Entrevistamos a Gonçal Planas, eje central de Mi Capitán, con motivo de la publicación de su nuevo álbum, “Un tiro por la salud del imperio” (Warner Music, 2017)

Texto: Marta España
Fotos: Javier García Nieto

Entramos por la puerta, y Gonçal Planas nos pregunta que quién escribe de música hoy en día. Por supuesto, es una pregunta más cercana a su cualidad retórica, y menos centrada en los nombres de los sujetos: el verdadero interés reside en la propia concepción musical actual. La cabeza pensante de Mi Capitán nos presenta su segundo álbum, a la venta hoy, 6 de octubre. El disco lleva como título “Un tiro por la salud del imperio“, y es inevitable no asociar el rótulo al contexto histórico-político. El catalán nos lo confirma: “se ha ido todo a la mierda“, si bien no es este el eje central del álbum. Aun así, resulta casi obligatorio no abarcar en aquella totalidad de deshechos (o, por lo menos, planteárselo) el núcleo que a nosotros nos interesa, y por el que nos hemos congregado aquí: la música y, por antonomasia, los medios que la tratan. Es éste un debate a realizar con uno mismo, pero la realidad es que la prensa musical continúa su carrera, así como su objeto de estudio y, en ocasiones, si tienes suerte de cruzarte con bandas como la de Gonçal, puedes ver un atisbo de luz al final del túnel.

Tu segundo disco, “Un tiro por la salud del imperio”, salió a la venta hoy, 6 de octubre. ¿Podrías decirme qué esperas de él?

Espero que nos permita seguir girando, como hicimos con el primero; y seguir perteneciendo a este grupo de bandas que tiene la oportunidad de tocar en festivales y salas, teniendo un público que les hace caso. Si contamos con un poquito más de gente, bienvenida sea, aunque uno no tiene que plantearse las cosas pensando en gustar.

Mi Capitán no hace discos para conquistar radios, sino porque le gusta la música, y tiene la oportunidad de grabarla. Nosotros nos juntamos, hacemos las canciones, y si se convierten en un “Es suave la voz” es magia, pero no sabemos si eso va a suceder, y ni siquiera pensamos en ello.

Pero cuando publicas un disco, es inevitable que éste siga su curso. Es como quien da a luz a un niño, y luego no puede controlar su trayectoria.

¿Te puedo preguntar a ti? ¿Cómo percibes tú el disco?

Yo veo dos partes bien diferenciadas: una muy oscura, y otra muy tierna, que de vez en cuando coexisten en una misma canción, pero que, por regla general, su dualidad está más ligada al álbum.

Es difícil hilvanarlo, pero el disco tiene que tener una evolución. Yo necesito que haya un motivo de movimiento: una evolución personal, y considerando la música como una expresión artística, debía aportar una paleta de colores diferente. El primer disco está lleno de energía: está grabado en directo por siete tíos.

De allí hasta ahora, hay 35 conciertos de por medio, donde la banda ha sido consciente de sí misma y ha visto de lo que es capaz. Nosotros antes no ensayábamos, porque uno está girando con Love of Lesbian, otro con Sidonie, otro con Egon Soda, otro con Ferreiro, etc. y el grupo era una excusa para vernos. Estuvimos obligados a tocar en el estudio, pero allí no éramos conscientes de que éramos una banda: fuimos conscientes en la gira. En ese organismo vivo, recogimos toda la información que nos aportábamos los unos a los otros, y eso generó las nuevas canciones.

Yo creo que este es un disco más oscuro, y más sexy. También es tierno, o sea que, en definitva, es un disco con muchas sublecturas, necesitas escucharlo mucho. Desconfía de la belleza superficial, en todas las artes: lo importante es lo que necesita leerse varias veces, y creo que este disco viene cargado de páginas enteras.

Has dicho que es un disco más sexy. ¿Cómo crees que se consigue la sensualidad en la música? ¿Cómo una sucesión de notas puede parecernos más sensual que otra?

Yo no la busco, es que el rock es sensual. La propia expresión “rock and roll” es una metáfora que utilizaban los negros para referirse al sexo femenino. La música ya nace vestida de diablo, y en el rock es muy difícil no ser sensual. Si eres una persona cargada de fuego, generarás fuego; si eres una persona cargada de vinagre, generarás vinagre.

¿Ha habido algún proceso musical diferente, con respecto al primer disco, para que se genere esta nueva oscuridad?

No creo. La oscuridad puede venir por cierto enfado con la realidad. “Un tiro por la salud del imperio” es un disco en el que, desde el título, hasta el más mínimo detalle, está pensado.

Nos han dicho que la recuperación está aquí y es mentira, pero nos hemos acostumbrado mal. Nos han engañado, hemos rescatado a la banca, están echando a la gente de sus casas. Se ha ido todo a la mierda, y todas las cosas que pasaban antes, siguen pasando ahora, pero no salen en las noticias.

