Entrevista con el artista asturiano que está preparando su tercer disco

Etiquetas aparte, los noventa en Gijón fueran una etapa muy prolífica en el terreno musical y Maimuny es uno de esos artistas que, sin estar en primera línea de batalla, ha estado en todos los frentes. Hablamos largo y tendido con él de sus anteriores proyectos así como de la música que está por venir.

En primer lugar, nos gustaría resaltar que te has rodeado de gente de primera línea como Nacho Vegas, Pauline en la Playa. Nacho Álvarez, Xabel Vegas o Elle Belga para tu último trabajo. Con amigos así en la agenda será difícil que salga mal un proyecto. ¿Les pediste que colaboraran a cada uno o cómo surgió ‘A Carmen’?

Bueno, la verdad es que hay mucha más gente que colaboró y sin tener tanto nombre como los que citas y son unos primeras líneas que llevan ahí muchos años. La verdad que la colaboración estuvo muy bien, todo el mundo aportó de una manera muy libre y natural.

En realidad la cosa surgió de una manera totalmente espontánea… Llamé a Nacho Álvarez y le dije si quería cantar una estrofa, lo grabamos en mi casa, y de ahí me surgió la idea de ir llenando la canción con más voces o instrumentación, lo que cada cual pudiese aportar, una especie de ‘We are the world’ pero en versión indie…

Carmen era una persona muy, muy querida para toda la gente que colaboró, tras la pérdida de una persona tan significante e importante en nuestras vidas y en la escena musical de Gijón (no olvidemos que junto con Nacho Álvarez abrió La Plaza en Gijón a principios de los noventa, en donde se aglutinó todo el ‘Xixón Sound’ y más) en realidad fue como una colaboración amarga y una auténtica putada para todos tener que vernos involucrados en esto, pero le debemos ésta y muchas más.

Ya nos has adelantado bastante, pero para quienes no sepan quién fue Carmen del Guetu ¿qué contarías y por qué ha tenido tanto significado para toda una generación?

Imposible resumir lo que para todos nosotros fue Carmen, y seguro que no le gustaría nada que yo hablase de ella en una entrevista… Pero como comentaba antes, Carmen abrió La Plaza primero y después el Guetu, y allí convivían en total armonía punkis, pijos, indies, sixties, tecnócratas, rockeros, mods, emos, albañiles, becarios, futbolistas y algún que otro indeseable; en un mundo tan sectario, clanista, lobbista y partidista es difícil encontrar lugares así, y en Gijón lo teníamos debajo de casa…

A nadie le queda duda alguna de que Carmen fue siempre una sonrisa donde nos refugiamos, y amor para todos los parroquianos del Guetu o La Plaza. Es una pérdida irreparable, crecimos con ella, con su sencillez y su buen hacer, y no podemos olvidarla. Los flamencos dicen que no volverá a haber un Camarón, te puedo asegurar que las mujeres del tipo de Carmen son algo parecido a eso y cada vez escasean más.

Tus inicios musicales estarán llenos de anécdotas: empezaste muy joven girando con una banda alemana y también has colaborado con Australian Blonde. ¿Cómo eran los noventa que recuerdas?

La verdad que mi recuerdo de los noventa es bastante vago…  Vivía en casas okupas en Inglaterra, viendo muchos conciertos, tocando la guitarra española en mi casa, no tener un duro (ahora un euro) y aprovechando cualquier oportunidad para meterme en cualquier lugar que me llamase la atención, como hice con los ‘Die Gobs’ con una gira por toda España y Alemania. Ellos aparecieron por La Plaza y daban conciertos de psicho space pop rock de ¡tres horas! Paul me enseñaba muchos acordes y con él aprendí a arpegiar, era todo una explosión de frescura y nuevas emociones. A día de hoy siguen siendo para mi una gran influencia, de hecho el final de ‘A Carmen’ es una canción de los ‘Die Gobs’ sólo que en otra tonalidad, también les robé los acordes en ’Desordenado’, aunque nadie se dio cuenta 🙂

Lo de Australian fue casual, yo era su roadie y de vez en cuando daba unos guitarrazos cuando Paco Loco no aparecía… Descubrí muchísimas cosas y tengo muy buenos recuerdos de las giras en esa época; ocupan un lugar enorme en mi corazón.

