la banda que todo el mundo ha oído pero de cuyo nombre no me acuerdo. Milky Chance han optado por evitar correr ese peligro y, aunque su reconocido tema lanzado en 2013 les ha ayudado innegablemente a impulsar su carrera, los de Kassel han sabido establecer un crecimiento orgánico en los últimos años que les ha llevado poco a poco a colocarse en grandes carteles de varios festivales y a organizar giras por toda Europa, EEUU y Latinoamérica. Un éxito que desde luego teníamos claro que se iba a ver reflejando en La Riviera que colgó el sold out días antes al igual que ocurrió la última vez que pasaron de gira por la capital. 

Ante una Riviera formada por un público especialmente joven y deseoso de saltar al ritmo de las pegadizas melodías del indie-folk de la banda, los alemanes aparecieron con ritmo tranquilo y pausado entre la oscuridad del escenario para luego, ya colocados cada uno con su instrumento, comenzar a tocar los primeros acordes mientras contemplaban el efusivo recibimiento de un público que se encontraba muy entusiasmado. 

Arrancaron con ‘Fallen’, ‘Right From Here’ y ‘Fado’, de su último disco con el que actualmente se encuentran girando, Mind The Moon (2019), un disco que continua en la misma línea de sonidos sintéticos y melodías folk característicos del dúo (ahora trío) alemán, pero que en líneas generales cuenta con un ritmo más pausado, envolvente y algún que otro atisbo reggae. 

Con una escenografía cuidada compuesta por un panel de luces de neón que creaba atmósferas diferentes en cada canción, la banda volvía a su segundo trabajo Blossom (2017) para sacar a relucir temas bien sonados como “Blossom” y “Cocoon” que hizo mantener a los allí presentes, si bien no excesivamente efusivos, muy conectados con la banda y completamente embobados con los destellos lumínicos de los neones que cubrían las espaldas de los alemanes. 

Tras tocar su exitoso “Down to the River”, los de Clemens volvieron a repasar algunos de los temas de su último trabajo. Un disco que cuenta con alguna que otra interesante colaboración como comentaba el vocalista, como es el caso de  “Daydreaming” con Tash Sultana. Canción en la que han sabido combinar perfectamente el sello sonoro de la banda con el original estilo de la australiana para convertirlo en un tema con destellos reggae muy apetecible de escuchar también en directo. 

El concierto se estaba volviendo algo más pausado dadas algunas de las canciones escogidas por la banda como “The Game” o “Loveland”, que cuentan con unos ritmos más lentos y que fue aprovechado por más de uno para pedir en la barra o ir al baño. Es lo que tiene la impaciencia de algunos por el directo fácilmente explosivo y bailable, especialmente con este tipo de bandas.  Pero para suerte de esos impacientes, antes de los bises el concierto cambió totalmente de tercio con “Flashed Junk Mind” y el reconocidísimo “Stolen Dance” en donde pudimos ver cómo móviles, manos y algún que otro a hombros de sus amigos se alzaron en lo alto para disfrutar de las canciones más reconocidas de la banda.

Tras dejar al público en plena euforia, los alemanes desparecieron del escenario esperando a que los allí presentes reclamasen su vuelta, y así fue, al más puro spanish style, con canturreos a ritmo de “lo lo lo lo” que hiceron que los de Kassel volvieran para rematar el nivelazo que habían dejado. Sorprendentemente no se guardaron los hitazos para el final y decidieron cerrar con “Ego”, “Running” y “Sweet Sun”, canciones de las que supieron sacar partido gracias a un Clemens Rehbein que se bajó a saltar y “sudar” junto a su público o a un Antonio Greger que demostró sus dotes con la armónica contoneándose junto al público como si de un auténtico rockstar se tratara. 

Con un disco recién salido del horno y una banda ya acostumbrada a realizar giras interminables por gran parte del globo, no tenemos ninguna duda que volveremos disfrutar del cautivador directo del trío alemán. 

 

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Los ritmos envolventes de Milky Chance llenan una Riviera efervescente, 10.0 out of 10 based on 1 rating

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Dirección / Redacción Madrid

Iñaki Molinos M. La honestidad no es una virtud, es una obligación. @imolinosm

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