Entrevistamos a Jenny and the Mexicats con motivo de su gira por España en el mes de octubre, donde nos presentarán “Mar Abierto”

Todos deberíamos acostumbrar nuestro oído a los ritmos americanos, puesto que, en cierta medida, no deja de ser música popular. Así lo afirman Jenny and The Mexicats, banda afincada en el país que llevan en el nombre. De origen multicultural, su música no podría ser de otra manera, y es por ello por lo que los integrantes mezclan tanto cumbia, como bossa, pasando por géneros tan dispares como el flamenco y el metal. Publicaron su tercer disco, “Mar abierto” en marzo de este año, y han vuelto a España para girar con el mismo.

Lo primero que quería preguntaros es como habéis vivido este 2017: un nuevo disco, muchos países distintos (y, por consiguiente, distintos públicos), etc. ¿Cómo lo percibís?

Jenny: Lo percibimos bien, y el público también. En cualquier país en el que hemos estado, nuestra música siempre ha funcionado. Por supuesto, la gente es diferente: en Latinoamérica, la gente es muy cálida, aunque aquí, por ejemplo, el domingo pasado tocamos en las fiestas mayores de El Prat, y no nos conocían tanto, pero en seguida se pusieron todos a bailar.

Al final, vuestra música incita al baile y la fiesta.

J: por supuesto.

Con respecto a esto, quería preguntaros algo, aunque os pueda parecer que estáis en un examen. Muchas veces, el oído del espectador no está acostumbrado a los estilos musicales latinos y, aunque conozca vuestra mezcla de géneros, no es capaz de distinguirlos. ¿Qué le diríais a ese espectador para que pueda llegar a diferenciar vuestra música?

Icho: tiene que ver con el ritmo de cada género, y cómo se baila. Referente a nosotros, mezclamos de forma muy natural los estilos: hay canciones que nos piden una cumbia, otras un merengue y otras una bossa.

J: por ejemplo, el bajo de la cumbia sigue una línea determinada, que es especial para el baile. En el momento en el que acostumbras el oído, es muy fácil notar las diferencias.

Claro, pero un oído que solo escucha pop es muy torpe diferenciando ritmos latinos.

J: al final es simplemente saber en qué pulso del compás va el beat. Y, de hecho, se nota en los directos. Cuando tocamos en Latinoamérica, las parejas se cogen entre sí y bailan; mientras que aquí, en Europa, todo el mundo corea con las manos arriba, saltando, como en un concierto de rock.

I: yo creo que, aunque no sepas bailar, el cuerpo te lo pide. Y te pide un baile distinto en una cumbia y en un bossa.

Con toda la variedad de estilos que confluyen en vuestra música, quería preguntaros si también tomáis influencias de la música clásica, ya que México es un país dotado de una cultura clásica muy amplia, y vosotras residís allí actualmente.

J: yo estudié trompeta tocando música clásica, así que sí, tenemos influencia. Nos gustaría hacer en algún futuro un concierto con orquesta, pero está en la gran lista de cosas por hacer, sin ninguna fecha fija ni planteamiento estipulado.

I: es muy complicado, porque una orquesta sinfónica requiere de 70 personas y un espacio muy amplio. Tenemos tantas ideas que vamos desarrollando una a una, y eso que alguna vez se nos ha acercado alguna orquesta, pero no hemos podido hacer nada por temas de calendario. De alguna manera, yo también empecé a tocar el contrabajo clásico, y en nuestro nuevo disco hay mucho violín y mucho chelo.

Sin embargo, yo creo que esto tiene más que ver con nuestra formación que con México como tal, aunque tenemos orquestas muy famosas como la de Xalapa. Hay mucha interacción, pero no creo que sea la característica principal. Lo que sí es verdad es que en la música tradicional mexicana hay muchos instrumentos clásicos, como la tuba o el clarinete.

Aquí, por ejemplo, suele haber una separación bestial entre las bandas y las orquestas y, de forma más general, entre la música popular y la académica.

I: allí es distinto. Aquí cada persona tiene un gusto musical concreto, con unas etiquetas predeterminadas, y es muy complicado sacarlos de allí. ¡Es una característica super española! Yo he vivido diez años aquí, y a la gente le encanta volcarse únicamente en un solo estilo musical. A nosotros quizás por eso nos cueste más entrar, tenemos muchos estilos distintos dentro de nuestra música, pero, una vez dentro, el público es muy receptivo.

