Entrevistamos a Hinds, que hacen balance del año y medio que llevan girando con “I Don’t Run”, su último trabajo

Fotos: Emi Picazo – La Chica de Luces

Hace más o menos medio año que se publicó “I Don’t Run” (Lucky Number, 2018). ¿Cómo habéis visto la acogida del disco? ¿Cómo es girar de forma tan intensa con un disco nuevo entre las manos?

Carlotta: Realmente no hemos parado. Entre grabar y mezclar, ya nos fuimos de gira. Después de mezclar, por ejemplo, estuvimos en Coachella, así que no tuvimos que ponernos las pilas una vez salimos del estudio. La inercia ha seguido hacia delante, pero la recepción ha sido muy guay. Yo creo que, muchas veces, en los conciertos, agradecen antes las canciones nuevas y las antiguas. El público está apreciando un montón el segundo disco.

Amber: Cogen las canciones con muchas ganas.

Habéis publicado hace poco “British Mind” y puede verse que estáis especialmente orgullosas de esta canción. ¿A qué se debe?

A: La publicamos ayer… ¿o fue hace una semana?

C: Fue hace una semana, ¡si entre medias hemos tocado en Japón! Yo creo que la satisfacción ha venido porque hemos hecho la macarrada de publicarla porque nos ha dado la gana. Nos hemos reunido unas cuantas mañanas entre festivales para componerla y ha llegado muy rápido. Se lo dijimos al equipo, la grabamos y nos convertimos en absolutas jefas de ello. La grabamos en Madrid con nuestro amigo Diego y contactamos a un mezclador por Instagram, que se llama Ben. Esta canción ha sido un “yo me lo guiso, yo me lo como”.

A: Incluso el vídeo.

Claro, porque, además, el videoclip lo ha dirigido Carlotta. ¿Hasta qué punto es rentable ser tan multidisciplinar?

C: A nivel de rentabilidad ni te imaginas, porque si todo lo realizamos nosotras no tenemos que contratar a nadie.

Sí, pero rentable en un sentido más ligado a la salud mental…

C: Muchísimo, porque si nos dan algo hecho por otra persona, siempre pienso “yo lo habría hecho mejor”. Por ejemplo, ahora nos estamos peleando porque queremos sacar un jersey y estamos trabajando con una diseñadora muy top: lo que pasa es que Hinds es un proyecto muy personal y, al final, lo que más nos gusta es lo que hacemos nosotras mismas.

Algo que demuestra todo el empeño que ponéis en vuestro trabajo es lo perfeccionistas que sois, ¿eso no os juega a veces malas pasadas? ¿Cambiaríais algo de las canciones una vez publicadas?

C: Si “I Don’t Run” se publicase ahora, sería un disco completamente distinto.

A: Es que nuestra cabeza sigue avanzando aunque el disco esté ya publicado.

C: A las propias canciones en directo ya les damos otro tipo de vida, porque además nunca las tocamos antes de grabarlas. Después de componerlas fueron directas a estudio, y eso no es lo mismo a investigarlas sobre un escenario.

A: Aunque cambiar un pelín los directos también tiene su encanto.

C: Y es inevitable, al menos para nosotras.

 

¿Cómo surgen las canciones más íntimas en un proceso de composición conjunto? Tiene que ser muy complicado abrirte a otras personas con canciones como “Ma Nuit”.

C: “Ma Nuit” es una canción que, por ejemplo, nunca tocamos en directo. Yo creo que esa fue un momento íntimo en el que dejamos entrar a un micro, y fue todo a una toma, como un audio de WhatsApp. No necesitaba más florituras, incluso yo cuando gritaba miraba hacia otro lado para no reventar. Nos gusta tener algo más bizarro en los discos: en el caso del primero fue “Solar Gap”. Ahora hablamos de algo tan sencillo y duro como es girar todo el rato y sentir que estás lejos.

A: Siempre en tierra de nadie.

