El compositor asturiano Willy Naves ha cocido a fuego lento su nuevo trabajo, el segundo  – homónimo – compuesto por diez historias en modo de canción. También han pasado ya seis años desde que se sometió a nuestro tostatest, así que toca hablar de todo lo que ha cambiado con un flamante trabajo bajo el brazo y con su vida afincada desde los últimos cuatro años en Madrid, ligado a la sala Costello.

Han pasado muchos años desde el trabajo anterior. ¿En qué has estado metido hasta ahora, musicalmente hablando?

No he parado de tocar y componer. Del mismo modo grabé un EP con Hans Kruger que no publicamos porque pensamos que podíamos conseguir mejor material y hacer un largo. Nunca ha habido prisa. Quedamos en realizarlo todo a fuego lento y con mucho mimo.

¿Por qué este disco ahora? ¿Qué ha tenido que ocurrir para darle forma al fin?

Estaban las canciones, estaba el mood, las ganas, el productor, el estudio y todo en su sitio. A veces los supuestos plazos de la industria musical te hacen apresurarte en sacar material cuando no es necesario. De la misma manera que si tienes material antes de los plazos establecidos se graba y se saca… Pero nunca he creído en esos plazos de dos años y disco, y en bucle. El proceso creativo no tiene plazos. 

Es un disco homónimo, además, pese a ser el segundo. ¿Qué nos puedes contar de él?

Que es un disco muy Willy. El disco que siempre quise grabar. Y que por fin he tenido medios y capacidades para hacerlo.

‘Conversaciones con Demian’ se grabó en un estudio local en Gijón. Ahora has confiado a Charlie Bautista (Tulsa) las tareas de producción. ¿Qué buscabas en este sentido, querías hacer las cosas diferentes o no había tal necesidad frente a la brecha temporal entre uno y otro disco?

El primer disco fue a matacaballo, sin tomar las decisiones por mí mismo. tanto en producción como en la forma de trabajar. Aquí tenía claro el concepto, las maquetas, el estudio (Estudio Uno, uno de los mejores de España) y a mi amigo Charlie que ha sido una piedra filosofal del disco. Llevo casi cuatro años viviendo en Madrid y mi forma de ser como persona y músico ha evolucionado. Sobre todo se podría resumir que en este disco he hecho lo que quería en cada momento. Estudio, productor, producción, estética, portada, videoclip…  He tomado todas las decisiones y he sido apoyado en ellas.

¿Llevabas mucho trabajo hecho al estudio o crecieron las canciones ya en él mano a mano con Bautista?

Llevaba una barbaridad de trabajo hecho, maquetas autoproducidas en casa. Pero Charlie hizo que todo creciera, que todo estuviera en su sitio. Es una persona brillante, buena persona, buen músico y gran psicólogo. Ha sido clave y estaré eternamente agradecido. Conectamos de un modo bastante fuerte y a día de hoy ambos estamos muy felices de habernos encontrado.

A veces se habla de la tarea de productor casi como un pulso mental entre grupo o artista y también como una tarea donde se ha de tener mucha mano izquierda y recomendar más o menos para que quien lleva las canciones originales se sienta cómodo. Por lo que cuentas tu experiencia fue muy positiva. ¿Ibas con la idea de que Bautista les dieran el toque que les faltaba a los temas?

Hablamos mucho de música. Él supo sacar lo mejor de mi, los rasgos diferenciadores que tenía, explotar mi forma de tocar la guitarra (vengo de la guitarra clásica). Hablamos mucho de la vida y coincidimos mucho. Creo que nos empapamos el uno del otro y el resultado se percibe. Además, insisto, es un ser brillante. Con un talento tan grande… Que a veces asusta.

Dices que hay un corte muy cinematográfico en las canciones de este LP. ¿Hay un plano secuencia compuesto por las diferentes canciones o se han de tomar como historias diferentes?

Las canciones tienen un principio y un fin. Ellas son una pieza por si mismas. Funcionan como un todo y como piezas individuales. A pesar de ser nexos cada una podría ser una película con principio y final.

¿Hay mucha distancia entre unas y otras canciones o las hiciste ya pensando en que formarían parte del mismo disco?

Hay canciones compuestas hace cinco años y otra compuesta dos días antes de entrar a estudio… Hay de todo. En equilibrio. Random. Cero pensando con frialdad, sino en cómo escoger la mejor colección. Cuando entramos a grabar había canciones que pensábamos que iban a estar y se quedaron atrás y otras que entraron de manera orgánica en el último momento.

Sabemos que te gustan mucho artistas del corte de Sufjan Stevens o Bon Iver. ¿Qué otras influencias recoges en tu música?

Me encanta el folk internacional. Y también The National, Local Natives, José González… Jugar con afinaciones y formas de tocar la guitarra.

¿Crees que la formación musical es importante para crecer como artista? En tu caso eres multiinstrumentista así que imaginamos que sí ha sido destacable para ti.

Yo empecé con siete años el conservatorio y hasta hoy he tenido una guitarra, piano… La formación me ha ayudado a crecer como artista e instrumentista. En mi caso es algo básico pero cada artista es un mundo. Hay gente autodidacta que son cracks. Yo he estudiado licenciatura de guitarra clásica, magisterio musical e ingeniero de sonido y me ha servido, pero no hay una formula perfecta.

¿Programar conciertos -como haces desde hace años en la sala Costello- puede ayudar a crecer como artista o, al revés, coarta la libertad porque piensas más en lo que funciona a nivel de público?

Es una faceta que ayuda, ver conciertos y estar dentro del tejido nacional musical sirve mucho para crecer. Es muy positivo.

A su vez, habiéndote nutrido de tu trabajo en una de las salas más reconocibles de la capital, seguro que habrás ganado experiencias y anécdotas que son inseparables de tu propia carrera. ¿Puedes contarnos algún concierto que te hiciera especial ilusión y que te abriera los ojos de alguna manera, que fuera especial para ti?

He programado a artistas increíbles como Bear´s Den, Charlie Cunningham, Still Corners, Chris Stills, Stu Larsen, Roo Panes, Cala Vento, Viva Suecia… De todos he aprendido y me he empapado.

¿Temes a la monogamia entre músicos? ¿Como artista y programador se tiende a cultivar un círculo vicioso?

Creo que en los círculos viciosos caes como persona, no como músico, carpintero o abogado. Si te dejas engullir no es por la industria en sí, sino por la propensión que tengas a ello. Yo me mantengo bastante al margen. A las siete de la mañana estoy en pie contestando correos, a las once boxeando, a la una ensayando… E intento mantener una vida lo más ordenada posible.

Desde la distancia, ¿cómo percibes la escena musical en Asturias tanto a nivel de grupos como de salas?

Hay mucho movimiento. Salas como las de mis amigos de La Salvaje han hecho mucho por la escena. Por desgracia paso solo unos 10 días al año en total en Asturias. pero siempre que voy veo que hay calidad y cantidad de propuestas.

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Sobre El Autor

Redacción Asturias

Periodista y melómana. Crecí con la música y no he parado nunca de aprender de nuevos sonidos y sensaciones. Amante también de las palabras, todo junto hace la canción perfecta.

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