Asistimos al concierto de la banda argentina El Mató a un Policía Motorizado el pasado domingo, 16 de febrero, a las 15:00 de la tarde en el Ocho y Medio.

“Muchas gracias por esta maravillosa noche de verano” fue la frase que Santiago utilizó para despedirse de todos los asistentes al concierto del pasado domingo. El Mató a un Policía Motorizado lograron un segundo sold out en la capital española: la segunda fecha sucederá el próximo jueves, 20 de febrero, en la misma sala But.

“Muchas gracias por esta maravillosa noche de verano”, dicen después de tocar “Chica rutera” en lo que parecía un bis interminable: “Fuego”, “Ahora imagino cosas”, “Más o menos bien”, “Chica de oro” y la canción anteriormente mencionada fueron aquellas que la banda argentina escogió para cerrar su primer concierto, si bien jugando con la incertidumbre del espectador afirmando durante la última media hora de concierto que solo les quedaba una canción por tocar. Se percibía el miedo: ¿Saldremos de aquí sin gritar “sheeeeenyyyy”? era lo que no paraba de preguntarse el público que estaba a mi alrededor. No caería esa breva, sin embargo, sí que echamos de menos “Mujeres bellas y fuertes”, como cada vez que el grupo pasa por la capital y nos dejan con la miel en los labios (¿Volverán a tocarla algún día?).

Después, del concierto, el desconcierto. “Muchas gracias por esta maravillosa noche de verano”. Risas. Caras de asombro. Nadie sabía si era una broma, un discurso demasiado interiorizado o cosa del jet lag.

Con respecto a lo de “noche”, me gustaría hacer un llamamiento para que se pongan de moda los conciertos a las 15.00 de la tarde. No hay mejor forma de finalizar un vermú de domingo que yendo a un concierto y, que al acabar, siga siendo de día. En contra, diré que quizás hubo una iluminación demasiado intensa para ser la hora de la siesta. Con respecto a lo de “verano”, es cierto que estamos viviendo un mes de febrero demasiado poco invernal. También es cierto, por otra parte, que el espíritu sonoro de los argentinos nos evoca a una época más festiva, más clara, más juvenil: los elementos percusivos, las piezas instrumentales, el contraste del sonido más limpio a la guitarra más distorsionada y el ambiente un tanto hooligan nos trasladan a otro ambiente más estival. Quizás la banda trajo consigo el primer día de primavera.

He citado tanto aquella frase que Santiago utilizó para despedirse para dejar claro que, aunque la sensación fuese similar a la de cualquier noche veraniega, acudimos a su concierto en mitad del invierno y a plena luz del día. Con respecto a lo de “maravilloso”, no obstante, no tengo nada que objetar. Ayer lo fueron, como cada vez que vienen por aquí.

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Redacción Madrid

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