Asistimos al cierre de las Noches del Botánico que ya se presentaba como una noche especial. La vuelta de Russian Red y el repertorio especial de las canciones que marcaron la trayectoria de Rufus T. Firefly hicieron que los asistentes cerraran el festival con esa sensación mágica y nostálgica y sobre todo expectantes por lo que nos deparará la edición del año que viene

Texto y fotos: Emi Picazo – @lachicadeluces

Y es que Rufus T.Firefly habían anunciado que esa noche sería un concierto especial y único. Y aunque el foso no estaba al completo al dar las 9 de la noche, si que estaba puntual una tormenta veraniega que empezó tímida, mientras sonaba “Coffee&TV” de Blur. Poco a poco la lluvia torrencial quiso ser la protagonista y con “Chamber of Reflection” (Mac Demarco) la banda anunció que abandonada durante un momento el escenario empapado y los asistentes se resguardaban donde podían.

Rufus T. Firefly en Noches del Botánico

No fueron más de 30 minutos cuando la banda volvía para regalar a los presentes el mítico “Something” de The Beatles. Y es que, ver a Rufus versionando un clásico de esta magnitud ya es algo que vives como un milagro musical que quieres guardar en tus retinas y en tu memoria para siempre.
Pasamos al homenaje a Havalina y sus “Objetos Personales”. Cómo no iba a estar presente algún tema de la banda de Manuel Cabezalí, habiendo sido ambas bandas ya objeto de fusión con Bandada. Llegó momento para “Run Thru” de My Morning Jacket y “Ava Adore” de Smasing Pumpkins, homenajeados también por la admirable Julia, la batería del grupo, con su camiseta de Zero, otra de sus canciones.
Y es que los pies fríos por la lluvia ya no eran motivo para no moverse, porque llegó el momento de Radiohead y “Lucky”.

Victor Cabezuelo anunciaba a una invitada para el siguiente tema, y entonces llegó Annie B.Sweet para interpretar “New Song” de Warpaint y entonces sí, bailamos como locos. Seguían con “La femme d’argent” de Air y “Elephant” de Tame Impala, y fue este uno de los momentos más esperados de los asistentes sobre todo por la cantidad de veces que se ha comparado al grupo con esta banda. Y como regalo final, nos sorprendieron con la versión de “Copenhague” de Vetusta Morla a la voz de Jero Romero, y supimos que lo acabábamos de vivir allí había sido algo único e irrepetible y sentimos esa conexión con Rufus que quisieron hacernos participes de las canciones que les habían marcado a ellos siendo este concierto, uno de los que  nos ha marcado a los que lo hemos disfrutado.

Y llegó lo que el público general estaba esperando, la vuelta de Lourdes y el esperado concierto de Russian Red, que también habían preparado especialmente para esta noche final del Botánico.

Dos años en las sombras hacían que todo el mundo estuviera impaciente por ver el regreso de la madrileña, aunque no fue una retirada como tal, pero si que decidió apartarse del foco durante este tiempo.

Russian Red en Noches del Botánico

Y es que aparecía en el escenario vistiendo una túnica que nos hizo ver a una diva en un escenario, lejos quedaba la Lourdes de años atrás. Fue “Neruda” y después una versión muy especial de “I Want to Break Free” del majestuoso Freedy, haciendo de este himno un canto solemne y casi místico con los que comenzó su concierto. Siguió con su éxito “Conquer de World” de su álbum Fuerteventura, que acompañaba con bailarines de danza contemporánea y una puesta en escena llena de misticismo y teatralidad, así haciendo honor al nombre de su espectáculo shakesperiano en su “Sueño de una Noche de Verano”. Un repertorio escogido cuidadosamente para esta noche; “Fuerteventura”, “Mi canción 7”, “A Hat”, “The Sun The Tree” “Cigarretes” fueron algunas de las canciones que interpretó mientras entre el público se veían caras felices, gente abrazada, bailando lento y soñando tal vez, con volver a ver un concierto de Russian Red sin tener que esperar tanto tiempo y poder disfrutar de un montaje tan cuidado y de la delicada voz de Lourdes Hernández.

Y es que las noches del botánico no podían haber terminado con dos conciertos tan especiales llenos de magia y misticismo en comunión con un público eléctrico y con ganas de disfrutar de la última noche de música del festival madrileño como si del sueño de una noche se tratara.

Sobre El Autor

Dirección / Redacción Madrid

Iñaki Molinos M. La honestidad no es una virtud, es una obligación. @imolinosm

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