Los Punsetes - "¡Viva!" (Mushroom Pillow, 2017)
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La música, en cuanto que manifestación artística, va intrínsecamente ligada a la libertad individual. Por ello, en muchos filmes, muchas viñetas y muchas canciones, encontramos temáticas narradas desde una perspectiva que, encontrada en cualquier otro ámbito, sería atacada por amoral y negativamente influyente. Quizás por esto el arte llegó a convertirse en fenómeno de máxima expresión, pues en su adolecer de normas y directrices de comportamiento, la permisión es máxima con una condición: que todo sea ficción.

Sin embargo, la libertad individual se ha visto menguada debido, fundamentalmente, a la exigencia. A lo largo de la Historia, se han sucedido periodos en los que la calidad de la obra se ha determinado en base a su utilidad. Así, el Neoclasicismo sentó las bases del pensamiento ilustrado y, actualmente, nos encontramos en un proceso de vuelta a la primacía educativa del Arte, que tiene como foco principal la actitud crítica ante el contexto que lo rodea.

Claro ejemplo de dicha virtud es el último álbum de Los Punsetes, “¡Viva!”, si bien en él está intrínseca toda la filosofía de trabajos anteriores: el juicio exhaustivo del entorno que, como ellos mismos afirman en “Mabuse”, se centra en “cosas que parecen serias, pero en el fondo dan igual”.

He aquí la diferencia fundamental entre Los Punsetes y cualquier otro grupo denominado como reivindicativo: la banalización; presente, por ejemplo, en la comparación entre el derroche del dinero público y una banda de mala calidad (“Tu puto grupo”), o toda la letra de la canción que otorga el nombre al disco. La banda reprueba lo incorrecto desde lo incorrecto, y he aquí la culminación del estilo punsetes, pues si la libertad individual se ha visto menguada debido a la exigencia, entonces la superación de la misma puede agradar o desagradar, pero siempre es destacable.

Algo muy similar ocurrió con la acuñación del término sublime, referido a aquella música que no había de ser bella, pero sí extraordinaria. En este sentido, podemos estar todos de acuerdo en que pocas bandas apostarían por reclamar aquello mencionado en “Humanizar los polígonos”, o que ninguna comenzaría un himno mandando a tomar por culo a todos los amigos de su pareja. Es así como unas armonías no esencialmente complejas, acompañadas de unas letras no excesivamente bellas, trascienden por su contundencia, por el empeño centrado en el ingenio propio.

Como ya hemos mencionado anteriormente, esto no es único en su quinto álbum. Al contrario, encontraron su fórmula en 2009 y desde entonces es la misma la que predomina en todos los LPs: armonías sencillas, melodías directas y la voz de Ariadna como signo de identidad, cuyo timbre es claro reflejo de la franqueza de la banda. El tratamiento, tanto vocal como instrumental, no varía. No obstante, sí se aprecia cierta evolución en la producción, que corre a cargo de Pablo Díaz-Reixa por tercera vez consecutiva. El Guincho conoce perfectamente el sonido de los madrileños, y no impone la realización a la naturalidad del mismo.

Los Punsetes se han denominado a sí mismos, en ocasiones, como grupo odiado, lo que denota que son conscientes de la animadversión que suelen producir ante la escucha primeriza. El oyente suele atribuir la misma a la tímbrica y la apariencia lacónica de la voz. Quizás sea esto: sin embargo, hay una pequeña probabilidad de que aquello que chirríe sea lo incorrecto desde lo incorrecto, la crítica desde lo criticable, más cuando nos hallamos en un contexto neoilustrado en el que prima toda aquella obra de arte que resulte más útil para el crecimiento personal. En dicho entorno, requerida es la presencia de una banda como la que nos acontece, pues en su síntesis de juicio y festividad provocan en el oyente aquella sensación de banalidad, del relativismo necesario para disfrutar de un CD tan pesimista que traspasa las fronteras establecidas.

La última bofetada que incluye el LP es “Estrella Distante”, una síntesis de ocho minutos que incluye todo el fatalismo mencionado, si bien transcrito a una modalidad menor, apenas jocosa, como si de un último atisbo de seriedad de tratase. De este modo es como Los Punsetes cierran un ciclo; de este modo, también, es como abren una cuantía de posibilidades en el panorama musical.

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