El artista gallego ofreció un destacado show en La Riviera de Madrid, donde presentó su nuevo disco Sueños y pan (2017).

Antes de entrar en faena, es de justicia destacar la actuación de los murcianos Rey Lobo y su intimista pop-folk mezclado con bases electrónicas, que atrajo la atención de más de uno/a gracias a los temas de su único EP Nonduermas (2017) como la fantástica ‘Media legua’

Centrándonos definitivamente en el protagonista de la noche, he de decir que da verdadero gusto acudir a ver a artistas de la calidad y clase de Xoel López. Y mucho más si le acompaña su banda más habitual, como parece el caso de esta nueva gira que comenzaba el pasado jueves en Madrid.

A pesar de que el sonido -algo estridente- no fue el más adecuado durante la noche (recordándonos la crudeza clásica de La Riviera),  el repertorio elegido y la interpretación del mismo mantuvieron enganchado durante todo el concierto a un público entregado, que va creciendo año tras año durante la extensa carrera del bueno de Xoel.  Corriendo el riesgo de perder la intensidad en alguna ocasión pero solventando la situación con elegancia y enormes canciones.

Su nuevo álbum fue repartido a lo largo y ancho del setlist durante todo el bolo. Alabado por la crítica aunque con un alto grado de continuismo respecto a su predecesor y rompedor Paramales (2015), las canciones de Sueños y pan (2017) no influyeron sobre manera en un directo que viene muy rodado desde la mini gira de siete conciertos durante el verano pasado.

Arrancó la noche con ‘Jaguar’ y ‘Cometas’, las dos primeras canciones que vieron la luz de su nuevo LP, para seguir con ‘Hombre de ninguna parte’ y un maravilloso solo de saxo de Charlie Bautista (inconmensurable durante todo el concierto), ‘Primavera’ y la preciosa a la par que dolorosa ‘Todo lo que merezcas’, para llegar al primero de los puntos de inflexión de la noche.

La alternancia rítmica continuaba gracias a las ‘Balas’ pegadizas y bailables –el propio Xoel lo intentó- en contraposición a la melancólica y clásica ‘Por el viejo barrio’, el ‘Insomnio’ de la rutina o el virtuosísimo más que acertado de ‘El asaltante de estaciones’, batidora donde se mezclaron sonidos de rock clásico, psicodelia o samba apoyada en una gran percusión durante todo el show.

Tras este momento de abstracción y disfrute llegaba otro de los ganchos en el repertorio que volvía  meterte de lleno en ambiente. Como decía al inicio, un buen manejo de tempos que permite a este sabio artista agarrarte del pescuezo cuando existe cierto atisbo de desconexión.

El mejor pop de Deluxe, de la mano de ‘Reconstrucción’, seguida del ritual hipnótico de ‘A serea o e mariñeiro’ elevaban al respetable para hacerlos caer de nuevo hacia la parte más íntima de la noche gracias a cortes como ‘Frutos’, la delicadeza de ‘Tierra’, el sonido más ochentero de homenaje a ‘Madrid’ o el limpísimo sonido acústico de ‘Lodo’.

Así encarábamos la recta final, donde Paramales volvía a adquirir protagonismo gracias a canciones que se han convertido en verdaderos himno. ‘Yo sólo quería que  me llevarás a bailar’ que consigue resucitar hasta la más dormida de las almas y la festividad folclórica de ‘Ningún nombre, ningún lugar’ corroboraron lo inevitable, y ‘Serpes’ puso el punto y seguido a la noche.

Después de que se coreara su nombre en varias ocasiones durante la noche, no podían faltar los bises de rigor. Acertados y certeros sirvieron para rematar la noche y dejar un buen sabor de boca a su público más fiel.

El pop emotivo de ‘El amor valiente’ de Deluxe se convirtió en el enésimo golpe de la noche. Participación y homenaje a la banda sumado a una emocionante conexión con el público sirvió como agradecimiento bidireccional por todas las partes.

‘De piedra y arena mojada’ y su aroma caribeño nos invitaron al último baile de la noche.

Sin grandes alardes o sorpresas, Xoel sigue demostrando que es capaz de mantenerse en el notable alto siempre que quiera. Hay madera para llegar al sobresaliente, aunque en mi humilde opinión habremos de esperar a nuevas entregas.

Sobre El Autor

Redacción Madrid

Iñaki Molinos M. Buscando el camino. La honestidad no es una virtud, es una obligación. @imolinosm

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