Todo eso, de alguna manera, te cuaja. Para mí la oscuridad viene de otro lugar, de ciertos modos de percibir las relaciones, pero puede que se haya filtrado el enfado que tengo a diario con la realidad; en el primer disco, había más juerga. En este disco sigue habiendo euforia, pero es mucho más rico en matices.

A coalición con lo que estabas diciendo antes, ¿crees que los medios han ayudado a normalizar la situación?

Por supuesto. Los canales de televisión no paran de decirte que, para ser feliz, tienes que ser votante del PP. ¿Qué te queda? Pues no ver la televisión, como dice Mucho. Yo me informo por otras vías, contrastando siempre la información. A esto me refiero con “Un tiro por la salud del imperio”: esto se está acabando, y si acaba mal, tenemos la vida hipotecada para siempre.

De ahí proviene la rabia de algunas canciones con tinte político, ¿no?

Sí. “Sal corriendo” es una crítica a la iglesia, a la burguesía, y a Telecinco, estrofa por estrofa.

¿Y cómo pasa un grupo de amigos, de tocar para verse, y hacer canciones de juerga, a hacer un disco tan serio?

Es lo que hemos hecho nosotros cada día. Yo llevo grabando discos veinte años, y los demás igual. Cuando tengo las canciones, pregunto agendas: empecé a gestionarlo en marzo, para empezar a grabar en diciembre. Cuando tienes 39 años, el hecho de llegar hasta el proceso de grabación es pura burocracia y agenda. Cuando grabas, sucede la magia, porque es la primera vez que vemos los temas juntos. Se produce una sinergia en la que todos proponemos ideas. Hay canciones que, desde lo que yo llevo, hasta el resultado final, son completamente distintas.

Aunque supongo que no todas las canciones se compondrán igual. “Encerrados en la habitación”, que es un rock and roll, tendrá un proceso distinto al de, por ejemplo, “Antebrazo”.

Encerrados” es un rock and roll, es decir, es un género que ya está hecho. Solo tienes que elegir el tipo que quieres: el peso de la batería, los adornos, los pitos, los saxos, etc. Queríamos hacerlo similar a Tequila o Rodríguez, pero, sobre todo, rendirle un homenaje al género.

Además, toda banda de rock que se precie ha de tener un rock and roll en su repertorio.

Es curioso, porque Tequila tiene una entrevista en la que dice, de algún modo, que les fue muy fácil triunfar en España porque eran de los pocos que hacían este género aquí.

A mí me gustaría que hubiese más bandas de rock, y seguro que hay muchas que no conozco, muy a mi pesar. Por regla general, se le ha dado más importancia al pop. El rock, por otra parte, es lo que tiene: habrá mil bandas, escondidas en cualquier garaje, y es un género que cualquier chaval, o cualquier chavala, puede tocar. Está esperando, solo, a que alguien le haga caso.

¿Puede ser porque no hay una base sólida del género anteriormente?

Bueno, León Benavente es una banda de rock flipante, Dinero igual, Rufus es una banda de rock psicodélico… pero son denominadas como “indie”. Rock, como tal, como el de Tequila, tenemos a Los Zigarros… que a mí me flipan, y me encantaría tocar con ellos.

Quería terminar la entrevista preguntándote acerca del videoclip de “En la Avenida”. ¿Cómo se ve desde dentro el panorama musical para las mujeres?

Desde dentro, cada vez es más esperanzador o, por lo menos, a pequeña escala. Si miras todo en perspectiva, es muy descorazonador, porque tradicionalmente nunca se han apoyado los grupos de mujeres, y por talento no ha sido.

Creo que, ahora mismo, simplemente hace falta empezar y mantenerse. Yo he visto que hace un tiempo florecieron muchas artistas femeninas, pero han durado muy poco en la brecha: tres discos, más o menos. Hay grupos como Sidonie, Love of Lesbian o La Habitación Roja que llevan quince años (o más) haciendo música.

Yo no estoy acusando a las mujeres de no estar ahí, pero echo de menos que esos proyectos no hayan llegado a día de hoy. Espero que Las Odio, Aeromozas, Mourn, Angie, etc. sigan trabajando dentro de diez años, y hayan enriquecido esta industria, que está llena de testosterona.

Al final, no es una cuestión puramente musical, sino que todo esto está inmerso en nuestra cultura.

Si quieres ver a Mi Capitán en directo, no pierdas de vista nuestra agenda.

VN:F [1.9.22_1171]
Valora esta noticia
Rating: 10.0/10 (8 votes cast)
Gonçal Planas: "Mi Capitán no hace discos para conquistar radios", 10.0 out of 10 based on 8 ratings

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Blue Captcha Image
Refrescar

*