Texto: Marta España

Fotografías: Javier Portillo

Hace un año que Mäbu publicaron “Décimo” (Mäbu, Uno Música), pero más de una década desde que comenzaron sus andadas en el mundo de la música. Desde entonces, son muchas las cosas que han cambiado en la industria: entrevistamos a la banda para preguntárselo.

Tras más de diez años haciendo música, ¿qué crees que ha cambiado? Tanto a nivel personal, como en la industria.

Yo empecé muy joven, así que comencé con mucha ilusión y muchas expectativas sobre lo que yo pensaba que iba a ser dedicarse a la música. La ilusión sigue aquí, porque los músicos nos movemos por ilusión, pero ya no me hago expectativas. Intento hacer las cosas lo mejor posible, sin pensar en si es comercial o no, o en si le va a gustar más a la gente. Todo pasa por hacerlo por ti mismo y por lo que quieres: así vas a conectar con mucha más gente de lo que piensas. Objetivamente, la música está en las salas de conciertos, no en los programas de televisión. O quizás sí, pero en aquellos que emiten música en directo, no en los concursos. Tiene que haber de todo, pero muchas veces se confunden esos concursos con la música de verdad. En vivo el artista puede aportar mucho más, por eso nosotros hicimos un disco en directo. Cometemos el error de seguir fijándonos en la tele y no en la realidad.

Yo creo que ahora estamos en el mejor momento de la música en directo. La gente ya no compra discos pero…

No compra discos sino entradas, pero todavía hay que seguir avanzando en ese camino. Los artistas ya no favorecemos a las discográficas, y tenemos un montón de vías por las que podemos ser artífices de nuestro propio éxito, como las redes sociales. En ese sentido, a día de hoy es todo menos fantasma, aunque lo de las redes sociales sigue sin ser del todo real.

Con todo lo que dices, parece que agradeces la autogestión.

Nosotros empezamos en una multinacional, y nunca nos puso directrices. Nos daba sugerencias, algunas las tirábamos a la basura y otra las aprovechamos. Ahora hacemos lo que nos da la gana y, si como artista no vives en una burbuja, con el tiempo aprendes lo que quieres hacer.

¿A nivel musical ha cambiado algo en tu forma de componer?

Ahora compongo menos metafórico. Lo que más ha evolucionado en Mäbu ha sido el sonido. Somos una banda cuyo sonido está muy influenciado por nuestras carencias: vamos a trío, no llevamos bajista ni teclista. Somos tres, y esa es nuestra limitación. Hemos creado un sonido y un sello al adaptarnos a algo precario.

¿Y no os habéis propuesto arreglar cosas para banda?

No, porque nos hemos dado cuenta de que esta fórmula es la que nos mola y nos da el sonido que queremos. Eso no quita que a veces tengamos que contar con alguien externo por cuestiones de proyección de sonido. Aunque para eso ya tenemos a nuestro técnico, que es un miembro más de Mäbu.

¿Puedes explicarme el proceso de composición? He leído que las armonías las añadís después y eso me resulta extraño.

Yo hago la canción en mi casa con mi guitarra, se la propongo a Txarlie con una idea previa. Él no lo armoniza como tal, pero, por ejemplo, un re se puede poner de numerosas maneras. Le damos muchas vueltas a las armonizaciones porque no queremos que suene a más de lo mismo. De eso en una banda se encarga el productor, y el productor en este caso es Txarlie. Todo pasa por mi filtro, pero yo delego en él en ese sentido. Después, todos estructuramos la canción en el local de ensayo.

Tras tantos años siendo música, y proveniente de una familia del gremio, ¿crees en el talento de forma genética o en la formación temprana del músico para que sea válida?

El tiempo es un factor importante. No es lo mismo empezar con veinte años que con cuarenta, aunque seguramente con cuarenta tienes las cosas mucho más claras que con veinte. Si publicas un disco de forma temprana, cometerás muchos errores. Yo vengo de un sitio determinado, y me dedicaba a la música mucho antes de dedicarme a la música. Iba a los conciertos de mis padres y estaba con el backliner o el técnico de sonido, y no creo que sea ni mejor ni peor, pero cada uno provenimos de un entorno diferente.

¿Has otorgado significados diferentes a tus canciones en este tiempo? ¿Las sientes diferentes?

Las siento más relajadas, las grabamos diferentes. Pero eso es en parte gracias a todos los directos que hemos hecho: el directo es la prueba del algodón.

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Sobre El Autor

Redacción Madrid

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