Fotografías: Emi Picazo

Entrevistamos a Polock con motivo de la publicación de su tercer disco, “Magnetic Overload“, que salió a la venta el pasado viernes, 17 de marzo

Poco queda de aquellos valencianos que se sentaban para observar los fuegos artificiales, o de aquella banda que la prensa extranjera catalogaba de leyenda británica en España; no porque sus logros hayan disminuido en esta década de trayectoria, sino porque ellos así lo han decidido: con “Magnetic Overload“, Polock marcan un antes y un después en el estilo de a banda, que se mueve, en esta ocasión, a impulsos de lo clásico. Como premisas de la inspiración antigua encontramos la instrumentación analógica y la limpieza en la producción que, tal y como afirma Papu Sebastián, es esencial para una banda.

A pesar de ello, sigue la esencia de Polock, y esperamos que con la misma, el trío sobrepase las fronteras (y las expectativas) tal y como lo hizo en su debut.

Han pasado tres años desde que publicasteis “Rising up”. Tres años en los que habéis evolucionado mucho como banda, ¿cómo es recopilar tantos años de carrera en “Magnetic Overload”?

Papu: en realidad, no han sido tres años como tal, sino año y medio desde que empezamos a grabar las demos. Es verdad que entre disco y disco preferimos tomar un poco de distancia, desvincularnos y descansar un poco, aunque nos gustaría que para el próximo trabajo pasara menos tiempo.

Entonces, ¿fue en ese año y medio en el cual se centró todo el proceso? Supongo que de vez en cuando surgiría alguna idea previa, ¿o comenzasteis a componer en el momento en el que decidisteis entrar en el estudio?

Papu: sí, fue un poco así.

Pablo: de vez en cuando surgía alguna cosa, Papu se grababa en el teléfono, pero de forma muy cruda. Sin embargo, el disco de forma conceptual surge en el estudio.

Papu: a la hora de grabar una canción, hasta que no tengo dos o tres piezas que creo que pueden funcionar bien juntas, no nos ponemos a grabarlo. Por eso, con respecto a lo que dices de mantener una relación en todo el disco, para este nos pusimos unas reglas a la hora de plasmarlo en el estudio: no queríamos tener tanta sobreproducción o tantísimas capas como tuvimos en “Rising up”, en el que realmente hay cosas muy buenas, pero que por sobrecargado pasan desapercibidas. Queríamos que “Magnetic Overload” sonara más contundente, con más riffs de guitarra, más setentero y clásico.

De acuerdo a ese estilo clásico, decís que habéis jugado con muchos elementos analógicos en la nueva grabación. Como hay un debate eterno con respecto a este tema, me gustaría preguntaros si realmente notáis diferencia una vez finalizado el proyecto.

Pablo: en los instrumentos, seguro. En la grabación también, pero de forma muy sutil: solo lo nota el que entiende el proceso. Aun así, si tocas un sintetizador aquí mismo, y la réplica midi, hay una gran diferencia: es obvio que la segunda es una imitación. No es que grabemos en analógico, simplemente lo que utilizamos a la hora de grabar es algo más físico, instrumentos muy antiguos en los que no se puede hacer lo mismo dos veces. Por eso, cuando grabas, estás grabando algo que va a ser único en ese momento.

Papu: grabar todo en cinta, obviamente, suena muy diferente a grabar en un ordenador, aunque nosotros notamos la diferencia, sobre todo, en la instrumentación: no es lo mismo grabar con instrumentos que son ceros y unos en un ordenador, a grabar con diez instrumentos que verdaderamente están en el aire en ese momento. Se nota que estos instrumentos están vivos, que corren el aire y el ruido.

Por lo que veo, para vosotros todo el proceso de grabación y producción es muy importante. 

Papu: la producción es todo para una banda, porque es parte de cómo quieres que el disco quede registrado y como lo vas a utilizar. Ahora mismo podríamos grabar el mismo disco en un cuarto de baño y el resultado sería muy diferente.

En esta ocasión, habéis trabajado con Fernando Boix, quien ya había participado en vuestro proyecto anteriormente. ¿Cómo es buscar un sonido completamente nuevo en un entorno que os ha servido para trabajos anteriores?

Pablo: en realidad, Fernando es el ingeniero, nos ha facilitado todo el material, pero nosotros nos hemos producido.

Papu: él se ha ocupado de que todo sonase como nosotros queríamos, y también de la mezcla, que es un punto muy clave.

Entonces, supongo que entraríais al estudio con unas ideas muy claras…

Pablo: es que también grabamos mucho en nuestro local de ensayo, porque tenemos allí un estudio propio. Cuando tenemos la maqueta, un ochenta por ciento de ella permanece en el disco y no se vuelve a tocar. En el estudio de Fernando, pulimos las cosas que no se han podido grabar bien, o las cosas que necesitan retoques. Aun así, del local de ensayo ya sale, prácticamente, el disco completo.

