Después de la cancelación de Seasick Steve y los Mambo Jambo, el concierto de Lori Meyers del pasado viernes 20 de octubre se convirtió en el primer concierto del Festival Cruïlla de tardor, y no podíamos faltar a la cita

Texto: Sònia Sáez
Fotos: Laura Arroyo

Dicen que lo bueno se hace esperar, pero Aha sí han vuelto! 17 minutos después de la hora acordada, los de Granada dieron el pistoletazo de salida a la esperada presentación en Barcelona de su último disco “En la espiral”, que aparece cuatro años después del anterior trabajo “Impronta”. El Hivernacle del Poble Espanyol fue el lugar elegido para el evento: espacio singular de dimensiones adecuadas para la ocasión, aunque también de acústica mejorable que no ayudaba al excesivamente alto volumen. El efecto del propio hivernáculo propiciaba la acumulación de humo y calor, pero era el precio a pagar para disfrutar del entorno floral, que ya viene siendo característica habitual del Cruïlla.

Noni se presentó con un look setentero de camisa de colores blau-grana y gafas retro ámbar para empezar con “Vértigo I”, canción que abre su último álbum. “En la espiral” es un disco de canciones menos alocadas e impulsivas que las anteriores, más experimental y masticadas de lo que nos tenían acostumbrados, que supieron combinar perfectamente con temazos de sus anteriores trabajos. Después de la inducción, Lori Meyers perdió sus complejos con una “Planilandia” intercalada entre otros de los nuevos temas como “Evolución”“Todo lo que dicen de ti” o “Siempre brilla el sol”, uno de nuestros preferidos.

Reconocieron que no llevaban razón con sus “Luces de neón” que despertaron a los más nostálgicos, pero fueron las “Luciérnagas y mariposas” las que hicieron explotar el corazón del público. En ese momento los de Granada aprovecharon que estábamos blanditos para colarnos “Eternidad” y “Océanos”, esta última balada cantada por la contrastada voz de Alejandro, el co-vocalista del grupo. No hizo falta que les pidiéramos que volvieran una y otra vez, porque con “El tiempo pasará” activaron nuestros cuerpos de nuevo que no cesaron de bailar con “Organizaciones peligrosas”, que estuvieron acompañadas de una pandereta insaciable. Como decir que no a al combo de hits remember con“Ham’a’cuckoo”“Tokio ya no nos quiere” y “Emborracharme”, que a saltos descontrolados y cánticos a pleno pulmón hicieron que lo diéramos todo con “Pierdo el control”, el tema más bailongo del reciente disco.

De repente la música cesa, se apagan las luces y a modo de coitus interruptus nos quedamos atónitos, sin capacidad de reacción. ¿Ya han acabado? ¿Es broma, no? Damos por hecho que volverán, estarán recuperándose unos minutos, pero cuando nos damos cuenta de que ahí no se mueve ni el tato exigimos con silbidos y aplausos que calmen nuestra sed de musicote. Como dicen Sidonie, que toquen Lori Meyers, que tengo ganas de bailar. Para sorpresa del personal, sacaron polvo al disco “Hostal Pimodán” y nos regalaron el clásico “La pequeña muerte” antes de empezar con el festival final. Alzamos las manos a modo secta de rollo Batamanta tarareando “Zona de confort” y prometiendo decir te quiero todos los días, cuando de repente nos dicen que se acerca el final y convierten el Hivernacle en una pista de baile, para bailar nuestra canción ‘¿Aha han vuelto?’.

Sin anestesia previa suena “Mi realidad” y la gente se viene arriba, literal: se empiezan a ver chicas trepando hombros, y hasta camisetas volar hacia el escenario a modo de despelote figurado. Con “Alta fidelidad” llegó el clímax de la noche y el descontrol del público, que fue consolado con la bajada del escenario del cantante de la banda para acercarse a nosotros, agradeciendo nuestra presencia en el último concierto de la gira. Aunque esta vez no se flaqueó a la hora de pedir más a gritos, los técnicos desmontaron el chiringuito sin piedad, dando fin a un espectáculo de luces de neón y trastornos bipolares.

No fue un concierto de gran palabrería o explicación, pero no faltaron los guiños a Barcelona, la crítica subliminal y los comentarios solidarios que fueron reforzados con su mera presencia. Sin duda Lori Meyers supo jugar con su repertorio para regalarnos un concierto indiscutiblemente in crescendo, que empezó de forma tímida, personal e íntima, pero acabó con una explosión superlativa y absoluta de todos los sentidos.

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Lori Meyers en Barcelona: Nosotros hablamos a voces, y ellos con el corazón, 10.0 out of 10 based on 3 ratings

Sobre El Autor

Redacción Barcelona

Somos Andrea y Xavi, periodista y diseñador gráfico. Dicen que un día sin sonreír es un día perdido. Pues nosotros somos más de pensar que un día sin música es un día perdido, por eso lo escribimos. También nos gusta Ryan Gosling.

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