Pocas semanas después de publicar “Polinèsies”, su tercer álbum en solitario, parte del equipo de redacción de Barcelona tuvimos la oportunidad de charlar con el cantante y guitarrista de Flix.

Texto: Mariona Gil y Marta Guerrero
Fotos: Laura Ventosa

¿Cómo es Xarim Aresté? ¿Qué forma parte de tu día a día?

¡Qué pregunta más difícil! Yo soy depende de con quién esté, no tengo las mismas conversaciones con mi madre que con mi compañero de piso, soy un reflejo de todo lo que me ha pasado, y según con quién esté me veo con los demás. Esto se va moviendo, me calibro a mi mismo según la gente que tengo. Obviamente, si hubiera estado con otros sería una persona totalmente distinta.

Mi día a día suele ser una lucha contra mí mismo. La música, que forma la mayor parte de mi vida, está llena de obstáculos.

Música 100% pero también escribes, ¿Escribes siempre con la finalidad de hacer música?

Para mi escribir es una vibración, la música me pone en una vibración y escribir en otra. Lo vivo como una pura expresión e intento que no interfiera en la mente. La mente pone finalidades y pienso que escribir y crear no tendría que tener ninguna finalidad, yo intento tener el máximo de paz en mí para que esto pueda fluir de forma natural.

Respecto a esto que comentas, ¿qué te inspira a la hora de componer? ¿Compones autobiográficamente o eres consciente siempre de lo que quieres hablar?

Vivimos en dimensiones diferentes, en nuestra propia vida, y para mi la música las engloba todas. Puedo estar preocupado por el concepto y lo que me está pasando en aquel momento en mi vida quizás no tiene nada que ver con esto.

Al final son emociones, que todos tenemos dentro, y no tiene forma fuera del mundo. Para mi la música se basa en capturar al máximo esta emoción pura y poner esta idea fuera, tangibilizarla.

Porqué “Polinèsies”, ¿qué pretendes transmitir con este título?

Lo que quería decir con esto es que todas las personas que han existido somos prácticamente iguales, entre sí, pero en cambio somos todos distintos.

Lo de “Polinèsies” me gustaba porqué tiene este juego entre la unidad y la multiplicidad, la dualidad entre el todo y las partes del todo. Como un conjunto de islas que forman parte de algo más grande pero cada una tiene sus particularidades.

Además, la palabra se parece un poco a “polinizar”.

La actual revolución de las comunicaciones que nos permiten relacionar parte de nosotros que ni sabíamos que existían. Tenemos las herramientas para que cualquiera pueda ser un maestro, y éstas, pueden sacar lo mejor de los humanos y lo peor.

Al final, era una forma de tener conciencia de esto.

Foto: Laura Ventosa

Respecto a “Indomables”, tu primer single, hemos escuchado varias lecturas ¿de qué trata exactamente?

Las canciones son un viaje que te puede llevar a sitios distintos, y aunque escuches la misma canción 100.000 veces siempre te hará sentir cosas diferentes.

De entrada sí que la intención era hablar de mucha gente, en este caso de mi entorno porque es lo que yo conozco, que quieren hacer del mundo un lugar mejor, aunque a veces todo esté en su contra. Habla de la fe y del amor que le pones a lo que haces, a pesar de que te encuentres con muchos obstáculos. Esta energía no está pagada, para nada.

Así que sí, va de esto, de tenerlo todo en contra pero aún así defender en lo que crees, que va mucho más allá de un interés personal. Es algo sagrado.

Puede ir sobre la cultura pero puede hablar de muchas más cosas. Del mundo.

La canción “sóc un mirall per tu”, ¿habla de lo que comentabas sobre de que “como eres según la persona con la que estés”?

Pues la verdad es que no la había pensado, pero puede ser.

Yo tenía muchísimas canciones cuando empecé el proceso de este disco, y no me gusta que la música sea un proceso mental, como una substancia sagrada que habla por sí sola. Te da información que no sabes que tenías. No soy nadie para decir de qué irá un disco, a cada persona le representará una cosa distinta.

Con el arte pasa mucho también. Cuando tu estas delante de un Picasso, no estás interaccionando con él, es una interacción con uno mismo.

¿Tus canciones tienen un carácter reivindicativo?

Supongo que si pero no me gusta esta palabra. No me gusta la palabra reivindicar ya que yo al final soy un observador y no me siento que sea un opinador.

Al final yo soy el que lo cuento pero no tiene porque ser una opinión mía, puede ser de cualquier otra persona.Imagina que Trump ahora coge una canción de los Rolling Stones (jaja, no por favor). 

Las canciones son de todos pero sí, cualquier acto expresivo acaba siendo una afirmación de algo.

Sabemos que ganaste el “Premio Cerverí a la mejor letra de canción”. No sabemos cómo te tomaste este galardón pero me gustaría contarte una anécdota. Tengo una amiga que vive en Francia y es profesora de catalán en la universidad de Rennes y conoció de esta canción a través de este certamen y la repartió a sus alumnos para leerla en clase.

Buff, saber esto sí que es un gran premio para mí.

En aquel momento me hizo mucha ilusión este reconocimiento pero no había pensado hasta donde podía llegar…Y de hecho, he escrito más pero no pienso en publicar nada. Aun así, escribí un libro de poemas que me propusieron que fue muy bonito hacerlo y se llama “Catacumba umbilical”.

El directo de tu nuevo disco apareces con banda pero ¿el proceso de gestación y de grabación lo has realizado con ellos también?

