Las dos bandas del sello Sonido Muchacho ofrecieron sendos conciertos en el Teatro Barceló de Madrid, destacando el descaro y empuje de los primeros y la conexión con el público de los segundos

Crónica: Iñaki Molinos M (@imolinosm)

Fotos: Javier Portillo (@digital_shoot)

El doble cartel de la noche hacía prever una noche de derroche guitarrero sobre las tablas del Teatro Barceló. Dos de las bandas emergentes con mayor proyección dentro del pop rock underground mostraron sus armas, virtudes y defectos ante un público madrileño que acabó por llenar la sala.

La Plata

Aunque parecía no existir ningún tipo de jerarquía, la salida del nuevo single de la banda madrileña Sierra “El mundo está loco/Como la Arcadia” (Sonido Muchacho, 18) otorgó el papel de teloneros a La Plata. Y es que a pesar de contar prácticamente con el mismo minutaje sobre el escenario, el aspecto de la sala no era el mismo durante una y otra actuación.

Con un sonido que fue de menos a más y la actitud que se le presupone siempre a una banda como La Plata, el bolo comenzó como un auténtico misil, gracias a temas como “Fracaso”, “Incendio” o “Miedo”, calcando sin pausa entre cada corte el setlist de su primer largo “Desorden” (Sonido Muchacho, 18).


Tras descargar su primer arsenal, en el que destacaron las dos guitarras además de la omnipresente batería de base, la banda valenciana prosiguió con milimétrica exactitud el repertorio de su álbum, y manteniendo una gran intensidad sobre el escenario gracias a la melódica “Me voy”, antes de entrar en un pequeño valle con “Tu cama” y “La luz”, donde los sintes adquirieron mayor protagonismo y el tempo del concierto se relajó. A estas alturas, era obvio que ejecutarían su intrépido disco de debut de inicio a fin.

La coreada “Un atasco” fue la encargada de comenzar con el cierre de un concierto que finalizó con el estallido pop de “Esta ciudad”, en una nueva demostración del sonido La Plata: riffs desbocados, acompañados de sintes martilleantes y estribillos pegadizos.


Sierra

La segunda actuación de la noche corría a cargo de los madrileños Sierra, jugando en casa, y quizás por ello y por el horario, con una mayor movilización de público que en el caso anterior.

Entrando en materia meramente musical, el cuarteto madrileño presentaba su nuevo doble single. Excusa perfecta para llevarlo al escenario y palpar el entusiasmo del público presente, y es que ese fue el mayor activo de aSierra durante la noche del pasado viernes, el entusiasmo y seguimiento del respetable que llenó el Teatro Barceló.

El sonido impoluto de la banda se centraba predominantemente en una coctelera de reminiscencias de los años 80, donde el pop era el protagonista principal, con algunos toques más gamberros cercanos a grupos de referencia de mediados y finales de la década.


El peso de los sintetizadores también se atisba fundamental en el proyecto de Hugo Sierra, en temas como “Hacerlo fuerte”, donde la base armónica queda perfectamente clara y estructurada al servicio de la voz, o la melódica y limpia “El mundo está loco”, con un bombo enlatado de batería muy propio del garaje ochentero.

Continuaba el concierto, con un setlist bastante dinámico gracias a temas más cercanos al surf pop bailable como “Golpes”, el pop rock contundente de “Amiga extraña” o “La noche criminal” o la vertiente más disco de “Perfectamente”, donde los sintes se ponían al mando de la melodía.

Con una gran ejecución como banda, y un sonido más que eficaz, llegaban al tramo final de concierto en el que siguieron desgranando temas como “Me destrozaré”, la intimista balada “Todo el tiempo”, poniendo el broche de oro con “A ninguna parte”.


Sierra descubrió su catálogo de virtudes, entre los que se encuentra su madurez y aplomo sobre el escenario, puede resultar más o menos interesante o seductor pero su propuesta es “breve y concisa” y parece que han encontrado un receptor para su mensaje.

La Plata y Sierra, dos caminos, dos ideas y quizás dos propuestas diferentes en el futuro. El tiempo, para bien o para mal, es el que decidirá.

 

Sobre El Autor

Redacción Madrid

Iñaki Molinos M. Buscando el camino. La honestidad no es una virtud, es una obligación. @imolinosm

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