En su cuarta edición, el Fa Ce La Fest ofreció una propuesta musical tan destacable por su calidad como por su variedad

El Fa Ce La no es un festival más. Como no lo son ninguno de los eventos que se sacan con cariño y altas dosis de esfuerzo personal. En Lugo apretó el frío de lo lindo y se vieron más capuchas puestas y cuellos envueltos en pañuelos de lo que se acostumbra en un certamen musical en pleno mes de mayo (bienaventurados los que van a los festivales de verano) pero también se vieron muchos cuerpos debajo de capas de abrigo alborozados por  la música y la ilusión de estar donde se tiene que estar. Y Lugo este fin de semana fue parada obligatoria para indies.

El viernes se celebraba también el Día das Letras Galegas y desde el festival no dudaron en apostar por bandas locales en su cartel como es el caso de Chicharrón, Os Amigos dos Músicos o Rayotáser (nuestra admiración a los héroes que resistieron el frío de la madrugada lucense para verlos hasta el final). El guiño a la tierra es uno de los puntos fuertes a agradecer en este tipo de eventos, puesto que, además de suponer una plataforma para todos esos grupos, es una oportunidad para los foráneos de conocer qué se cuece en esos lares. Y Galicia tiene mucha música.

El eclecticismo es otro de los baluartes del Fa Ce La donde cada individuo tenía sus preferencias y más de uno salió encantado con un grupo del que apenas había oído hablar antes. En el caso del viernes, desde el pop electrónico y tremendamente pegadizo de Presumido pasando por otro palo como Michel Cloup Duo, oscuro y evocador que sorprendió a los allí presentes. Aunque si había una estrella esa noche en Lugo era Nacho Vegas que ofreció un concierto magnífico. Capaz de rememorar a los “fugaos” asturianos con ‘El corazón helado’, llevarnos de la mano hasta su casa a través de ‘La Plaza de la Soledá’ o recordarnos que vive en la ciudad más triste con ‘Ciudad Vampira’.

 

Nacho Vegas en el Facela Fest. / MARCOS LÓPEZ

Nacho Vegas en el Facela Fest. / MARCOS LÓPEZ

A la llegada de Cariño en su primera incursión en Lugo, la música ya había conseguido sacarnos el frío del cuerpo. El resto lo hizo el tontipop: ‘La bajona’, ‘Canción de pop de amor’ o la celebrada versión de ‘Llorando en la Limo’ han hecho de esta banda un fenómeno musical al que le queda un prometedor camino por delante.

Recuperadas las energías, el sábado venía cargado de platos fuertes a destacar dos: la oportunidad de ver a los estadounidenses The Essex Green presentando su último disco ‘Hardly electronic’ y la energía de Biznaga. Los primeros desplegaron su música con reminiscencias de los sesenta a través de temas tan redondos como ‘Don’t know why (you stay)’ y dejaron muy buen sabor de boca gracias a una puesta en escena y sonido de diez mientras que los segundos cerraron filas y fueron causantes de los pogos del festival con ‘Mediocridad y confort’ o ‘Una ciudad cualquiera’, himnos ya del desencanto a golpes de rock.

Tulsa y Cooper pusieron el lado dulce cada uno a su manera. Si Miren Iza puede cantar su ‘Oda al amor efímero’, ‘Bilbao’ o ‘Los amantes del puente’ y hacer que la tristeza se transmute en belleza, Álex Flechazos se encargó de traer el pedacito de sol ficticio y olor a after-sun a Lugo con clásicos de la talla de ‘La chica de Mel’ o ‘A toda velocidad’ y pisar el acelerador para llevarnos de paseo a ‘Hyde Park’ o aún más profundo: al final del verano, despedida incluida, a través de ‘Cierra los ojos’. Una carretera larga y estrecha que preludia un final tan irremediable como optimista. En el fondo da igual.

Enhorabuena, Fa Ce La, por hacernos bailar tanto y sonreír al frío.

 

 

VN:F [1.9.22_1171]
Valora esta noticia
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)

Sobre El Autor

Redacción Asturias

Periodista y melómana. Crecí con la música y no he parado nunca de aprender de nuevos sonidos y sensaciones. Amante también de las palabras, todo junto hace la canción perfecta.

Artículos Relacionados

2 Respuestas

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Blue Captcha Image
Refrescar

*