La banda formada por Los Coronas y Arizona Baby, presentaron en la sala But de Madrid su nuevo mini LP, Mas allá (2017), sin olvidarse de temas anteriores, asimilados a estas alturas como reputadas piezas de la banda.

Crónica: Iñaki Molinos M (@elBUniversal)

Fotos: Javier García Nieto (@jgarciani)

Introducirse en el universo en directo de Corizonas no implica ningún esfuerzo, es ciertamente llevadero, pero no en el sentido banal de la palabra, más bien como el que encuentra un oasis en el desierto sin estarlo buscando. Así me paso hace ya un tiempo en cualquiera de los festivales de la geografía española que visitan cada año, y donde la aparición del nombre de la banda en su cartel siempre se establece como factor diferencial.

Su nuevo material, con cierto carácter de epílogo, se convirtió en la excusa perfecta de la noche para conducir un bolo en el que el nivel general de la banda, como viene siendo habitual fue notable, yendo de menos a más y satisfaciendo al público que se acercó a disfrutar de su arrollador directo en vísperas navideñas.

Tras un inicio algo más suave de lo habitual, casi a modo de calentamiento, y ajustando algunos matices sonoros a través de temas como ‘La cuerda que nos dan’ o ‘Las paredes bailan’, con la primera bienvenida de la banda a cargo de su vocalista.

Como era de esperar, no tardaron en  entrar en calor ni un minuto más, ‘Todo va bien’ marcó el pistoletazo de salida de la noche, convirtiendo gran parte del concierto a partir de este momento en una eterna rampa de lanzamiento, en la que los temas se encadenaban sin freno ante el júbilo del respetable.

A la citada anteriormente se sumaron ‘Luces azules’ con Vielba a la acústica, y el obvio apoyo visual que nos regaló alguna que otra estampa épica, ‘The falcon sleeps tonight’ que terminó de incendiar definitivamente la hoguera, con esa maravillosa interpretación de trompeta en clave de rock, asentando poco a poco el repertorio del show.

Y aún nos quedaba lo mejor. ‘Run to the woods’ nos transportó a principios del siglo XX por un momento, e hizo colaborar al público a modo de coros. La fantástica versión country de ‘Wish you were here’ que puso los pelos de punta  a más de uno, sirvió para enlazar sin descanso con ‘Run to the river’, como uno de los temas paradigmáticos de la banda: la creación de un clásico contemporáneo, con aroma al rock and roll más clásico, salpimentado por su esencia más genuina y personal.

Para cerrar una parte central del show abrumadora, ‘Piangi con me’, tras uno de los habituales monólogos interludicos entre Vielba y Fernando Pardo, puso la guinda final antes de aproximarnos a la recta final del espectáculo.

Después de esta avalancha de sonido y estilo propio, uno se da cuenta del mérito alcanzado por una banda como Corizonas. Independientemente de sus proyectos por separado, la fuerza que ha alcanzado la banda, a base de un género musical conocido por todos y que parece denostado en muchas ocasiones por la crítica y el público, han conseguido reafirmarse, golpear el muro, y se podría decir que hasta derribarlo para entrar en un circuito masivo. Todo ello, mediante canciones, que tras numerosas escuchas aún te dan la sensación de estar viviendo una reinterpretación de varios clásicos a la vez, pero sin embargo, no puedes imaginártelas separadamente del septeto valli-madrileño.

‘Yo quiero ser yo’, ‘Místicos en éxtasis’ y ‘Ecos del futuro’ fueron las siguientes en sonar, como antesala de ‘Malditos refranes’ de Gabinete Caligari, con “dedicatoria” a la figura de Jaime Urrutia, y ‘Nueva dimensión vital’, donde retomaron la intensidad interruptus de la parte central del concierto, para despedirse por primera vez en la noche.

Después del correspondiente bis, el doble combo de ‘Push it too high’ (The Seeds), con Loza como protagonista al micro y ‘Mr Soul’ (Neil Young) servían para reintroducirnos nuevamente en el partido.

‘Sun in your mind’ y ‘Free yourself’ de su último trabajo daban cuenta de la pluralidad idiomática a la hora de componer, y aunque quizás no fuera el lugar más adecuado para ellas en el setlist, fueron interpretadas a las mil maravillas de principio a fin.

El broche de oro llegó a cargo de la demoledora versión del ‘Supernaut’ de Black Sabath, y la apoteosis en directo de ‘I wanna believe’, uno de sus primeros temas como banda.

Un nuevo viaje en el tiempo de un grupo que te invita a sentir la magia del rock clásico más glorioso desde la lupa más actual, entrelazando las raíces de las que beben (como si de una banda de versiones se tratara), con un espíritu auténtico y genuino (como el de una nueva banda con ganas de comerse el mundo). Meritazo anacrónico.

VN:F [1.9.22_1171]
Valora esta noticia
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)

Sobre El Autor

Redacción Madrid

Iñaki Molinos M. Buscando el camino. La honestidad no es una virtud, es una obligación. @imolinosm

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Blue Captcha Image
Refrescar

*