Mavica se subió, con algo más que tablas, a un escenario de L’Auditori que vivió la música como si fuera estado de ánimo. El ciclo Sit Back acertó apostando por la sensibilidad más personal.

Llegábamos a L’Auditori de Barcelona con cierto grado de incertidumbre, ya que no sabíamos con qué repertorio nos iba a sorprender Mavica. Si estaba claro que iba a sacar a relucir al completo su último EP, “Gone”, una maravilla de álbum ya de paso sea dicho, y que también nos iba a sorprender con alguna cover como la que se convirtió en uno de los momentos más grandes de la noche. Pero vayamos por paso por paso.

El concierto de Mavica dentro del ciclo Sit Back de L’Auditori pasó como un rayo, como si de encender y apagar un interruptor se tratara. Y no concretamente por su duración, que casi llegó a la hora y media, sino por lo exquisitamente bien interpretado y estructurado que estuvo de principio a fin. Para los que no conozcan este ciclo de conciertos, se realizan en una sala que más bien es un teatro y el público lo saborea sentado en una butaca como si de una película se tratara. Esta vez, el Sit Back ha querido dar a conocer una voz que no podía pasar desapercibida bajo ningún concepto, todo y a pesar de estar acostumbrado a traer figuras más conocidas de la música como Chassol, Sun Kil Moon o Nils Frahm. Si que es cierto que artistas relacionadas como Núria Graham o Odina ya han pasado por aquí, pero en su momento gozaban de un recorrido un poco más largo. Sea como fuera, el acierto ha vuelto a ser total.

La cantautora pisaba la sala 3 Tete Montoliu con paso firme pero sin apenas hacer ruido. Lo mismo que un público respetuoso totalmente en silencio que hacía de el crujido de la madera del escenario un instrumento más. Una similitud que nos recordaba a la de una obra de teatro donde reina el silencia para no desconcentrar a los actores. Pero los acordes de la guitarra que enseguida rompieron el hielo, vinieron acompañados de la voz rasgada y particular de Mavica, ella sola en el escenario se enfrentaba, acompañada de un foco de luz, a su repertorio hasta que uno de sus temas más reconocibles hizo acto en escena. “Fire” trajo consigo a los otros tres componentes de su banda. Guitarra, bajo y batería, entre ellos Pablo Serrano, productor de su último trabajo, supieron envolver exquisitamente un seguido de canciones que sonaron a la perfección y sin altibajos.

Entre canción y canción incluida en su discografía, iban apareciendo covers como la de uno de sus referentes, Bon Iver, donde todos los integrantes del grupo cantando a capella acompañados de las cuerdas de una guitarra hicieron que se nos pusieran los pelos de punta. Pero para cover por excelencia, que adelantábamos más arriba, la de uno de los momentos álgidos de la velada. Y es que en Facebook le pidieron a la cantante que tocase “Olor a mandarinas” de Zahara. La única canción en castellano que se interpretó y de la que Zahara se hubiera sentido más que orgullosa, un momento de aquellos que se quedan grabados en la mente durante mucho mucho tiempo.

Mavica realizó un recorrido musical a través de sus experiencias personales con canciones como “Hot Sand”, “To Lie Alone” o “Friethers”, y antes del comienzo de cada tema explicaba el motivo de su elaboración haciendo gala de su personalidad. Dándote cuenta de que no todo se queda en las letras, sino que su variedad vocal va en consonancia con su creatividad musical, llegando a emplear incluso el autotune o tocando un tambor sin perder su propio estilo. “Plastic Hearts”, fue el tema que cerró el repertorio, asegurando que les gustaría haber continuado con él pero ya no tenían más material.

Finalmente, entre agradecimiento y agradecimiento, uno se da cuenta de que al fín y al cabo un artista destaca por su forma de hacer la cosas y Mavica demostró que tiene un don muy personal del que ha sabido hacer arte arte.

Sobre El Autor

Redacción Barcelona

Somos Andrea y Xavi, periodista y diseñador gráfico. Dicen que un día sin sonreír es un día perdido. Pues nosotros somos más de pensar que un día sin música es un día perdido, por eso lo escribimos. También nos gusta Ryan Gosling.

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