El maestro estadounidense de la música popular ofreció un concierto para recordar en el Palacio de Deportes de Gijón

Por Gonzalo Bea

Como si fuera el espectro del padre de Hamlet, una figura imponente y poderosa llegaba la noche del sábado a Gijón a las dos de la mañana. Encapuchado y esquivo, todos sabían que estaba pero salvo los segundos en los que entró en el hotel nadie volvió a verlo.

No importaba: la presencia de los espectros se hace fuerte en determinados lugares y la de Dylan se hace más que poderosa en su hábitat natural que no es otro que el escenario, donde las más de cinco mil personas que disfrutamos del concierto salimos abrumadas, tanto por la voz del de Minessota, muy mejorada respecto a años anteriores, como la fuerza de su austera banda, la calidad del sonido de un lugar (el Palacio de los Deportes de Gijón), a priori no ideal para disfrutar de un concierto de estas características y sobre todo por la cuidada selección de canciones.

En esta parte de su ‘Never Ending Tour’, Dylan ha vuelto a los clásicos, a los de siempre y a los de ahora, pero reinventados y con una nueva capa de arreglos que los hace simplemente maravillosos. ¿Es imposible mejorar temas como la oscarizada ‘Things hace changed’, con la que abrió el concierto, ‘It ain’t me baby’ o ‘Higway 61 revisited’? La respuesta es sí. Tras la puesta de largo con esos tres temas, de los favoritos para el que escribe, Dylan siguió con ‘Simple Twist of fate’, una de las mejores canciones de posiblemente su mejor disco, el ‘Blood on the tracks’ de 1975 y ‘Tryin’ to get Heaven’ del álbum ‘Time out of mind’, ese que marcó el regreso del mejor Dylan después de un tiempo de álbunes menores.

Podría enumerar el resto de las veinte canciones que el bardo tocó durante prácticamente dos horas pero nos dejaríamos lo importante: recordar que el concierto fue maravilloso y que tanto al piano, instrumento que tocó durante todo el concierto, como a la armónica o en esos escasos momentos donde se ponía en pie y cantaba apoyado en el micrófono estuvo inconmensurable.

Como nota negativa, el exceso de celo de la seguridad a la hora de evitar la toma de imágenes, pero si esto es la nota negativa, uno puede llegar a la conclusión de que salimos encantados. Súmenle que al acabar el concierto todos mirábamos en el teléfono que la derecha extrema, la extrema derecha y la derecha neoliberal habían sido frenadas y tenemos un 28 de abril memorable.

Setlist de Bob Dylan en Gijón

  1. Things Have Changed
  2. It Ain’t Me, Babe
  3. Highway 61 Revisited
  4. Simple Twist of Fate
  5. Dignity
  6. When I Paint My Masterpiece
  7. Honest with Me
  8. Tryin’ to Get to Heaven
  9. Scarlet Town
  10. Make You Feel My Love
  11. Pay in Blood
  12. Like a Rolling Stone
  13. Early Roman Kings
  14. Don’t Think Twice, It’s All Right
  15. Love Sick
  16. Thunder on the Mountain
  17. Soon After Midnight
  18. Gotta Serve Somebody
  19. Blowin’ in the Wind
  20. It Takes a Lot to Laugh, It Takes a Train to Cry

Sobre El Autor

Redacción Asturias

Periodista y melómana. Crecí con la música y no he parado nunca de aprender de nuevos sonidos y sensaciones. Amante también de las palabras, todo junto hace la canción perfecta.

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