El Milagro es lo que ha sucedido dentro de la vida de los cuatro (ahora cinco) componentes de Viva Suecia. Tras tres años girando, tanto nacional como internacionalmente, la banda se ha consagrado como una más relevantes dentro de la escena. Su tercer disco habla de fe, o de que todo aquello que se concibe como ficción puede llegar, algún día, a hacerse realidad. Sin embargo, detrás de un resultado fructífero, hay un cúmulo de errores, pruebas, altos y bajos, picos y pozos, y todos ellos se encuentran, de algún modo u otro, recogidos en el álbum.

Texto: Marta España

Fotos: Emi Picazo

Habéis publicado “El Milagro” el mismo día que un montón de músicos publican también sus lanzamientos.

Alberto: Bueno, podemos hablar también del nuevo disco de Wilco.

¿Qué recibimiento está teniendo? ¿Cómo estáis viviendo la acogida?

A: Voy a leer la crítica que ha hecho mi padre en exclusiva: “Acabo de oír las canciones de El Milagro. Vaya discazo. Se me caen las lágrimas. Yo, que soy un pedazo de carne con ojos”. Mi padre es una persona que tiene muy poco oído musical, así que para que diga esto mi padre… porque en mi familia, es mi madre la que nos ha dado un poco de cultura musical. ¿Tus padres que han dicho?

Fernando: Mis padres no me han dicho nada porque no lo han escuchado todavía. La verdad es que estamos abrumados con la respuesta de la gente, sobre todo en redes.

A: El jueves nos reunimos los cuatro a las doce de la noche, que fue cuando salió en todas las plataformas. Quedamos con una botella de champán, que es algo ordinario que hacemos cuando sale un disco. Vimos los mensajes y nos faltaba llorar.

F: Llamamos a nuestro equipo, a nuestro productor, etc. Es algo simbólico, porque estábamos todos haciendo cosas diferentes por Madrid: Rafa estaba en un concierto, nosotros en otro, y cuando nos juntamos fue muy bonito. Hay mucho trabajo detrás porque ha conllevado mucho trabajo, a través de una gira, etcétera.

Además, no os habéis tomado ningún descanso compositivo en este tiempo. Habéis estado girando durante, casi, dos años. ¿El cuerpo no os pide descansar?

F: Creemos que no es el momento todavía. Estamos en un momento en el que, si paras, puede ser que la cagues, porque la línea queremos que sea ascendente. A lo mejor, cuando termine la gira de este disco, paramos.

¿Creéis que vuestro éxito hubiese sido diferente si no hubieseis sido de Murcia? Allí parece que hay una especie de comunidad creada entre músicos que no sucede en otras zonas, como en Madrid.

A: Nosotros lo achacamos mucho a la calidad de vida. Por ejemplo, un local de ensayo aquí cuesta el doble. Esa traba hace que muchos grupos no puedan seguir adelante.

F: Yo no creo que pase solo en Murcia. Creo que se está descentrificando toda la cultura.

A: Yo soy de Madrid. He vivido en Murcia muchos años, pero mi familia es de aquí. Tengo la sensación de que hay un efecto llamada vacío en Madrid, y a mi me encanta esta ciudad. Hay muchos contenidos que se ven muy llanos, y luego el tema de los locales de ensayo. Conocemos a bandas de primer nivel que tienen que compartir local. Hay muchos saraos y se conoce a mucha gente, pero lo importante es componer y ensayar. A ensayar se puede ir en chándal, y no hace falta ser el más fashion ni estar en todas las fiestas. Yo siempre digo que en Murcia estamos más preocupados por hacer arte que por parecer artistas.

Y, aun así, por mucho que la gente esté empañada en que lo importante es estrechar manos, falta el sentimiento comunitario de “hoy por ti, mañana por mí” y apoyarse mutuamente.

A: Nosotros les hemos pedido muchos favores a Noise Box y a Second, y ellos encantados. Jesús Cobarro estuvo sustituyendo en la guitarra a Rafa cuando se rompió el dedo este verano: se aprendió el repertorio en cuatro días. Ha convertido una situación dolorosa en algo positivo porque ha estado como el colega que es. Con la gente de Second solo tenemos que descolgar el teléfono.

F: En Murcia somos menos grupos y, al estar en un espacio más reducido tienes una relación más íntima con ellos.

A: También es a nivel económico. Si tú quieres vivir en Malasaña porque tienes debajo los tres garitos de moda, te va a costar un dineral una habitación. No puedes tener unos pedales de puta madre, ni un ampli en condiciones, no te puedes permitir un buen técnico de sonido en tus giras… a nosotros nos gusta salir con técnico de sonido desde el quinto o sexto bolo que dimos. Hay que invertir, y al principio volvíamos palmando pasta, pero nos lo podíamos permitir porque en Murcia puedes vivir por 250 euros.

Metiéndonos más de lleno en el disco, “El Milagro” está cargado de iconografía religiosa, aunque la fe de la que habláis es de otro tipo.

