La banda londinense nos presentó su segundo álbum, Visions of a life (2017), dando comienzo a su gira europea en La Riviera, desplegando sin miramientos su portentoso torrencial sonoro.

Crónica: Iñaki Molinos M (@elBUniversal)

Fotos: Javier García Nieto (@jgarciani)

Con tan sólo dos álbumes en el mercado el cuarteto del norte de Londres, se ha convertido en una de las bandas jóvenes más aclamadas del circuito independiente, y si bien es cierto que cuentan con todos los mimbres para forjarse un nombre en mayúsculas en el panorama del actual rock alternativo, su directo aún tiene por pulir algunas aristas.

A las 21:30 horas, con puntualidad británica saltaban al escenario Wolf Alice. Sin alabanzas ni misterios previos, se calzaron los bártulos y comenzaron a tocar. Potente línea de bajo, unida a la dulce a la para que desgarradora de su vocalista Ellie Rowsell, batería como base principal y las guitarras amplificadas y distorsionando desde el primer instante. El sonido fue arrollador e inmaculado, sin ninguna pega técnica durante todo el concierto.

‘Heavenward’ y ‘Yuk foo’ de su reciente álbum fueron las responsables de abrir el show, presentándonos desde el inicio, y como ocurre en sus discos, la variedad de registros con los que la banda es capaz de jugar de una canción a otra, o incluso dentro de un mismo corte. Así pudimos disfrutar del cambio vocal de su cantante del primer al segundo tema, donde acarician el punk metálico, concisa y al pie.

Desde aquí saltaron a su alabado primer álbum, My love is cool (2015), con el hard rock casi palpable de ‘You´re A Germ’ y un público que ya demostraba a estas alturas que había venido a entregarse al 100%, y ‘Your love´s whore’, en una mezcla de sintetizadores con una delicada y acertada ambientación, y unos preciosos y concretos silencios que son pura delicatessen.

Tras este inicio fulgurante, llegaron algunos (o bastantes) medios tempos, con esa estructura que tan bien caracteriza a sus temas: hipnosis mantenida, para subir, después bajar y terminar estallando en repetidas ocasiones.

Entre tanto sonaron temas como ‘St.Purple & Green’ ‘Planet hunter’ ‘Bros’ o ‘Silk’, en la parte más calmada de la noche. Cabe destacar por encima de todos durante este acto, la aparición de la soberbia ‘Don´t delete the kisses’, tintes electrónicos ambientales entrelazados con narraciones spoken word y un estribillo cuasi hímnico. Pura delicia.

Llegados a este punto fueron alternando cortes más intensos y agitadores, cercanos al pop rock, como ‘Formidable cool’ con un importante peso del segundo micro ramificado del principal, y que le otorga un efecto megáfono capaz de atraparte, o ‘Beatifully Unconvencional’, con rasgos casi de rhythm & blues, coral, más clásico y muy bien ejecutado.

Los vaivenes rítmicos en la intensidad del repertorio fue sin duda, el punto a mejorar por parte del grupo. Tan pronto te venías arriba como retornaban los temas más oscuros e introspectivos, y que conste en acta, que no considero mejor un concierto cuanto más verbenero sea pero eché de menos una secuencia más acertada en el orden del setlist.

Así, desfiló ‘Sadboy’ antes de disfrutar del maravilloso combo formado por  ‘Space & Time’, ese nuevo rock and roll formidable, con Joff Oddie haciendo malabarismos con su guitarra (no os lo perdáis), y ‘Moaning Lisa Smile’, la oscuridad grunge de una de sus joyas para la posteridad. Desprecio, ira, juventud y éxtasis a partes iguales.

La montaña rusa final, nos deparó la metalera y oscura ‘Visions of a life’ y el rock duro de ‘Fluffy’ para cerrar el show, después la distorsión y apoteosis final correspondiente.

Para rematar definitivamente la velada, el cuarteto retornó al escenario para regalarnos la maravillosa y escalofriante ‘Blush’, perteneciente a su primerísimo EP con el mismo nombre. Silencio absoluto en la sala, delicadeza, crudeza, intimidad y una explosión sonora final controlada, en perfecta armonía con el resto de la canción. Chapó para un bis con una calidad extrema.

‘Giant peach’ puso el punto final definitivo a una actuación fabulosa en su aspecto técnico, magnífica en la faceta artística y tan solo buena en la cadencia del directo, afortunadamente no es la asignatura más complicada para mejorar.

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La exquisita violencia de Wolf Alice planta su bandera en Madrid, 10.0 out of 10 based on 3 ratings

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