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Metiéndome un poco más de lleno en el disco, he podido observar un paralelismo con la estructura, que no con el sonido, del disco anterior. Esto me lleva a pensar que cuidáis mucho el aspecto externo y el hilo conductor de vuestros trabajos.

Papu: en este sentido, quizás seamos un poco más románticos y nos gusta que todo tenga un porqué, y que las canciones hilen unas con otras de la mejor manera posible: cada detalle es importante. Además, nosotros somos muy de escuchar discos al completo, aunque sepamos que hoy en día eso no es lo normal porque está cambiando el concepto. De todos modos, al final esas diez canciones cada uno las puede ordenar como quiera.

Aun así, si vosotros habéis decidido ese orden tan meticuloso es con una intencionalidad concreta…

Papu: sí. “Roll the dice” es el primer tema del disco, pero también el primer tema que grabamos en el estudio y el primer adelanto, de modo que sentó las bases de todos los demás. “Devil echoes”, por ejemplo, se sale un poco más del estilo del primero, pero creíamos que tenía que tener muchísima importancia. También intentamos que las canciones entre sí conecten en base a ritmos y armonías, sin que suene demasiado repetitivo.

Marc: la séptima es la canción que da nombre al disco, del mismo modo que ocurría en “Rising up”. “Magnetic overload” es la balada, y en muchos discos clásicos la séptima suele ser la balada del disco, así que en cierto modo queríamos rendir un homenaje. Por otra parte, el single, premeditadamente, no ocupa ni el segundo ni el tercer puesto, porque eso era muy obvio.

Papu: mucha gente va buscando el single directamente, así que lo metimos a la mitad para que tuviesen que esperar un poco más y escuchar otras canciones.

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Quería terminar esta entrevista preguntándoos en base a una experiencia personal que me ocurrió. Os vi en el FIB hace un par de años y a mi lado tenía a un par de personas que no paraban de pediros vuestro hit por excelencia, “Fireworks”. La tocasteis como a la mitad de la actuación, e inmediatamente después…

Papu: se fueron, ¿no?

No, pero empezaron a gritar “¡Fireworks otra vez!” como si el resto de vuestro trabajo no importara. ¿Os cansáis, después de siete años, de tocar las mismas canciones desde el mismo punto de vista por parte del público?

Papu: yo no estoy cansado de tocar la canción, aunque ahora mismo “Fireworks” no tiene mucho sentido para nosotros en esta etapa. Sin embargo, sabemos que es una canción muy representativa del grupo y no sería muy inteligente por nuestra parte no tocarla. Al final, la gente que va a verte lo hace por muchas razones: por tu trayectoria, por tu último trabajo, por tus hits, etcétera.

Por supuesto, pero sí que es verdad que todo el mundo espera escuchar las canciones por las cuales os han conocido.

Papu: sí, hay que jugar con eso. Yo creo que, a veces, tenemos que dar una de cal y otra de arena, y permitirnos tocar lo que nos apetezca.

Aunque, en base a mi experiencia, puedo decir que lo que yo viví en el FIB podría ser interpretado como una falta de respeto.

Papu: bueno, tampoco creo que sea una falta de respeto que te pidan dos veces lo mismo.

Marc: algún concierto podríamos hacer eso, tocar cuarenta y cinco minutos de “Fireworks” e irnos.

Papu: sí, yo no lo veo ofensivo, sino, más bien, entusiasta, de un fanático de una cosa muy concreta y quizás un poco cerrado.

Marc: …o borracho.

¿Encontráis mucha diferencia entre la forma que tiene el público español de disfrutar de un concierto con respecto al público extranjero?

Papu: en Japón, por ejemplo, vimos un cambio brutal a la forma de interactuar con los espectadores. El público estaba muy eufórico y se conocía muy bien todo el repertorio, pero entre canción y canción se producía un silencio sepulcral, respetuoso.

Pablo: pero es lo que hay, somos diferentes y, además, en los festivales el público es muy distinto.

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Si quieres disfrutar de Polock en concierto, no pierdas de vista nuestra agenda.

Una Respuesta

  1. "Devil Echoes", el nuevo videoclip de Polock

    […] “Magnetic Overload” representa el tercer álbum de estudio de la banda valenciana Polock. Con la fuerza de una sobrecarga magnética, este álbum nos transporta a un universo muy particular, en el que los sonidos más vintage y auténticos se mezclan con la capacidad de crear atmósferas más directas que nunca. Así, “Magnetic Overload” ensalza el poder de unos riffs pegadizos y contundentes, acompañados por la melódica voz de Papu Sebastián, la guitarra de Pablo Silva y la percusión de Marc Llinares. Después de haber pasado con éxito por festivales de verano (Tomavistas, Sonorama Ribera o Festival de Les Arts), los valencianos siguen su gira de salas. Polock promete destacar en este 2017, y lo harán a su manera. Si quieres leer la interesante entrevista que les realizamos acerca de su último trabajo y su trayectoria, lo puedes hacer aquí. […]

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