No del todo, soy un poco acaparador, y hago las maquetas en casa y grabo casi todos los instrumentos yo mismo porqué tengo unos cuantos en casa. Y esta vez las maquetas las hago, le dicen que tienen naturalidad porqué puede ser que las esté grabando y vaya en pijama y no tengo la sensación de estar grabando un disco ni pensar que nadie va a escuchar esa canción. Y esta manera de hacer le da naturalidad y provoca que no se distorsionen las cosas y que sea todo menos forzad. Entrar al estudio me gusta mucho pero esta vez me convencieron que las maquetas estaban muy bien y que podíamos empezar por ahí y muchas de las cosas del disco son cosas que grabé yo. Y la banda vino en una segunda vuelta y completaron algunas cosas del disco.

Ahora con el disco nuevo y la gira a punto de empezar, ¿sabes ya donde tocarás?

Iremos haciendo poco a poco. Bankrobber, la promotora, es la que se encarga de buscar los sitios.

Sabemos que la gira empieza en “El Molino”, este mes de noviembre. ¿Por qué escogiste este sitio?

Me hacía ilusión que la gente viniera a un espacio que fuera diferente. He tocado en sitios donde la gente no ha estado nunca antes y hay un nerviosismo y se crea una empatía especial con el público que descubre ese sitio por primera vez.

Ahora estaba pensando por ejemplo, en un comedor de una casa donde hay 30 personas, he tocado varias veces en sitios así, un comedor, de día, poca gente… y ha pasado que gente que ha venido a conciertos míos en sitios así se acaban haciendo amigos, se crean sinergias y esto me interesa mucho.

Además, pienso que hay un déficit de salas de pequeño formato en Barcelona, que a mí son las que me gustan más para tocar. Porqué son en estos sitios donde se crea tejido, estos climas especiales.

Justamente, esto nos pasó contigo este junio. Te vimos tocar en una terraza en Sarriá y fue especial, te vimos tocar mientras se hacía de noche, junto a una treintena de personas.

Si, generas una experiencia que es con lo que la gente se queda y cada vez más necesitamos una experiencia social de la música.

Y ahora que comentabas este tipo de conciertos de pequeño formato, en casas, te han llamado alguna vez para ir?

No, siempre ha sido en casas de amigos, sitios con intimidad.

Ah, sí! Participé en el SofarSounds Barcelona pero toqué en un hotel y no tuve tanto la sensación pero la gente si que estaba nerviosa porqué no sabía no donde iba ni quien iba a ver.

¿Un sitio donde no has tocado y te gustaría tocar?

A la Paloma. Una vez vi a Calexico y fue un concierto que recordaré toda la vida, con mucho cariño, fue impresionante. Creo que no he visto nada más allá, pero es una sala que siempre me ha hecho mucha ilusión.

Creo que en este país hay mucho talento pero falta público. La gente va a eventos pero la gente no tiene ganas de invertir en sorprenderse, con una propuesta que no conozcan.

La gente joven seguramente va más a conciertos pero tengo esta sensación. Por ejemplo, en Inglaterra, que tienen una cultura musical importante y tienen muy claro que al público se le tiene que educar, se tiene que hacer pedagogía de la música.

Foto: Laura Ventosa

Es curioso ya que, al menos en Barcelona, la cultura se aprecia pero está claro que no nos han educado musicalmente. En el cole, por ejemplo, con las clases de flauta míticas, ¡nos la hacían odiar! 

A veces pienso que está hecho a propósito, para desactivar el espíritu crítico. Yo muchas veces me he sentido en guerra, estamos trabajando casi en la ilegalidad muchas veces. Pienso que conscientemente se hacen las cosas mal para desactivar este torrente tan potente, que es la música, que crea muchas conexiones con la gente.

La música es un arma muy poderosa, imparable y le damos la espalda desde la pedagogía.

De hecho, cada vez está más abandonada. En las aulas ya no hay música, cada vez menos… estamos involucionando. Y, por ejemplo, en algunos países de Europa hacen más música que matemáticas porque estimula la inteligencia. Hay mucho potencial.

Hablando un poco ahora del mundo. ¿Cómo ves el mundo de la música? ¿Si te tuvieras que transportar ahora mismo al 2050 como crees que será?

Me imagino un mundo donde el Reggaetón es la alta cultura (risas). Si sigo el hilo de la historia, será así porqué el rocknroll, el jazz, hasta el flamenco o el tango habían sido músicas populares, como de la “baja sociedad”, que han acabado siendo reivindicadas como de la alta cultura.

Creo que la música acabará siendo como un zumbido.

¿Crees que el oficio acabará desapareciendo?

No creo que vaya a desaparecer nunca el oficio de la música pero sí que evolucione, hay mucha tecnología que te ayuda a amar la música, a descubrir…

La tecnología también nos llevarás cosas buenas ya que te acerca muchas cosas. ¡Ojalá pudiera acceder al Facebook de mi tatarabuelo!

Lo que no tenemos que perder son los valores. Y en un mundo de abundancia, como en el que vivimos ahora, te das cuenta realmente de lo que es lo importante. 

¡Mucha suerte con la gira y el nuevo disco!

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Xarim Aresté: "La música es como una substancia sagrada que habla por sí sola" , 9.8 out of 10 based on 5 ratings

Sobre El Autor

Redacción Barcelona

Profesional de la comunicación y apasionada de la música.

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