The Drums volvieron a actuar en Barcelona y fuimos testigos de su renacer con un directo que recordó a los de sus inicios

Ya son cuatro los conciertos a los que hemos asistido de The Drums en Barcelona, además todos en la misma sala, una Razzmatazz 2 que suena muy pero que muy bien y potente a partes iguales, creando así una especie de película temporal donde hemos podido apreciar la evolución de la banda de Brooklyn.

Antes de empezar debemos avisar de que esta crónica puede llegar a ser poco objetiva. Y es que se nos cae la baba cuando escuchamos una sola canción de la banda. Podría decirse que ocurre algo similar a cuando tienes muy buen feeling con alguien y todo surge de forma espontánea. No podemos evitar que se nos pongan los pelos de punta cuando Jonny Pierce aparece en el escenario, surge de forma natural y no lo podemos remediar, nos hipnotiza.

Y es que el líder de The Drums es como un libro abierto: su expresión corporal, bailes, actitud y energía se transmiten y se contagian en sus conciertos. Y eso es lo que pasó de nuevo este pasado viernes en Barcelona. Se nota que Pierce se encuentra muy cómodo en su nuevo formato de banda totalmente acústica con mucha más guitarra y con muy poca base electrónica que usa a modo de arreglos que apenas influyen en el resultado, volviendo así a un formato clásico de grupo y acariciando aquellos inicios que hicieron a la banda lo que es hoy. La separación completa de los The Drums originales les ha dado un aire fresco un tanto necesario después de que su anterior trabajo no tuviese la frescura de los anteriores LP, cosa totalmente lógica teniendo un estilo tan marcado y con la crítica a sus pies. Un claro ejemplo es la no inclusión de ningún tema de “Encyclopedia” y si alguien estuvo presente en el concierto de aquella gira, también sabrá que algo estaba pasando debido a una actuación más apagada de lo normal.

Pero antes de entrar en detalle del concierto de los americanos, hablemos de que antes de la actuación principal aparecieron en escena los teloneros Fuckaine. Los españoles imprimieron mucha energía y mostraron sus diferentes facetas que bailan entre el new rave a ratos, el rock electrónico o el post punk al más puro estilo de Klaxons. A pesar de tener algunos problemas técnicos, se presentaron en el escenario de forma contundente y decidida, camiseta de Pikachu de por medio, ante un público bastante escaso que llegó minutos antes de The Drums. Y cerrando su actuación con dos potentes y ruidosos temas que acabaron arrancando el aplauso unánime.

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Pero puntualmente llegó la hora de la atracción principal, donde “I’ll Fight For Your Life” abrió el repertorio de forma muy ansiada, aunque no fue hasta que terminó este tema que que la gente empezó a volverse loca. Sonó “Best Friend” y Razzmatazz 2 se vino abajo, tema que nunca falla y que sirvió para enlazar con “Book of Stories”, rememorando así su primer trabajo y haciendo que los fans de toda la vida salivaran y cantasen a pleno pulmón. Antes de seguir hay que decir que el setlist fue más que apropiado y no tuvo ningún bajón significativo, manteniéndose en alza en todo momento sobre todo antes del bis. Volviendo al asunto, “Heart Basel” sirvió de enlace para meter tres temazos de la discografía de The Drums, la icónica “Days”, la infalible y mítica “Let’s Go Surfing”, que por mucho que pase el tiempo siempre es capaz de hacer temblar una sala entera con tan sólo un sólo acorde, y la pegadiza “Money” concluyendo así un clímax que todo el mundo quisiera que fuera eterno. Y es que luego se bajaron las pulsaciones con “I Need a Doctor” para volverlas a subir de nuevo pero de forma más emotiva, con una de nuestra favoritas, “How It Ended”. Siguiendo con “Book of Revelation” y cerrando la primera tanda con la muy efectiva y hit actual, “Blood Under My Belt”.

Pero el bis arrancó con varias sorpresas, y la primera de todas fue la inclusión de “Baby That’s Not The Point” incluido en la edición del single de “Best Friend”. Un tema que hacía años que no escuchábamos y que sirvió para introducir a “What You Were” y una tanda de nuevos temas de “Abysmal Thoughts” consecutivos “Rich Kids”, “Head of Horse” y “Mirror”. Confirmando este último que es un tema mayúsculo y que aún irá creciendo con el tiempo, con una gran acogida por parte de todo el público que la disfrutó sin miramientos. Jonny Pierce cerró el repertorio con la clásica y emotiva “Down By The Water”, el broche ideal y totalmente esperado por todo el mundo, canción que ha cerrado el concierto de tres de los cuatro conciertos de The Drums en Barcelona y que en principio no estaba incluida dentro del setlist. En palabras del cantante, especialmente dedicada para la ciudad de Barcelona.

Para resumir brevemente, este concierto podría situarse entre los mejores conciertos que hemos presenciado de los americanos. Aunando emotividad, energía y cercanía. Confirmando que The Drums todavía tienen interminables cosas que decir y confirmándonos a nosotros mismos viendo sus directos que ya sabemos el porqué son una de nuestra bandas favoritas.

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