El mejor dotado de los conductores suicidas

Texto: Carlos H. Vázquez

Manolo Tena llevaba tiempo enterrado. No se acordaba de él ni la muerte (tal vez Hacienda), pero ahí estaba, entre Goya y el desahucio, escribiendo canciones que algún día grabaría (pero sin saber cuando en realidad).

Muchos ya lo dieron por perdido, sobre todo desde 1997. «Bette Davis se quedó sin trabajo en Hollywood después de ganar tres Oscars, pero no estaba en activo por algo que ella no comprendía, y era que no resultaba ya interesante para los mercaderes», contaba Tena en 2013, cuando todavía esperaba que alguien le publicara o le editara alguna canción. Tenía pendiente un disco titulado “Manolo Tena: Con Alarma y sin Alarma”, pero se quedó en el cajón, como aquel poemario de Lorca en “Un poeta en Nueva York” llevado al Hip-Hop o un posible disco doble (además de temas traducidos y adaptados listos para versionar). Sin embargo, y a pesar de los pesares, Manolo no flaqueaba con la esperanza. «Todo lleva su tiempo: uno para la cosecha y otro para la siembra», decía. Al final, “Casualidades” (Concert Music Entertainment, 2015) creció entre la ceniza y la tierra castigada.

Manolo Tena no era un tipo religioso, pero decía que rezaba todos los días para no volver al infierno. «Los que van a misa rezan para no ir al infierno, mientras que yo rezo para no volver a él. La heroína se cargó a muchas generaciones durante los ochenta y yo soy un damnificado». Por asuntos así, Joaquín Sabina le dedicaría ‘Conductores suicidas’. No obstante, no fue suficiente para sacarlo del “manicomio del bien y del mal”. Tú, que eras un maestro en el difícil arte de no mojarte bajo un chaparrón…

A fin de cuentas, Manolo fue mucho más que “Sangre española” (Epic, 1992). Incluso fue más que Alarma!!! y que Cucharada, pero no pudo ser más que él mismo; cantó lo que quiso, lo demostró en Las Ventas y lo perdió todo. Sí, puede ser que él solito se metiera en ello, pero eran sus propios asuntos (más mal que para bien). Hablaba de legados, del reconocimiento… y de que nadie se acordara de él. Y si le pedían una foto, él se hacía dos «por si no salía bien la primera». Aunque suene a tópico recurrente, Manolo Tena siempre tocaba madera con los dedos meñique e índice.

Gracias a “Casualidades” y a “A mi manera” (el programa de La Sexta) Manolo volvía a estar en la memoria colectiva otra vez, pero ha tenido que ser su fallecimiento el motivo por el que hoy es trending topic en Twitter. Y no es justo. No señor. «El error más grande ha sido no morirme», comentaba al respecto. Él mismo sabía que morirse daba popularidad y un fugaz momento de fama, pero no es justo que haya sido así. Al menos se ha ido a gusto y tranquilo habiendo grabado, en forma de disco, la última de sus palabras: «Todo me salió mal desde el principio al final. Y así nadie me hace caso. Esto son solo opiniones de un payaso».

Adiós, Manolo. Siempre fuiste grande.

Sobre El Autor

Periodista en Esquire, L'Officiel, Ctxt, Popular 1 y Forbes.

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