Mäbu decidió volver a Barcelona con Décimo: Directo en Estudio Uno, pero esta vez eligió venir al desnudo acompañados únicamente de sus guitarras para sacarle todo el partido al formato acústico que ofrece el ciclo de conciertos Sounds of Casa.

Texto: Sonia Sáez

Nunca hubiéramos dicho que ahí donde nace el conocido Paseo de Gracia, el hotel Casa Gracia guardara un pequeño y maravilloso sótano de luces tenues e infinitas puertas, con más pinta de escape room que de sala de conciertos. Pero una vez dentro apareció el dúo que nos dio una cálida bienvenida con su primer sencillo “Hallo”, seguido de “Caimán”, que no forman parte del recopilatorio seleccionado de grandes éxitos cultivados en estos diez años de carrera musical, pero que fueron el aperitivo perfecto.

Una vez roto el hielo, la cantante María Blanco nos contó que daba gracias a la música por tenernos tan cerca, literal. Como en el salón de casa y entre amigos, nos quisieron llevar a un oasis en nuestra vida, “porque vivir es bastante difícil y ver un concierto arregla muchas cosas”. Y nos dejamos llevar al Oasis de Casa Gracia.

Mäbu se caracteriza por hacer canciones sencillas pero penetrantes, tan personales como intensas. Con la sabia reflexión de cosas indispensables de la vida, tipo escuchar a autores de hace muchos años, explicaron que les gusta hacer versiones, “como si fuésemos buenos”, bromeó María antes de soltar la guitarra y bordar el mítico “Espérame en el cielo” o “Por qué te vas”, como guiño a José Luis Perales, a quien tuvo al lado en un concierto y “¡fue la leche!”, añadió.

En 2018 cumplieron una década como banda, que no es poco para la música en los días que corren. Empezaron tal cual se mostraron, naturales e injustamente modestos, tocando en bolos íntimos, hasta que Txarlie Solano se vino arriba y añadieron más miembros e instrumentos al grupo. Estos diez años los han decidido celebrar haciéndose un auto homenaje recopilando diez canciones y cantándolas en directo acompañados de amigos del panorama musical, que han colaborado en la gran acogida que ha tenido el disco.

María con mucho cariño mencionó que le hizo especial ilusión cantar con su madre Estibaliz, que formaba parte del mítico grupo Mocedades, proyecto que compartía con su padre. Agradecida de sus genes, pero consciente de que el público que mueven es completamente diferente, Blanco siempre quiso que este hecho fuera anecdótico, pero al fallecer su padre no quiso perder la oportunidad de compartir con su madre la deliciosa “Buenos días”. A la primera estrofa paró en seco y soltó que por primera vez confesaba que la había escrito para Txarlie: “Os dije que iba a ser concierto especial”.

Repasaron otros temas del recopilatorio, como “Cara triste”, “Nunca”, “Con mi voz”, “De negro y amarillo” o “Los viajes con Sam”, el primer sencillo del nuevo disco. No faltó el amor del litoral de “Los amantes” en la que colabora Izal; “Quédate a dormir” donde nos pidieron que coreáramos La mitad del tiempo que tengo la dedico a pensar en ti como si fuéramos Marlango, o “Paralelo”, donde María convirtió la guitarra en caja haciendo que surgieran de manera espontánea unas palmas sincronizadas improvisadas, para seguir con ellos, paralelo a ellos.

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