Lígula "El Aire antes del Viento"
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Lígula se visten de domingo en “El aire antes del viento”

La historia de Lígula sería el ejemplo musical de esas famosas startups que nacen en un pequeño garaje de EEUU, aquí representado por el local de ensayo de la propia calle Lígula, donde se junta un grupo de amigos a crear sinfonías repletas de matices, colores y arreglos preciosistas.

Cuando uno habla de Lígula piensa automáticamente en los amantes de la buena música, en esas personas que se deleitan paladeando las canciones con pausa, sin la prisa que a veces ejercen las ciudades sobre nuestro día a día… esas ciudades que se pintan y describen con perfección en un disco titulado “El aire antes del viento”.

El salto, siempre complicado, del inglés al castellano en sus composiciones no ha sido para nada traumático, como a esas personas a las que todo lo que se pongan les queda bien, Lígula están vestidos de domingo.

Es muy fácil dejarse llevar por melodías que describen a la perfección imágenes como la de “La Casa Naranja”, que hablan por la personal voz de Ignacio de sentimientos en el sentido más amplio de la palabra, porque quién no ha sentido alguna vez esa necesidad de salir corriendo y dejarlo todo atrás como tan bien describen en “Agarrotado”, o ha querido perderse en el paseo infinito de “Las redes” por una ciudad fetiche como “Gdansk”. Pues de todo ello nos habla el septeto madrileño en el amplio viaje de las catorce canciones que componen este álbum, como ellos mismos dicen: «No hemos querido dejarnos nada para después».

Es un placer sumergirse entre el oleaje que provocan las cuerdas perfectamente acompasadas de “En las aceras”, ver como juguetean las palabras apoyándose sobre el hombro de las notas en “Comensal” o embarcarse en la banda sonora que dibuja “El faro”. Cuando la calma y la tranquilidad parece que se apoderan de la estancia, entra una guitarra enfurecida que lo envalentona todo para enfundarlo en una gran fiesta sonora. Dinámicas que borbotean por doquier, intensidades que fluctúan con punteos enérgicos, coros, vientos, cuerdas, pianos que transitan desde nuestros oídos hasta las caderas, eso siento cuando me dejo embaucar por el juego que propone Lígula en este disco.

Así que disfruten, regocijen sin prejuicios de “El aire antes del viento” porque, según sus propias palabras en “Canica”: «De aquí a cien años, seré abono para ti».

 

Sobre El Autor

Redacción A Coruña

Amante de la música de calidad en todos sus formatos.

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