Ah, en mi próximo disco Paco Martínez (batería de Australian Blonde) toca la española, y no sé quién se sorprendió mas del resultado, si él o yo…


Luego te preguntaremos sobre ese nuevo trabajo. De ese Gijón efervescente se habla tanto que casi se ha convertido en un cliché del que muchos artistas, sin embargo, no se sienten integrantes. En tu opinión, ¿qué hubo de verdad del denominado Xixón Sound?

Pues tal vez hubo más de mentira que de verdad, yo eso no lo sé porque viví el Gijón Sound como un espectador, recuerdo con 15 años ver a Eliminator Jr en el Txoko Txiki [bar de la ciudad] y cantar ‘Cimata zona pija’, o los conciertos de Screaming Pijas en el Garage, la sala de conciertos La Coria que no dejaba de ser un establo a las afueras de Gijón y algún viaje con Manta Ray por Francia.

Había mucha gente haciendo cosas, ajetreo, movimiento, escena local y ruido, mucho ruido, luego te ibas a tocar por ahí y la gente te recordaba lo afortunados que éramos por ser de Gijón y tú sonreías, ése es mi ‘Xixon Sound’.

También es reseñable que antes de tu etapa en solitario formaste un trío junto a José Luis Aguado (Manta Ray, Elle Belga) y Frank Rudow (Manta Ray, La Bien Querida): todos habéis tomado caminos distintos pero dentro de la música. ¿Qué te enseñó esta etapa? 

Yo venía de tocar en mi casa, en mi habitación, mi española, y cuando Rubio y Frank me llamaron para unirme a Viva Las Vegas de repente estaba tocando en Benicàsim, en el Bam compartiendo camerino con Barry Adamsom o en cualquier otro festival delante de tanta gente, para mí era muy extraño lo de ver al público cantando una canción tuya o tener que firmar un autógrafo.

También me enseñó una cara de la música que desconocía, la cara del show bussines, lo que el espectador no ve, esa parte no romántica, en la que las cosas pasan a ser números, contratos, royalties y que nada tiene que ver con las canciones,  esa parte tan necesaria, pero que en mi caso siempre traté de evitar.

Una vez iniciada tu trayectoria individual, ¿encontraste más obstáculos o más libertad?

Cuando inicias un proyecto en solitario tú te encargas de todo y tienes que lidiar con cosas nuevas, hacerte a ellas y remar en una sola dirección, asegurarte de quien se sume aporte y no reste.

La música es libertad, puedes hacer lo que quieras, cualquier músico debería sentirse libre en cualquier proyecto, yo no lo concibo de otra manera; por lo tanto como Maimuny y en lo que artísticamente se refiere soy totalmente libre de hacer lo que quiero.


Para tu segundo trabajo contaste con la ayuda de César Verdú (León Benavente). ¿Qué diferencias aprecias en ‘Memorias de una dorada’ respecto a ‘Camino de larga estancia’?

Conocí a César cuando yo tocaba en Viva Las Vegas y él en Schwarz, enseguida nos hicimos muy amigos y descubrimos que éramos admiradores a partes iguales de Jacques Brel y Nirvana. César es una de las personas más grandes y honestas que hay en el rock patrio. Y aunque salga en los créditos de este disco, no llegó a tiempo para mezclar ‘A Carmen’, la idea final era que él la mezclase y formase parte de nuestro pequeño homenaje a Carmen, pero para cuando el disco ya estaba en la imprenta no hubo tiempo de modificar su nombre y ahí se quedó… Estoy trabajando con él terminando de mezclar mi siguiente disco y me gusta las cosas que me está enviando, nos entendemos muy bien. César, ¡ven ya a vivir a Gijón!

Todas mis canciones son muy parecidas, pero ‘Memorias de una dorada’ es un disco más pensado, mejor arreglado y mejor producido, es la diferencia que veo. Ni es mejor ni peor que ‘Camino de larga estancia’, sólo está mejor producido.

