Alfredo González es una de esas personas de conversación fácil y abundante, sin pelos en la lengua y que reconoce sin tapujos que “al músico de provincias no le tratan igual que al de Madrid, es mucho más difícil moverte y vivir de la música”. Primera en la frente. Y es el mismo que cuando compone es capaz de poner los pelos de punta con una sensibilidad que deja sin aliento. Hablamos con él sin prisas de su último disco y de lo que está por venir en este recién estrenado 2016 cuando celebra 15 años sobre los escenarios.

‘La paciencia del faquir’ se presenta como un disco diferente dentro de tu carrera. ¿Con qué querías romper? ¿Arrastrabas cierta monotonía?

Quería fragmentar mil cosas a la vez.  Mi primer disco en 2004 era muy inocente, muy ingenuo, yo era muy cantautor; pero después de aquel hice otras cosas muy diferentes; en ‘Dobleces’, que no me fue nada mal, me apetecía hacer un disco eléctrico y llevarlo a banda. Quería tener una gira en ese formato y también quería que la prensa me dejara de ver como cantautor, al único que no se considera así es a Nacho vegas que es precisamente el más cantautor de todos (risas).

¿Hasta el gorro?

Hasta las pelotas. A mí me encanta ser cantautor, una palabra que se adscribe a la canción protesta pero no creo que sea sólo eso, es una sensibilidad hacia lo que te rodea. Sí me gusta el término pero no me gusta que me encasillen, hay gente que ni siquiera abría este nuevo disco por culpa de ello.

Vamos a repasar algunas de las canciones que incluye este trabajo. Empecemos por ‘El polígrafo’, con la que arranca. Más oscuridad de lo acostumbrado…

El 95% de las veces compongo con una idea de letra más que con la melodía. Esta canción empezó con los dos primeros versos: “Todo lo querías guardar / hasta lo bueno”, me parecía interesante tirar de ese hilo y me salió un disco oscuro cuando en realidad no estaba en una época tal de mi vida. Esa oscuridad de la música viene de los tonos menores y luego me fui dejando llevar en cuanto a la rítmica por mucha música que yo escuchaba, desde Tom Waits a Radiohead.

Mis referencias son muy amplias, soy una persona muy abierta, escucho todo y todo me influye. En ‘El polígrafo’ cuando llegué al estudio de Paco Loco a él esas tonalidades le van de maravilla y lo acentuó mucho.

‘Afuera todos roban’, una de las grandes sorpresas del disco.

Es una ida de olla, había trabajado ya con Pablo Texón en ‘Dobleces’. Soy muy exigente con las letras y cuando llevas muchos años en esto te conformas con muy poco. Cuando estaba trabajando en este disco, me había puesto una fecha de grabación, había muchas canciones pero no terminaba de estar a gusto con algunas de ellas, le llamé y le dije que necesitaba una letra, no me venía nada con lo que estuviera satisfecho.

Pablo es muy contestatario también, me mandó la letra y se me ocurrió la melodía del principio, intenté buscar una melodía de voz hasta que fuimos moldeando la letra y le propuse recitarla. Era muy transgresor y apropiado para el disco de ruptura.

Luego la llevé a Paco y estaba acojonado, pero como era una locura le gustó, claro.

‘El mismo error’, la más preciosista de todas.

Es la más yo.

Entrevista a Alfredo González. / JULIA VICENTEClaramente tiene tu sello personal pero llevas el lirismo a otro nivel, ¿notas la ruptura también en ella?

Esta canción curiosamente la empecé por el final, también la semana previa a irme a Cádiz, no estaba al 100% seguro de algunas canciones y necesitaba llegar al estudio con más. La semana antes con la guitarra se me ocurrió la parte final, pensé en ‘1999’ de Love of Lesbian y una historia totalmente desgarradora. Yo no tenía ninguna canción muy trágica y me parece necesario en la música.

Escribo mucho por imágenes, de hecho me gusta mucho el cine, y empecé desde atrás y vi que quería una canción muy lírica, con un sello muy personal pero haciendo una vuelta de tuerca mayor. Me dije: “Va a ser muy de mi sello pero va a ser desgarradora”, es una canción muy a lo tremendo.

De hecho es lo que más se aprecia, que es un disco con canciones muy diferentes.

A mí me gustan los discos que puedo escuchar mil veces, por eso intento hacerlos que tengan varias escuchas, éste en concreto es muy heterogéneo, comercialmente es un error, todos me lo dicen (risas) pero yo hago canciones, no novelas, me gusta que sea así.

Mucha poesía en tu música.

Hay una especie de escena del norte, un grupo de trovadores como Nacho Vegas, Pablo Moro, Fabián… Todos cuidamos mucho lo que estamos diciendo, las canciones de la vida de una persona son aquellas en las que te quedas con la letra y por la historia que cuentan; tengo la ególatra intención de que mis canciones perduren.

Y es mi doble motivo por el que hago discos: para que permanezcan dentro de 30 años y que no me dé vergüenza escucharlos. Todo este rollo es porque las letras son fundamentales.

