En esta sexta edición del Granada Sound el Paseo del Cortijo del Conde se ha convertido en la Avenida del indie nacional por excelencia, y del éxito local por aclamación popular.

Redactora: Silvia Bergillos | Fotográfo: Gonzalo Iza.

Cualquier asiduo a festivales estaría nervioso por que llegaran las 16:00 de la tarde para que el recinto abriera las puertas y así poder ver a los locales D’ Baldomeros -sustitutos de los valencianos Polock-, aprovechándose de la oferta 2×1 en cervezas Alhambra hasta las 18:00 horas.

Nosotros tuvimos la suerte de empezar la jornada musical del viernes bastante antes. Hacia el mediodía nos acercamos a una famosa tienda de música de Granada, Discos Bora-Bora. (Granada Ciudad del Rock – GRX R&R programa conciertos y sesiones por la ciudad y este es uno de esos lugares en los que hay música en directo). No supimos quién era el artista del showcase del viernes hasta verle llegar junto a toda su banda a las puertas del local, donde decenas de personas esperaban nerviosas. El concierto sorpresa del de Nigrán fue muy emotivo. Sin setlist preparado, Iván Ferreiro hizo vibrar las estanterías de la tienda de discos con ‘Me toca tirar‘, ‘El equilibrio es imposible‘ o ‘Años 80‘.

Ya en el recinto y a punto de atardecer, Iván entona ‘Pájaro azul‘ y cual salto de colores, La Habitación Roja irrumpe en el escenario Negrita.  Su siempre cuidada ‘hoja de ruta’ les llevó a tocar temas nuevos y no tan nuevos, y tuvieron un enorme gesto de solidaridad al dedicar ‘Volverás a brillar‘ a sus compañeros Supersubmarina y a los afectados por el terremoto de México.

Antes de llegar al momento álgido de la noche, algo gordo se estaba cociendo en la carpa del escenario Undërwood. Gabriel de la Rosa -cantante de Shinova– conseguía que la multitud que se alejaba de los escenarios principales se lo pasara en grande con los de Berriz. ‘Viajero‘ fue una de las canciones que más fuerte pegaron. Y para fuerza la de Lori Meyers. Eran el plato fuerte de la primera jornada y, además, jugaban en casa. La muchedumbre se agolpó impaciente y entonces, tras una cuidada imagen escenográfica y con su ‘Vértigo I‘, saltaron al escenario. Si de normal siempre han acostumbrado a sus fieles a un directo meticuloso hasta el más mínimo detalle, con ‘En la espiral‘ han ido un paso más allá. El inciso a tanto halago viene aquí. Si bien hubo un momento ‘remember’ con temas míticos de los primeros trabajos y otro de ‘exitazos’, también hubo un momento ‘de bajona’. Las canciones de este último disco no terminan de encajar encima de un escenario. Son la pausa poco acertada del desenfreno que tanto les caracteriza.

Y tras un breve paréntesis llegaban LA. Luis Alberto y ese rock americano que tan bien domina sonaron de fábula, haciendo que los cortes de ‘King of Beasts‘ fuesen notas sacadas de otro panorama musical. ‘Dualize‘ y ‘Stop the clocks‘ siguen sin tener un rival directo.

Pero no iban a ser los de Loja los únicos en congregar al mayor número de personas por metro cuadrado. Sidonie llevaron al público a un estado de felicidad y actividad saltarina tal, que cuesta discernir quién de los dos sectores se lo estaba pasando mejor. Marc Ross se perdió entre las miles de personas en más de una ocasión, para luego gritar a todo el mundo ‘No sé dibujar un perro‘ mientras Víctor Masana y sus carteles guiaban a los que todavía tenían dudas en cantar y dibujar. Fueron el verdadero ‘infierno’ del viernes.

 

Aún había tiempo para que el fuego siguiese prendido, y de ello se encargaron Grises. ‘Erlo‘ es su obra maestra, saben que Granada les quiere, y ellos también comparten ese amor por la ciudad y su sol (comparando la ausencia del mismo en el País Vasco), como repitió Amancay Gaztañaga en varias ocasiones. ‘Soles‘ o ‘Calamita‘ son las llamaradas de ese incendio del final de la noche, siempre protegidas por éxitos como ‘Plástico eléctrico‘. Para irse a casa con buena temperatura.

