Los de Birmingham aterrizaron en Madrid para hacer un repaso por todos sus grandes éxitos aprovechando la gira de su álbum recopilatorio “Black Gold”.  Desde los ritmos más electrónicos de sus últimos temas hasta las melodías más oscuras de sus inicios, Editors dejó con buen sabor de boca a nuevos y viejos fans

Texto: Paula Onrubia

Nada más y nada menos que 15 años llevan los británicos lanzando temas que han ido pasando de los ritmos más oscuros del dark wave o post punk de sus inicios a las melodías más bailables y discotequeras de sus últimos lanzamientos.  15 años a sus espaladas llevan Editors que, aunque en muchas ocasiones han pasado más desapercibidos de lo que muchos esperábamos, les han permitido consagrase como una banda referente de la versión más oscura del indie de la última década.

Los de Tom Smith habían llegado al Wizink con el fin de desempolvar sus grandes éxitos, sin duda. Para ello decidieron abrir por todo lo alto con algunos de sus temas más aclamados de sus dos primeros discos como “An End Has A Start”, “Bullets”, “Bones”  y “Escape The Nest” que pusieron en un mood muy melancólico a un público que, en su mayoría, era contemporáneo a la banda.

Con un juego de luces perfectamente integrado estilo de cada canción y estratégicamente escogido para crear la atmósfera idónea en cada tema, los británicos volvieron a su último disco (Violence 2018)  con temas como “Magazine” y “Violence”, una de la joyas de este último álbum que envolvió al recinto en un ambiente totalmente discotequero y un público entregado a sus ritmos y destellos de luces.

Lejos de bajar el ritmo, los de Birmingham continuaron manteniendo al público enganchado a las melodías más electrónicas y bailables de la banda con sus dos últimas canciones, “Upside Down” y “Frankenstein”, incluidas directamente en el álbum recopilatorio Black Gold (2019) que les está llevando a girar por toda Europa y que, tal vez a excepción de los más puristas, fueron realmente  bien acogidas por el público que continuaron con las manos en alto a ritmo de los sintetizadores y guitarras de la banda.

Tras otro de sus más aclamados temas, “Papillon”, que dejó a más de uno en una nube de ritmos ochenteros disfrutando de la hiperactividad de Tom Smith que no dejaba de contonearse y  jugar con el pie de micro, el show cambió totalmente de tercio.  El escenario se tiñó de un azul océano para comenzar con, justamente, “Ocean of Night”  una dulce y oscura melodía que continuó con “Weight of the World” en un formato acústico únicamente con la profunda voz de Smith y su guitarra. Hubiera sido el momento ideal para cerrar los ojos y disfrutar de ese ritmo más pausado del show, pero una gran parte del público estaba ya en otro mood y alguna que otra  mirada impaciente demandaba que los británicos volvieran a sacar su artillería pesada.

Artillería pesada que dejaron especialmente para después de los bises con “The Racing Rats” y “Munich” que desató la locura de un público que no podía evitar cantar al unísono y a viva voz los estribillos de los ritmos épicos de ambos temas. Un público que veía tristemente que eso estaba llegando al final, pero para culminar en lo más alto, Editors se guardaba otra de sus joyas más apreciadas de sus primeros discos, “Smokers Outside The Hospital”, que hizo que ninguno de los allí presentes se fuera a casa con la desgana que suele dejar un frío lunes de invierno.

Desde luego, Editors sigue demostrando ser la banda de una generación arraigada en el post-punk, pero lejos de quedarse cómodamente en esa escena, en los últimos años han apostado por nuevos sonidos que han sabido combinar perfectamente su esencia más dark enamorando así a viejos y nuevos fans.

 

 

 

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Iñaki Molinos M. La honestidad no es una virtud, es una obligación. @imolinosm

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