Han pasado ya 15 años desde que te subiste al escenario por primera vez. ¿En qué has cambiado?

Muchas cosas. Me han cambiado, me ha cambiado la realidad y en muchos sentidos para mal, porque lo que tenía en 2004 era la ingenuidad y la grandísima ilusión. En 2008 hice una gira larguísima pero mantenía la ilusión de vivir de esto. En ese aspecto cambié para mal, pero en otras para bien: sigo culturizándome y he conocido a mucha gente que me ha ayudado a entender este negocio y a componer más. No sé si mejor, pero componer distinto es positivo, hay que reinventarse.

¿Harás algo especial para conmemorar estos años? 

Cosas pequeñas, tengo necesidad de parar, descansar y meterme en otras cosas. Al cumplir 15 años quiero tocar donde toqué por primera vez, en Mieres, así que en mayo o junio haré un concierto allí con canciones de todos los discos. También en Libertad 8 en Madrid, que es mi casa, y quiero volver a mi casa y volver loco a todo el mundo con este último disco. Haré seguramente dos conciertos allí. Recitales que yo cierre serán esos tres, si me llaman para algo más y me pagan, bienvenidos sean.

¿Cómo fue la gira de Colombia?

Espectáculo puro, es la segunda vez que voy, la primera vez fue en 2009 y ocurrió de la forma más anacrónica ya que me escibieron por MySpace (risas), iba a venir Xabel Vegas pero no pudo y finalmente vino Pablo Moro.

En 2014 volvieron a llamarme y no pude ir, y en 2015 ya regresé con algo de público y un cariño que ya me gustaría a mí aquí, es un cambio espectacular. Tratan las letras como las personas y lo que diga una canción es fundamental, te preguntan después del concierto qué quieres decir con esto o aquello, les preocupa mucho el mensaje. Se han portado de maravilla conmigo, yo decía en plan de coña que mi gira pareció la de Bunbury: León, Oviedo, Medellín, Bogotá, Madrid… (risas).

Vine muy reconfortado, “esto que hago merece la pena”, fue lo que pensé.

El asturiano es una lengua presente en cada uno de tus discos. ¿Qué supone para ti cantar en asturiano?

En este disco no he compuesto nada en asturiano pero no lo voy a dejar de hacer. para mí es una cuestión de militancia. La llingua asturiana no es oficial por motivos políticos fundamentalmente y hay quien sigue considerándola rural y los que no han salido del pueblo son ellos.

Conozco mucha gente que defiende el aimara, por ejemplo, una lengua de Latinoamérica, pero luego sin embargo el asturiano es de paletos… A mí me gusta componer en mi lengua, tiene un lirismo importante y se pueden contar cosas muy chulas.

De hecho, convenciste a Quique González para cantar en asturiano en ‘Wikileaks’.

Conocí a Quique en 2006 tras coincidir en Salamanca en un concierto suyo, y luego nos vimos más veces en otros conciertos, había afinidad pero no le llamé para colaborar hasta mucho después. cuando me puse a grabar ‘Dobleces’, aproveché un concierto suyo en Avilés y se lo comenté. Pensé que para que no fuera tan evidente y promocional lo mejor sería grabar en asturiano y le pareció interesante. Le mandé un correo con un par de canciones, eligió ‘Wikileaks’. y ahí se quedó. No la hemos cantando nunca en directo pero es una de las más importantes en mis directos y de las que más me piden. Con todo lo que significa para mi lengua, ya que muy poca gente ajena a Asturias había cantando en asturiano.

Se ve que eres una persona de colaboraciones: Fabián, Pablo Moro, Texón, el propio Quique. ¿Es tu fórmula para explorar otras vías?

En el caso de Texón, que compuse  el disco entero de ‘Dobleces’ con él (todas letras son suyas y la música mía) cuando llegó este trabajo fue porque estaba cansado de esta ropa y fui a un sitio donde supiera que encontraría lo que me gusta. En aquel momento choqué mucho conmigo mismo, no me encajaban las letras y tiré de gente de confianza, que encajaran en mi universo personal; letristas que dijeran lo que yo diría, que me parece importantísimo, porque de alguna manera forman parte de mi universo creativo O sea, que por cambiar de ropa y caer sobre seguro hice esto.

El tema de componer para otros es como ir a casa de tu vecina y echar sal a su ensalada es una intromisión interesante porque entras en el mundo interior de otra persona, por eso me gusta seguir haciendo letras para otros.

¿Te quedas después de todo lo dicho con la etiqueta de cantautor?

Me quedo con ella (rotundo). Hasta el final. A mi público lo traiciono constantemente, lo que quería era llegar a un público diferente, porque me gusta abrir vías hacia otros lados, en cada disco tiro hacia otro y en este caso quería algo más eléctrico. Algo que como cantautor realmente podría, porque prima la canción, no la etiqueta. Sigo siéndolo, escribo y canto mis propias canciones y lo haré siempre.

Sobre El Autor

Redacción Asturias

Periodista y melómana. Crecí con la música y no he parado nunca de aprender de nuevos sonidos y sensaciones. Amante también de las palabras, todo junto hace la canción perfecta.

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