Para la segunda jornada del festival aún quedaban importantes grupos del cartel por aparecer. Si los grandes esperados en esta ocasión volvían a ser locales, iba a haber grandes sorpresas a lo largo de la tarde-noche. Y la primera iba a ser antes de que se pusiese el sol, con Viva Suecia en el escenario Alhambra y demasiada gente para ser las 19:00 de la tarde. Está claro que los murcianos están en su ‘momento dulce’, pero no por ello tiene menos mérito llenar el recinto a una hora poco habitual para las aglomeraciones. Han ganado tiempo para saber a dónde tienen que ir. Han sabido hacerlo bien y están en el camino adecuado. Rafa Val, oculto tras unas gafas de sol como el resto de la banda, ofreció el micrófono al púbico en repetidas ocasiones, quizás porque lo que tenía delante le daba el suficiente respeto a la par que emoción como para que los ojos se cristalizaran.
Delafé fue el encargado de despedirse del cielo rojizo, mientras la oscuridad y la esperanza se daban la mano. El aire electrónico de Óscar D’Aniello caló en la gente que se dejaba llevar. Que se dejaba hacer, contagiada por el buen rollo de Óscar. ‘La fuerza irresistible‘ es hip hop contemporáneo, es r&b y es rap.

La hora de Los Planetas. El momento esperado por los fans incondicionales de la banda granadina. Siempre por delante la batería de Eric, siempre por detrás la voz de J. Nada ha cambiado. Aunque en las primeras canciones el público no comulgase con el setlist, fue más tarde cuando con ‘Santos que yo te pinté‘ la unión fue más previsible. ‘Islamabad‘, la gran esperada, la dejaron para el final. Intercalaron ‘Segundo premio‘ y ‘Un buen día‘ con otras canciones de ‘Zona temporalmente autónoma‘. ‘Corrientes circulares en el tiempo‘ supo a gloria ante tanta amalgama. Los Planetas son y seguirán siendo los más amados y los más rechazados.

 Y si hablamos de amar y rechazar estamos hablando de Dorian y su ‘Verte amanecer‘, con el que abrieron su show ante una multitud que se asemejaba a la de Los Planetas. Antes de que entrasen en el instante de no retorno con sus hits más conocidos, dedicaron unas palabras a la situación actual de su tierra, apoyando al público a no dejar que los medios de comunicación controlados por poderes nos tomen el pelo y a que contrarrestemos toda la información.

Si el viernes fueron Shinova los encargados en poner el escenario Undërwood patas arriba, en esta jornada lo serían los (putos) Sexy Zebras. Ellos mismos se presentan como una banda de rock anticonformista dentro del panorama musical español. Sin camisetas y a lo loco lo dieron todo y la carpa estuvo desbordada por todos lados. La canción más coreada fue ‘Quiero follar contigo‘.
 
El público que no estaba viendo a Sexy Zebras se encontraba en el escenario Negrita. Allí Deu Txakartegi y los suyos estaban montando una txufla de aúpa. WAS y ‘Gau ama‘ consiguieron que la gente no se fuese de after después del festival y se quedasen allí, moviéndose con el sonido de la txalaparta. El tono descarado de Deu para dirigirse a los que seguían aún por el recinto servía para continuar con la fiesta. No faltaron la indomable ‘Irrintzi‘ o la archiconocida ‘Can I count on you‘.

Como único artista internacional de la edición de este año, Kakkmaddafakka saltaron al escenario dirigiéndose al público en inglés e intertactuando con ellos desde el minuto 1. Con una actividad ecléctica, los noruegos no pararon de hacer movimientos gimnásticos. La más conocida, ‘Restless‘. La más nueva, ‘Neighbourhood‘. La más alegre… todas. Un espectáculo que no a todo el mundo gusta. Bitches Deejays y Les Castizos fueron los encargados en poner la guinda al pastel y bajar el telón de esta sexta edición que ha congregado a más de 20.000 personas de todos los puntos de la península.

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