Fotografías: Javier García Nieto

Asistimos al concierto de Los Punsetes y Carolina Durante el pasado viernes, 3 de noviembre, en la sala But de Madrid.

Cuando acudes a un concierto de una banda que te gusta, esperas encontrar ciertos elementos de la misma en la formación que les acompaña, de modo que la noche en su totalidad pueda ser concebida con un planteamiento único. Los elegidos para telonear a Los Punsetes el pasado viernes, 3 de noviembre, en la sala But, fueron los jóvenes Carolina Durante. Con una tímbrica y una estilística muy similar a Modestia Aparte o Los Nikis; pero con la independencia, autosuficiencia y sentido de la ironía de aquellos que les seguirían, Carolina Durante actuaron con el desparpajo punk de aquellas bandas que critican desde dentro y, por consiguiente, generan el debate de dónde acaba la realidad y comienza la ficción. Con su discurso en “Cayetano“, sucede algo similar a lo que ocurrió en su día con “LPIV, pero con el espíritu malasañero de la juventud que, cada día más, inunda la escena musical madrileña. Podría resumirse en que, más que unos teloneros, los dos grupos compartieron escenario al cincuenta por ciento.


Por otra parte, sigo sin comprender la gesticulación de cierta proporción de aficionados cuando dices que vas a ir a un concierto de Los Punsetes. La cuestión subyace en el desprestigio que supone una banda de pop. Independientemente del pop punk que inunda “¡Viva!”, de las canciones más emocionales como “Estrella distante”, o de algunas de las letras más ingeniosas de la música en castellano, parece como si la banda liderada por Ariadna se concibiera únicamente como un grupo para el directo con una particular performance.
De éste, puedo decir que fue un concierto diferente al que la banda nos ha acostumbrado. Dividido en dos mitades, pareció como si hubieran establecido una brecha entre aquello que es más coreable y todo lo que pasa desapercibido por el seguidor menos experimentado. Por otra parte, destacar la pose que Ariadna adoptó a lo largo de la velada: además de salir del plano del escenario y volver con un vestuario completamente diferente, el hecho de establecer un diálogo con el público es un acontecimiento que será recordado por todos los asistentes. Todavía, en ciertas ocasiones, se habla de aquel Low en el que falló el sonido y se escuchó una disculpa, como si aquello fuera un acontecimiento insólito. En esta ocasión, “155” fue la culpable de la ruptura  con la tradición, por razones obvias.

Carolina Durante
En definitiva, podría decirse que Los Punsetes, al igual que cualquier formación de música popular, es una banda estereotipada, marcada por el estatismo y la ausencia de discurso. Sin embargo, quien piense que Los Punsetes son únicamente eso, quizás es porque no posea información suficiente. Pocas veces tenemos la oportunidad de disfrutar de unos recursos literarios, aunque tajantes, tan bien utilizados, y de una poética tan sutilmente combativa. Y es que Los Punsetes poseen una retórica autogobernada y un universo estético propio. No tiemblo cuando digo que este último es uno de los mejores que nos ha brindado la música independiente en castellano, y así sus conciertos.

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