C: Te vuelves muy loco girando, macho. Piensas que no, pero a los seres humanos nos gusta pertenecer a algo. No te digo asentarte y echar raíces en sentido convencional, pero por algo dejamos de ser nómadas. Cuando tu vida es moverte se te escapan cosas, y una persona que siempre vive en la misma ciudad nunca se las replantearía. El nivel de estrés que tenemos provoca que, muchas veces, nos carcoman seis horas de furgoneta.

De eso también habláis en “British Mind” y la prensa la ha ensalzado como una de vuestras mejores canciones. ¿Creéis que, a día de hoy, el público tiende a considerar las canciones más crudas como aquellas con más calidad, glorificando la tristeza de algún modo u otro?

C: Yo no veo mal glorificar una canción que habla sobre una ruptura, pero para la persona que la ha compuesto es rarísimo.

A: Está la gente cantando lo que sientes y es impresionante.

C: Creo que era Bob Dylan el que decía que, una vez la canción se publicaba, dejaba de pertenecerle. Ahora pertenece a todos los demás, y a lo mejor una canción nuestra es la canción del verano de otra persona, ya es SUYA, y eso nos gusta porque lo compartimos.

¿Por qué las canciones tristes suelen parecernos mejores?

C: Creo que cuando estás triste buscas el porqué, mientras que cuando estás feliz no lo haces. La tristeza es muy misteriosa y quieres saber de dónde proviene. A la hora de plasmarlo en una letra, pueden ser letras más profundas. De todos modos, yo no creo que eso ocurra. Hay canciones más sencillotas de temática alegre que son la hostia.

Quería terminar la entrevista preguntándoos sobre feminismo. Prácticamente, todos los titulares de entrevistas a músicas versan sobre cuestiones de género. ¿Os gusta que os pregunten sobre ello, porque se da visibilidad al problema, o por el contrario os da rabia que muchas veces eso tome relevancia por encima de las cuestiones musicales?

C: Yo creo que muchas veces se formulan mal las preguntas porque, de pronto, aunque el periodista no lo crea, condena la palabra feminismo. Muchas veces nos preguntan si nos consideramos feministas, y nos quedamos flipando. ¡Pues claro que sí! Pero mucha gente no sabe que la palabra feminismo significa igualdad, y quien no lo sepa, o es idiota o no ha abierto internet.

Por el hecho de ser tías vivimos algo que los tíos no, y como todavía hay muchos más tíos que tías, está bien contar la historia. No te preocupes como entrevistadora en ese sentido, aunque da rabia muchas veces que todo el tema gire en torno al feminismo: parece que nuestro único mensaje es que somos mujeres en la música, cuando en realidad estamos contando muchísimos mensajes más.

Quizás agradeceríais que os empiecen a preguntar como músicas y no solo como mujeres.

C: Claro, como le preguntarías a un tío. Suena super obvio, pero es que es verdad. Queremos que se nos respete, escuche, admire y pregunte igual que a un hombre.

¿Creéis que, gracias a vosotras, se está dando más visibilidad a las bandas de mujeres, y que habéis sido pioneras en ese sentido? Ahora mismo muchas de ellas os consideran un referente.

C: A mi me gustaría poder decir que sí.

A: Yo creo que sí. Ahora muchas de nosotras pensamos “me toca a mí”.

C: Es verdad que hemos impulsado a muchas chiquillas a tocar. Hinds lo que tenemos el rollo de los amigos que quedan para tocar en un garaje para pasarlo bien.

A: Otro ejemplo sería Dua Lipa, pero creo que nosotras somos más accesibles.

C: Claro, es la historia ideal de “cuatro colegas que se conocen en la uni, empiezan a tocar y a la gente le gusta”. Es la misma historia, pero con tías, por lo que creo que es sencillo identificarse.

¿Qué pensáis de todos los críticos puristas que condenan la escena de garaje?

C: Que digan lo que quieran, pero yo he compuesto “Bamboo” y tú no, pringao.

Sobre El Autor

Redacción Madrid

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