La banda salmantina desplegó su propuesta en el Teatro Ciro Price de Madrid, ante un encendido público que la acompañó de principio a fin, dentro del ciclo de conciertos del festival Inverfest

Crónica: Iñaki Molinos M (@imolinosm)

Foto: Inverfest

En un concierto en el que la intensidad fue de menos a más, la banda ofreció su habitual propuesta, donde mezcla pop fresco, con aires sureños de la península, y ritmos cercanos al funky o al extinto estilo garrapateiro.

La primera parte del concierto estuvo protagonizada por medios tempos y la introducción de altos puntos de delicadeza musical, gracias a la trompeta y piano, despacharon temas como “Ángulo muerto”, “Invisibles” o “Mantekilla” de su anterior álbum “The Cortijo” (2016), tras la que dieron la bienvenida a las más de mil personas congregadas en el Price, algo más de media entrada del aforo actual.

Tras los aires de rumba, y con la compañía de la bailaora Lola García y su equipo, se atrevieron con una versión respetable de “La leyenda del tiempo” de Camarón –habitual en su repertorio-, a la que le siguieron el intimismo pop de la mano de “Madrid” y los ritmos funkys y reggae de temas como “Queena Lagarta”

Poco a poco fueron desgranando su repertorio, basado principalmente en su último trabajo “Verdad o atrevimiento” (2018), como “Loco del andén”, interpretado en un acertado set acústico junto al mítico Javier Álvarez, que nos deleitó anteriormente –en solitario- con “el mar”, de su flamante último disco.

Continuaba la alternancia de intensidad en cuanto a ritmo del concierto, que entremezclaba temas como “Ganas de…”, más cercano a una balada rumbera con otros como “Vamos”, de su nuevo disco, en el intento más cercano al rock de toda la velada, aunque acompañado de un spoken word no del todo acertado. Aun así, prometieron “acabar con la broma” para el tramo final del concierto, y así fue.

La parte final se convirtió en una fiesta, para satisfacción de sus fervientes seguidores. Tras el funk con aires flamencos de “Tango”, y una crítica directa político-social –en la que incluyeron su desacuerdo por no sonar en la radio pública española-, encadenaron temas como “Berlín”, con un sonido acústico que recordaba por momentos a los mejores Izal o “Mijita”, donde dejaron claro su interés por la música de raíces mejicanas.

Tras varios amagos bien medidos, decidieron descorchar el torrente de pop luminoso de temas como “Voy”, la rumba bailable de “Robo” o la melodía pegadiza de “La Riviera”. Para cerrar definitivamente el bolo con el mestizaje sureño de “Se quemó”, “El camello del barrio”, y la coreada “Azul verdoso”, con la que se alcanzó el climax final.

Una comunión ejemplar entre banda y público en un nuevo peldaño a escalar por Tu otra bonita, cuyo interés parece radicar en la revisión y mezcla de estilos mestizos con aroma a tiempos pasados.

 

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