A: La fe no tiene por qué ser necesariamente en Dios. Lo hemos revestido, sobre todo en la portada, de una iconografía más católica. Se debatió con Yamandú, que es el que ha hecho la portada, porque él quería hacerlo más abstracto. Nosotros pensamos que iba a perder un poco de fuerza, porque la iconografía católica está muy presente en Europa. Pensamos que iba a ser más potente si lo asociábamos a algo más evidente. Luego, dentro del arte, hay otro contenido más abstracto: todo tiene una explicación que viene de nuestro día a día y, de hecho, hay mucha iconografía murciana. Está el Cristo de Monteagudo, la Catedral de Murcia, la Cruz de Caravaca, etc.

F: Se ha creado un universo simbólico a colación con el título del milagro.

A: Luego ya nos lo tatuaremos por ahí.

Musicalmente hablando, también se pueden encontrar paralelismos con el imaginario religioso: el sonido de campanas o la orquestación de cuerda, más cercana a la música de culto. ¿En los conciertos como lo vais a hacer?

A: Ya hablaremos. De momento llevamos a Rodri.

F: Nuestro Rodri puede extrapolar esos sonidos al piano.

A: Ahora es lo que estamos pensando, cómo llevar todo esto al directo. Hasta las canciones más sencillas tienen un giro de sonido. De hecho, a Rodri le incorporamos en verano para que fuésemos rodando juntos y, en el momento de sacar el disco, tuviésemos ya un buen feeling con él, porque a la hora de tocarlo es más complejo.

¿Cómo se grabaron los violines?

A: Están grabados con trece instrumentos. Hay violines, violas y violonchelos. Les explicamos con la voz lo que queríamos, porque ellos venían con partituras y nosotros no tenemos ni idea de eso.

Entonces, ¿teníais esas partes compuestas?

A: En “Días amables” se compuso en la preproducción con la boca. Rafa y Rodri hicieron un boceto para el piano que le pasaron a la compañía, y luego ellos sacaron las voces. En “El Milagro” estaba más esbozado. Le pasamos un boceto con guitarras, le explicamos lo que queríamos y nos trajo un arreglo rollo Last Shadow Puppets: una cosa super épica, super conmovedora.

Claro, que llevar eso al directo es más complicado…

A: Sí, cuando le dijimos al sello “os vamos a pasar un presupuesto de trece tíos”… eso no se puede hacer.

La verdad es que cada canción tiene su toque diferente, supongo que porque ya, después de varios discos, sabéis como interactuar musicalmente los unos con los otros.

F: Sí, yo, cuando empezamos con la banda, jamás pensé que iba a hacer una batería más funky, como la de “Algunos tenemos fe”.

A: O el arreglo que hace Joe Crepúsculo en “Fóllame”, digamos que no tiene nada que ver con trece instrumentos de cuerda. Cada canción es diferente.

¿Os daba miedo publicar esa canción con un título tan explícito?

A: Yo ahora estoy viendo The Wire, y están todo el rato con la palabra fuck en la boca. La estoy viendo muy tarde, lo sé. La dicen cada dos por tres, es una palabra como otra cualquiera. Mola, porque es una canción muy nerviosa y genera ansiedad escucharla: tiene un punto electrónico y la letra es jodida. Solo se dice una vez esa palabra, pero esa palabra te termina de dar la hostia definitiva.

Es verdad que la canción, como tal, no tiene ese tipo de discurso, pero se tiende a tachar la calidad de las canciones que no utilizan la metáfora. Incluso en el trap, donde el discurso explícito está muchísimo más normalizado, la gente se ha metido mucho con Bad Gyal cuando dice “él me llama Santa María porque mi coño está apretado como el primer día”.

A: Yo creo que no hay que darle más bola a cosas que no la tienen. Dentro de un contexto y dentro de una creatividad, hay que saber descontextualizar, o saber cuando se está descontextualizando una frase.

Aunque sea la última canción del disco, ha habido mucha gente que, al ver el título, ha ido a escucharla en primer lugar.

A: Sí, yo sí que me imaginaba eso.

Deberíamos decir más veces “te deseo lo que te mereces”. Yo creo que es una frase que se puede interpretar como que va a malas. ¿Las buenas canciones nacen del amor o del rencor?

F: Esa frase tiene un doble rasero.

A: Solemos decir que, tanto para letra como para música, hay que tocar fondo en todos los sentidos. El fondo más fondo lo tocas cuando rompes una relación.

Cuando te hacen una guarrada.

A: Claro. A nosotros muchas veces nos preguntan como hemos podido hacer un disco con 80 conciertos al año en cuatro países distintos. Cuando dice Rafa “voy a joderme el día, voy a levantarme tarde”. Esta vida de artista tiene muchos altibajos porque estás un fin de semana tocando techo y el lunes cambiándole el cajón a la gata o en el Mercadona haciendo la compra. En esa ruleta de picos y fondos, creo que es donde está la inspiración. Si nos quedáramos en casa viendo El Hormiguero todos los días, probablemente no nos saldrían las canciones.

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Redacción Madrid

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