Nos morimos de curiosidad por saber cómo llegaste a Oscar Mulero para colaborar en el segundo disco. ¿Erais amigos antes? ¿Cómo se materializó esta colaboración?

Ja ja ja, si con 20 años me dicen que Oscar Mulero va a estar en un disco mío dejo la música…

Oscar apareció por el Guetu hace unos años, y ahí entre cañas, tés y horas muertas nos fuimos conociendo, hablamos de discos que nos gustan, es una persona que escucha de todo y por lo tanto nos encontramos en muchos puntos comunes, eso hizo que una cosa llevase a la otra, y siempre ‘de tranquis’…

Cuando el 2 de febrero se nos paró el reloj a todos, y después de unos meses, le comenté que había escrito una canción para Carmen y me dijo que quería oírla, se la mandé y le dije como a todos, si se te ocurre algo o te encaja, mete algo, haz lo que quieras Oski, y bueno, ahí esta el resultado… 🙂

Actualmente estoy trabajando en un proyecto que tengo más rock, se llama The Hiroshima Mon Amour y él se hará cargo de la mezcla del disco, creo que será divertido y seguro que aprenderé mucho de aspectos técnicos de los que no tengo ni idea, Oscar es un maestro en esas cosas.

Optaste por autoproducirte. ¿Fue fácil llevarlo a cabo?

No, para nada me resulta fácil, una canción se hace en 10 minutos, en 2 días la tienes  más o menos clara y en un mes interiorizada y casi lista ya para interpretarla. Pero hasta que está grabada, mezclada, masterizada y plasmada en un disco puede pasar mucho tiempo, y ese tiempo se convierte en una agenda constante de calendarios, horarios y largas esperas. Para mí sin duda es la peor parte, no me resulta fácil aglutinar los esfuerzos de todos los músicos e intentar que nada se escape, que nada empañe el lugar a donde tú quieres llevar la canción, pero es parte del proceso… Lo difícil es trabajar a turnos, o en algo que detestas, yo por suerte o desgracia hago esto y no debo quejarme.

Aparte de ‘A Carmen’, de la que hablábamos al principio, llaman la atención otras canciones como ‘Instrumental D’ e ‘Instrumental A’, brevísimas pero muy intensas como preludio de la anterior. Sin quitar valor a las letras, se ve que cuidas mucho la composición a nivel musical con arreglos de cuerda y piano. ¿La música de conservatorio y el rock qué tal casan? ¿Lo has ido incorporando con el paso de los años o siempre integraste ese tipo de instrumentos en tus composiciones?

Yo me casé una vez y no salió tan bien como casan los pianos y cuerdas en algunas de mis canciones, hay cosas heavies con orquestas que son inaudibles, ¡puro meme!, canciones de Elvis orquestadas que le harían resucitar, y otras sencillamente te llegan y no sabes por qué…

Cada vez que hago una canción pienso en una línea principal de cuerda, la voy tarareando y la imagino a la vez que canto. De momento, mis canciones sin pianos y cuerdas estarían huérfanas. De la misma manera que una canción se hace en 10 minutos, y en ocasiones cuando menos te lo esperas, en mi caso los arreglos son el 50% de la canción, le doy mucha importancia, son otra voz más. Es por ello que intento rodearme de gente que sabe hacerlo, o que pueden captar la idea y plasmarla, no sé leer ni escribir música, y me expreso con dificultad cuando discutimos sobre algunas partes durante los ensayos o grabaciones; me considero un analfabeto musical.

A colación de esto, para un músico o una banda al uso, ¿opinas que es mejor la formación autodidacta o reglada?

Todo suma, pero lo importante es que tengas el estómago con nervio, si algo no se revuelve dentro de ti da igual que tengas o no formación o te hayas aprendido por tu cuenta todas escalas y acordes que imagines. Si juntas nervio, formación y talento te vas a encontrar a intocables, los auténticos titanes, gente que se hará eterna en la música. La lista sería interminable: Rodríguez, Chopin, Joe Burns,  Roy Orbison, Alex Turner, Nick Drake, Erik Satie, Michael Kiwanuka, etc.