¿Consideráis que vuestro estilo es capaz de unificar a públicos de todos los géneros por tener dentro esa confluencia?

I: nos pasa con las edades, sobre todo. Hay público desde los cinco años hasta los ochenta interactuando en el mismo lugar. Para poder unificar tendríamos que ser un grupo mucho más popular, pero no creo que ese sea el objetivo de la banda. Hacemos músicas del mundo, folclore, que entra fácil al oído.

¿Os consideráis world music?

I: yo creo que sí.

¿Pero no os parece un concepto, quizás, eurocéntrico? Quiero decir, el pop no es world music, y el rock tampoco, cuando son géneros musicales creados en el mundo, ¿por qué vuestra música sí lo es?

I: pues realmente el concepto de nuestra música es de raíces americanas y europeas. No hacemos música hindú, ni japonesa, ni asiática. Decimos músicas del mundo, pero tocamos los palos de dos continentes. No hacemos música étnica así que, de alguna manera, hacemos música popular: la cumbia es una música muy popular en américa. Decimos que hacemos world music porque no tenemos otra forma de catalogarnos, al hacer tantas cosas.

En relación con esto, me he dado cuenta de que, en un 90% de las entrevistas que os hacen, empiezan hablando de vuestras nacionalidades: una inglesa, dos mexicanos y un español. ¿Creéis que eso va en contra de los principios de la banda? Es vuestra página web escribís que hacéis un tipo de música que no entiende ni de etiquetas, ni de fronteras, y, al final, todo el mundo comienza recalcando estas.

J: por país, pero no por música. No podemos negar nuestros orígenes, pero yo creo que la música habla por sí misma. Éramos headliners en un festival de jazz, y también hemos sido los headliners de un festival de cumbia. Hay muy pocos grupos que puedan conseguir esto.

I: a los seres humanos siempre nos ha gustado contar historias para identificarnos, y han necesitado buscarnos una historia: es la forma más fácil de conocernos. Y aunque al principio te planteas por qué siempre te preguntan lo mismo, ahora ya es gracioso.

Quería terminar esta entrevista pidiéndoos que hagáis una retrospectiva de este año, con el poco tiempo que lleva el disco en la calle, y si me podéis contar algún proyecto.

J: en lo personal, estoy muy contenta con este disco, el tercer trabajo que hemos hecho. Sentimos que tiene mucha continuidad entre las canciones y nos representa bien, aunque había muchas canciones de discos antiguos. Al final, los discos son cortos y no puedes meterlas todas.

¿Y, cuando rescatáis alguna de esas canciones, no sentís que se ha podido quedar en algún momento pasado de vuestras vidas?

J: no, porque a veces cuando armas un disco no haces una selección diciendo “estas son las buenas y estas son las malas”, sino que no sabes dónde ponerla, porque cuando creas un álbum no solo compones doce canciones, sino también un flujo entre ellas.

I: es que no se quedan intactas, sino que evolucionan. La Diabla, por ejemplo, era una maqueta de 2009, pero era completamente distinta. Why Why, por ejemplo, empezó siendo un rockabilly, y ahora es cumbia. Empiezan siendo bocetos, Jenny compone tanta música que muchas veces no sabes cual desarrollar. Es lo bueno de los artistas: cuando creas algo, influye mucho el momento, por lo que de un día para otro algo puede cambiar drásticamente.

J: Pantera mencionó en la entrevista pasada que, normalmente, no solemos tocar versiones, pero que nos gustaría elegir tres canciones que nos gustasen para hacer una versión “mexicat” de algo que no tiene nada que ver, como los Sex Pistols, por ejemplo. Sin embargo, tenemos tantos proyectos que nunca sabemos cuándo los vamos a poder desarrollar.

Jenny and The Mexicats estarán tocando en Lanzarote (Festival Arrecife en Vivo, 29 de septiembre), Madrid (Teatro Barceló, 30 de septiembre), Valladolid (Sala Lava, 5 de octubre), Vigo (Fábrica Chocolate Club, 6 de octubre), Granada (Sala Planta Baja, 11 de octubre), Valencia (Sala República, 13 de octubre) y Murcia (Sala Rem, 14 de octubre)

Sobre El Autor

Redacción Madrid

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