Julia Ortiz y Dolores Aguirre, las mujeres detrás de Perotá Chingó, recorren España en el mes de noviembre repasando sus virales canciones y presentando Muta, su nuevo disco.

Texto: Iduna Rusol

Fotos: Javi García Nieto

Si la cita es con Perotá Chingó, no sabes si preparar el cuerpo para un concierto o para un discurso sobre filosofía vital y fuerza femenina. Así que, ante la duda, antes de ponerte frente a Julia Ortiz y Dolores Aguirre, prepárate para las dos opciones.

El dúo argentino y su banda han cogido los bártulos y canciones y han cruzado el océano que las separa de nuestras calles para traer en directo sus letras. En Madrid, la vibra terrenal y mística que envuelve a este grupo inundó la Joy Eslava.

El viaje a través de los sentidos arrancó con unos versos en portugués seguidos de “Canción Pequeña”, que con delicados acordes agitó el silencio con el que esperábamos a estas dos mujeres que rompieron el aire con su voz. A este susurro musical le siguió “Toca”, que con el ambiente ya contoneándose dio paso a una de sus canciones más conocidas: “La Complicidad”. Y cantamos todas, cómplices de su música, porque aun siendo un tema original de los puertorriqueños Cultura Profética, ha sido Perotá Chingó quién nos ha llevado a muchos de nosotras hasta esa historia de sentimientos recíprocos en quien todos buscamos al amigo, al novio, al amante.

Con la gira por nuestro país dan un repaso íntimo por sus discos Perotá Chingó y Agua, pero también es la excusa para poner sobre la mesa las nuevas canciones de su último trabajo, Muta, que la misma noche del concierto salía a la venta.

Con cierta reminiscencia de jazz flotando en el ambiente, llega la rotunda frase de su tema “Certo”: “Donde duela nunca dudes”. Y es que, ya lo decía al inicio: Perotá Chingó te canta, te cuenta, te provoca, te sacude el sueño, te despierta los sentidos. Sus letras te conectan contigo misma y con la energía de quien te rodea, la del hombre, la mujer, la sociedad, la Tierra.

Lola y Julia lanzan gritos guturales acompañadas por gente del público que se lanza con ellas en este ritual de letras, melodías y ritmos que nacen de un lugar mucho más profundo que el propio suelo, mucho más elevado que las nubes. Son dos chamanas arreglando el mundo con música, o dos amigas con las que compartes café y conversación, elige la opción que quieras. Su directo no fue solo música. Si te concentrabas veías el mar, la arena, o el árbol. Del escenario salen los elementos que mecen la naturaleza y la fuerza que se siente en las protestas de la calle, en la lucha feminista, o en el crecimiento personal que siempre se presenta de algún modo en sus temas.

Para ir cerrando la noche llega, desde lo más hondo de sus gargantas, una versión de “Gallo negro, gallo rojo” de Chicho Sánchez Ferlosio, que también ha cantado Muerdo. Y una vez más, Perotá Chingó hace algo más que música, grita contra una situación, pellizca un ánimo.

El concierto avanza y “Anhelando Iruya” mantiene los pelos de punta en el público, paralizado escuchándolas cada vez de manera más íntima, cerrada, en silencio. Alrededor hay respiración contenida, nadie quiere interrumpir el empaste de voces acompañado de pocos instrumentos que nos recuerda una sesión de música en casa, pero con cientos de personas tarareando la misma canción.

El repaso por sus historias, por esos temas que las han convertido en nombre clave de la música que llega de Latinoamérica, terminó recordándome un ritual donde ellas ejercen de sabias hechiceras, cogiendo de la naturaleza y de la realidad lo que necesitan para brindar a los asistentes una ración de música y sabiduría zen.

 

 

 

 

 

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Perotá Chingó, realidad y mística desde Argentina, 10.0 out of 10 based on 3 ratings

Sobre El Autor

Dirección / Redacción Madrid

Iñaki Molinos M. La honestidad no es una virtud, es una obligación. @imolinosm

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