Tres y cuatro de mayo fue la fecha elegida para colgar sold out en la tercera edición del festival WARM UP. Música, gastronomía y moda impregnaron Murcia de llamativos colores, maravillosos sonidos y exquisitos sabores

Crónica: Isabela Vivo

Fotos: WARM UP Festival

Con una programación que permitía poder disfrutar de la ciudad durante toda la semana mediante desfiles de moda, rutas gastronómicas y conciertos secretos cuyos artistas se desvelaban en el momento de salir al escenario, fue durante el fin de semana cuando se vivieron jornadas casi interminables (en el mejor sentido de la palabra) de música en directo.

Con un cartel en el que tanto la letra destacada como la pequeña merecían la misma atención, la calidad y el espectáculo obtuvieron una nota más que positiva. Colaboraciones sorpresa (o no tan sorpresa…), directos con un excelente acompañamiento audiovisual, techno bajo luces azules e incluso una ligera lluvia, fueron las pequeñas pinceladas sobre las que se dibujó un aura cargada de buenas energías.

Viernes

La jornada del viernes guardaba dos esperadas actuaciones. Una por su novedad y otra por su longevidad. Sobre las nueve de menos diez; con un cielo grisáceo que no podía reflejar mejor el nuevo single de quién estrenaría el escenario principal del festival; Amaia presentó siete canciones del que será su primer trabajo. A pesar de un público que en ocasiones hacía difícil disfrutar de la armonía de esta artista, la cantante confirmó con temas como ‘El concierto de los motorizados’, ‘Mensaje tuyo’ o ‘El Relámpago’ su característica personalidad y dotes musicales. Al piano o la guitarra, su voz no decepciona y su naturalidad tampoco. Y como las grandes esencias vienen en frascos pequeños, quizá no necesite de tanta amplitud para hacer un buen concierto. Un escenario algo más pequeño e íntimo basta para reflejarla de forma gustosa.

Justo después, en el escenario contiguo, fue el turno de Carolina Durante. Los creadores de ‘Cayetano’, ‘Himno Nacional’ o ‘Necromántico’. Su capacidad para mover a las masas es innegable y su directo, muy directo. Si bien quizá el de esta ocasión no fue de los mejores (en lo que a sonido se refiere), su fuerza y estilo algo shoegaze consigue impregnar a los asistentes de ganas mover la cabeza, levantar los brazos y saltar al grito de Cayetano. Como dice una de sus últimas canciones, “lo que cambian las cosas en un año…” Lo que antes no estaba ahora sí; lo que no veías en ningún lado, ahora sí; y la banda madrileña ha conseguido, a golpe de letras tan certeras como viscerales, estar en todos los telediarios y escenarios.

Llegó entonces la hora de viajar hasta Escocia y el post punk de la mano de los indestructibles The Jesus and Mary Chain. Durante unos cortos 60 minutos, las guitarras sonaron de forma desgarradora y por la voz de Jim Reid parecía no haber pasado el tiempo. Temas como ‘April Skies’, ‘Some Candy Talking’, ‘Craking Up’ o ‘Just Like Honey’, consiguieron derramar alguna lágrima y expulsar rabia a partes iguales. Ver su directo es como dar al play de uno de sus discos solo que con la suerte ver cómo se va construyendo un setlist que aportó una más que satisfactoria dosis de música de calidad, junto a unos artistas con las suficientes tablas sobre el escenario como para catalogarlo dentro de uno de los mejores conciertos de esta edición.

Y como no hay fiesta sin baile, Two Door Cinema Club ofrecieron un espectáculo de lo más animado y colorido. Si ‘Undercover Martyn’ o ‘I can talk’ fueron vitoreados, el verdadero jubileo llegó con uno de los que se podría considerar como “himno festivo indie”: ‘What you know’. Sorpresa positiva la de este grupo, pues su directo les hizo bastante justicia no echando en falta ciertas ayudas de post producción.

Sábado

El sábado, por su parte, empezaba al ritmo de folk y blues de la mano de La Maravillosa Orquesta del Alcohol. Este septeto tuvo la capacidad de congregar a un numeroso y entregado público aun siendo de los primeros de la tarde. En un recorrido por sus cuatro álbumes y con un momento donde el cantante estuvo mano a mano con el público, canciones como ‘1932’, ‘Vasos Vacíos’, ‘PRMVR’, ‘Nómadas’ o ‘Héroes del Sábado’ recordaron que (en palabras del propio David Ruiz) “ni de coña va a ser la última vez”. Numerosos instrumentos de madera y una voz rota sirvieron de precedente, pese a lo nostálgico de sus letras, para todo lo bueno que estaba por llegar.

Por ejemplo, con el caso de Teenage Fan Club. La considerada por ‘Oasis’ como “la mejor banda del mundo” después de ellos mismos, sorprendió por tener una menor congregación de público de la esperada… o al menos, así lo parecía en las primeras filas.

Que su mayor popularidad se diera en los 90 no fue motivo para no dar un concierto de calidad que hizo pensar si es cierto eso de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”.

Aunque para los que no fueran muy fanáticos a veces pudiera parecer algo monótono, con ‘I don’t want control of you’, ‘Everything is falling apart’, ‘I’m in love’, ‘The Concept’ o ‘Start Again’ demostraron que pese a no ser un grupo que guste a grandes masas actualmente, Liam y Noel Gallagher’s decían lo que decían por una razón.

Y fue este último el siguiente en subir al escenario. Tras un Novedades Carminha que son toda una ‘Verbena’ musical y en cuyo último trabajo, Ultraligero, demuestran sus ganas de hacer al público pasarlo bien haciendo uso del autotune con ‘Ya no te veo’ o con cumbias al más puro estilo rockero como ‘Cariñito’; llegó el turno de uno de los artistas más esperados de esta edición: Noel Gallagher. Quizá jugó en su contra el hecho de tener un gran hype, pues a pesar de tocar himnos como ‘Little by little’, ‘She taught me how’, ‘Stop craying your heart out’ (con el que las lágrimas caían solas y el público hizo un coro estremecedor), un acústico ‘Dead in the Water’ o ‘Don’t look back in anger’, la sensación fue de esperar más. Aquí entra la dualidad de si la “culpa” es de quien ansía algo con tantas ganas o del artista. En este caso, es más probable que gane la primera opción, pues es cierto que, musicalmente hablando, pocas pegas se le puede poner a su historia, pero claro, Noel no son Oasis…

 

Tras este sabor agridulce, llegó el momento del que sí fue uno de los conciertos para enmarcar. Vetusta Morla llenaron no solo el espacio sino también el tiempo. Un recorrido por himnos generacionales como ‘Copenhague’, ‘Maldita Dulzura’, ‘Sálvese quien pueda’ o ‘Valiente’ fueron una explosión de energía junto a unos visuales que narraban las historias que Pucho iba cantando. No importa las veces que se les haya visto en directo, pues consiguen que cada vez sea mejor que la anterior. Su estilo consigue impregnar a quien toca y sus letras son jeroglíficos donde pararse a pensar no es costoso. La banda madrileña fue, sin saberlo, el broche de oro. Esa copa con la que alzas la mano y brindas por todo lo bueno que ha ocurrido.

Esperar no es fácil y mucho menos cuando se trata de algo que suma tantas alegrías en tan poco tiempo. Pero mientras llega la próxima edición de este acogedor festival, siempre se podrá echar una vista al pasado y recordar todo lo vivido.

 

 

Sobre El Autor

Dirección / Redacción Madrid

Iñaki Molinos M. La honestidad no es una virtud, es una obligación. @imolinosm

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