Con todo vendido, la quinta edición del Esmorga Fest ha sido sinónimo de crecimiento y consolidación

Se le atribuye a Tolstói aquello de que “la música es la taquigrafía de la emoción” y no le faltaba razón al escritor ruso. Si hay una cualidad que hermana a los festivales de pequeño formato es su capacidad para contagiar a cuantos le rodean de las emociones intrínsecas a todos los preparativos: las alegrías, los batacazos, los imprevistos de última hora, el cansancio, las satisfacciones. El hormigueo vital que motiva a repetir año tras año. Y a mejorar y hacerlo más grande, si es posible.

El Esmorga Fest no es sino ejemplo de esta reflexión en torno a lo que la música suscita, puesto que pasó todo lo que tenía que pasar pero demostraron la grandeza que reside en las grandes ilusiones. Una lesión de Alberto Tocados, bajista de Toundra, echó por tierra a uno de los cabezas de cartel de este año pocas horas antes del arranque de una nueva edición. Con un temple a prueba de bombas, desde la organización esperaron a comunicar la noticia cuando ya prácticamente habían encontrado un relevo a la altura para frenar el descontento. Muchos opinarían incluso que el cartel salía ganando (aunque sería cuestión de gustos). Lo que está claro es que sumar a sus fuerzas a Triángulo de Amor Bizarro fue un gran acierto.

Otro de los logros del Esmorga (no olvidemos que significa fiesta o bullicio en gallego) fue llevar a un municipio gallego de 13.000 habitantes a uno de los buques insignias del indie patrio: los granadinos Lagartija Nick. Para quienes viven en las grandes urbes como Madrid o Barcelona esto puede pasar desapercibido, pero para quienes venimos de ciudades pequeñitas o pueblos, ver a tus ídolos en casa tiene un sabor inigualable, una suerte de justicia poética, como si David mirara a los ojos a Goliat, honda en mano y con el pulso encolerizado: “Ahora sí”.

Cuando Lagartija Nick salió al escenario del Esmorga Fest tras la actuación de Triángulo de Amor Bizarro ocurrieron dos cosas: una, un importante trasvase de gente en las primeras filas que dejaron de estar llenas de jóvenes para dejar paso a un público más adulto, que no menos entregado. Dos, una emoción palpable como lo son las risas de un niño la mañana de Reyes o las despedidas en la estación. “Que un grupo como éste viniera aquí era inimaginable“. Justicia poética expresada a pie de calle.

“Que un grupo como Lagartija Nick viniera a Sarria era inimaginable”

El viernes 15 la sala Litmar concentró toda la descarga musical en la primera jornada del festival lucense en su quinta edición. Con el eclecticismo por bandera dentro de la escena ‘underground‘ y destacable puntualidad, hubo momentos para el post-rock, el pop, la electrónica o el rock instrumental con propuestas variopintas entre la melodía y el ruidismo de la mano de bandas como Voltaica, Ànteros, Tuya, Sierra o el Lado Oscuro de la Broca. Estilos muy diferenciados que congenian muy bien con el espíritu del festival.

Ànteros fue lo más cercano que echarse a la boca ante la ausencia de Toundra y como gran contrapunto a su postrock cardíaco brilló el pop de los madrileños Sierra, una de las citas más notables del primer día. Mención aparte mereció Tuya: las tablas que demostró cuando ni corto ni perezoso se fue a las gradas a reclamar atención frente a quienes hicieron desmerecer su actuación son dignas de alabar. Nos quedamos sin un gran concierto, pero nos llevamos a un gran tipo.

La jornada musical del sábado 16 empezó con un sol radiante en la sociedad cultural La Unión con entrada gratuita, este pequeño escenario para futuros referentes fue testigo de momentos memorables como el de Ladrillo y Mujer, envueltos en letras oscuras y ritmos de baile que con canciones como ‘No lo voy a dejar’ supieron contagiar de energía al personal presente, recordando por momentos a Fuel Fandango por su fusión entre flamenco y electrónica.

Ladrillo y Mujer.

Ladrillo y Mujer.

Tanto para quienes optaron por la siesta como para los que no, a las 21 horas la comitiva de peregrinación con permiso de Santiago desvió sus pasos nuevamente hacia la sala Litmar donde la jornada arrancó a lo grande con un concierto memorable, el de Apartamentos Acapulco presentando ‘El resto del mundo’. Fue un sonido perfecto para una de las actuaciones más destacables a través de temas como ‘Deseo’ o ‘Regional Preferente’.

En una noche sin aperitivos y cargada de platos fuertes, cogieron el testigo los murcianos Perro con tal despliegue de energía que hubo que desafiar todo atisbo de cansancio para seguirles el ritmo. Cada concierto de Perro es una muestra de que su estilo, difícil de clasificar, resulta tan extrañamente pegadizo que es imposible dejar de bailar. No faltaron grandes clásicos como ‘La reina de Inglaterra’ o ‘Marlotina’ para incendiar la sala.

Triángulo de Amor Bizarro no necesitaban presentación ninguna y además jugaban en casa. Desde A Coruña a Sarria, la banda no necesitó apenas una canción para meterse en el bolsillo a los más reticentes tras la caída de Toundra del cartel. ‘Desmadre Estigio’, ‘Qué hizo por ella cuando la encontró’, ‘Baila Sumeria’, ‘Seguidores’… El ‘Salve Discordia’ estuvo muy presente con descargas aparte también a través de temas como ‘O Isa’.

TAB durante su actuación en el Esmorga Fest. / David Tombilla

TAB durante su actuación en el Esmorga Fest. / David Tombilla

Lagartija Nick salieron a escena en forma y ofrecieron un concierto contundente que, sin embargo, no es de fácil escucha para neófitos. ‘Agonía, agonía’ o ‘La ira de noviembre’ son canciones que hay que digerir y dejar reposar para que hagan efecto. El grupo, capaz de surfear sobre el metal, el flamenco y el rock sin despeinarse, dejaron un pedacito de historia en Sarria que se recordará en la zona durante mucho tiempo.

Con la noche ya avanzada, uno de los nombres más reconocibles del cartel, los chicos de Carolina Durante ofrecieron un espectáculo 100% festivalero. Hace apenas un año hubieran pasado más desapercibidos, pero en este 2019 no hay quien no conozca ya ‘Cayetano’, ‘Perdona (ahora sí que sí)’, ‘El himno popular’ o si nos apuran, hasta la recientísima ‘Joder, no sé’. Canción tras canción, Carolina Durante parece conservar el don de hacer un himno generacional que ha tenido un importante calado.

La propuesta de los barceloneses Za! suscitó la mayor controversia. Hay quienes lo catalogaron como una genialidad: otros no encontramos el brillo en sus ritmos descompasados y sus gritos de guerra. Quizá fuera el cansancio, quizá fuera para otros oídos. Da igual: en el quinto cumpleaños del Esmorga, la fiesta estuvo a la altura de la celebración.

 

 

Sobre El Autor

Redacción Asturias

Periodista y melómana. Crecí con la música y no he parado nunca de aprender de nuevos sonidos y sensaciones. Amante también de las palabras, todo junto hace la canción perfecta.

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