Imagen promocional de Maimuny.

Has tocado en muchos lugares, incluido… ¡Japón! ¿Puedes contarnos algo de esta experiencia?

Hace unos 20 años conocí a un fotógrafo japonés por la calle, él estaba viajando por todo el mundo haciendo fotos para un libro llamado ‘Children of the world’. Le invité a mi casa y mantuvimos nuestra amistad a lo largo de los años escribiéndonos cartas, y ya luego con la llegada de internet e-mails y aplicaciones de mensajería instantánea…

El año pasado se casó y le escribí una canción para él y su mujer, le gustó tanto que me invitó a tocarla en su boda, y aprovechando el viaje y los contactos de Takashi y la ayuda de la ‘Aie’ pudimos montar una serie de conciertos con músicos locales en ciudades como Nagoya, Kioto, Tokio y Osaka. Como experiencia estoy seguro de que jamás viviré algo similar, tocar en una boda tradicional japonesa, y en un día tan especial para ellos, es algo que cuando lo recuerdo me hace sentir una enorme gratitud hacia su cultura, son un pueblo diferente, increíblemente ordenados, llenos de respeto y con una gratitud que desconocía.

Aunque alejado de España, sabrás que aquí afloran los programas de talentos musicales. Para un músico de tu experiencia, ¿crees que estos formatos pueden ayudar a la escena joven a conseguir meterse en el mundo musical o son pura farándula?

Hombre, es real, hay mucho trabajo y esfuerzo detrás de todo eso, no pienso que sea una farándula, pero quitando lo de Bustamante cuando lloraba porque no quería volver al andamio, que me pareció muy gracioso, de repente un día te das cuenta que todos ellos vinieron para quedarse, que es lo que una inmensa mayoría quiere ver, que los ayuntamientos se los rifan y entonces esa gracia se convierte en un “joder, ¿esto es lo que la mayoría de la gente entiende por música y cultura musical?”. Y ya deja de hacerte gracia lo del andamio y piensas que mejor no debió haberse bajado…

Ese formato se ha exportado a prácticamente todos los países del mundo y sinceramente siento bastante rechazo por todo ese tipo de programas, me ofenden y personalmente no me aportan nada, prefiero ver ‘First Dates’. De por sí, es ya bastante triste que en España no tengamos una cultura musical sólida y con formación desde una edad temprana, aunque gracias a dios en los últimos 15 años la cosa ha cambiado muchísimo y las siguientes generaciones tendrán mejores referentes y más formación.

Si pones en Google ‘Dave Grohl American Idol’ define perfectamente en 10 líneas lo que es este fenómeno.

Nos contabas antes que ya hay material para un tercer disco. ¿Qué nos puedes avanzar?

Si, como te comentaba antes, estoy terminando con César Verdú lo que será mi tercer disco, y a su vez en dos semanas entraré en el estudio con 12 canciones nuevas que espero pueda salir a principios de 2020.

Siempre hablamos del indie nacional pero, ¿qué nos puedes recomendar de otras partes del mundo que te haya gustado especialmente y que no escuchemos por aquí?

Mi novia me riñe porque siempre escucho la misma música, escucho el mismo disco o la misma canción durante meses, no sé a qué responde, pero soy así. Voy tirando del hilo de cosas de siempre, no curioseo ni uso ninguna plataforma de música en streaming, suelo hacer más caso de los amigos cuando me recomiendan algo.

¿Tienes programados conciertos próximamente?

En Semana Santa estaré haciendo el jueves en el Toma 3 de Gijón, el viernes en el Lemmy de Oviedo y el sábado el Defran en Luanco. Habrá más fechas, pero están aún por confirmar.

 

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Sobre El Autor

Redacción Asturias

Periodista y melómana. Crecí con la música y no he parado nunca de aprender de nuevos sonidos y sensaciones. Amante también de las palabras, todo junto hace la canción perfecta.

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