Asistimos al concierto de León Benavente en la Sala Apolo de Barcelona, dentro del ciclo Guitar Bcn

En los textos periodísticos siempre recomiendan alejarse de tópicos y frases hechas. Intentar no caer en la redundancia y en la obviedad sino aportar matices que desconozca el lector usando recursos que se salgan de lo sencillo y evidente. Pero no podemos empezar esta crónica sin decir (seguro que con esta son miles las veces que se han referido a León Benavente así) que el león ruge con fuerza. Podríamos evitarlo pero la expresión es perfecta por ajustarse 100% a la realidad.

León Benavente presentaba “2”, su último trabajo, en la Sala Apolo de Barcelona, un concierto enmarcado dentro del ciclo Guitar Bcn, que se celebra durante varios meses en la Ciudad Condal. Con la tranquilidad y también la responsabilidad del sold out sobre sus espaldas, y tras varios meses de rodaje con este último álbum, la banda salió al escenario para arrollar con todo a su paso con sus temas cargados de mensajes punzantes, crítica social e historias pensadas y preparadas para convertirse en himnos y hits, como su “Tipo D” (“quiero convencerte de lo que está sonando es hit”), con la que abrieron el concierto. Le siguieron “California” y “La Ribera”, temas con los que se metieron al público en el bolsillo.

Existe, en la mayoría de conciertos, ese espacio temporal entre los primeros temas, siempre bien escogidos para encender al público desde la primera nota, y los últimos, en este caso “Década”, “Aún no ha salido el sol” y “Ser Brigada”, en que el ambiente decae, se relaja quizás demasiado y da la sensación de estar haciendo una pausa entre acto y acto. Es en este punto, que a nosotros siempre nos sabe a poco, cuando se desarrollaron “El Rey Ricardo”, “Ánimo, valiente”, “La vida errando”, “Revolución” o “Todos contra todos”.

“Gloria” volvió a encender al público y a partir de ese momento el final fue in crescendo hasta que sonó “Ser Brigada”, la carta de presentación de un grupo que, con tan solo dos discos en el mercado (“2” y “León Benavente”), suenan con empaque y con armonía en ese sonido tan propio que han construido gracias a la experiencia de sus músicos y que les identifica de lejos: muchas guitarras oscuras, con matices electrónicos y toques de los ochenta, que consiguen congregar cada vez a más público.

Abraham Boba ejerció como gran líder con una actitud alineada al sonido de la banda: movimientos grandilocuentes, cual profeta de sus tiempo, aporreando con rabia su teclado y lanzando baquetas al aire en medio de la vorágine de sus temas más rockeros. León Benavente tiene actitud y aires de banda grande capaz de llenar espacios con mucha más capacidad.

Si debemos destacar algo no tan positivo de este concierto fue el sonido, que en ocasiones resultaba deficiente. Restaba fuerza a los temas y a la actitud del grupo en algunas de sus canciones ya que llegaba al final de la sala con poca potencia.

Sobre El Autor

Redacción Barcelona

Somos Andrea y Xavi, periodista y diseñador gráfico. Dicen que un día sin sonreír es un día perdido. Pues nosotros somos más de pensar que un día sin música es un día perdido, por eso lo escribimos. También nos gusta Ryan Gosling.

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