Alfredo González presentó anoche su último disco, ‘La paciencia del faquir’, en la sala La Salvaje de Oviedo

Si algo quedó patente anoche durante el concierto de Alfredo González es que el asturiano vive una bonita etapa de madurez musical. Cómodo sobre el escenario, rodeado de amigos y con un interesante camino a sus espaldas (no en vano autoeditó su primer trabajo ya por 2004) pero también al frente, dando pasos a una mayor diversidad sonora, algo de agradecer en un panorama en el que sobran etiquetas, y la música no se escapa de esa tendencia tan angosta, tan humana y tan fútil.

Como huyendo de esa constricción González regala a los oídos ‘La paciencia del faquir’ (Algamar Producciones, 2015), un trabajo que, en una primera escucha no pareciera arriesgado, más bien fácil de digerir (en el mejor de los sentidos), con un buen puñado de letras y alguna melodía que llama la atención desde la primera nota. Quizá en directo la riqueza cromática que luego asalta no esté tan presente, si bien batería, guitarra, piano y coros defendieron con corrección todos y cada uno de los temas.

Arrancó en Oviedo con la canción que también abre su nuevo trabajo, ‘El polígrafo’, uno de esos temas que bien representan ese giro hacia cierta oscuridad y un toque más rock respecto a etapas anteriores. Otras canciones desgranadas durante esta primera parte del concierto pertenecientes a su último álbum fueron ‘La última revolución’ o ‘Podrás vivir con ello’, para la cual  subió al escenario Willy Naves haciendo los coros.

Alfredo González con Willy Naves a los coros en Oviedo.

Con la llegada de ‘El mismo error’ Alfredo González demuestra uno de sus puntos fuertes, a nivel de compositor e interpretativo, con un crudo arranque solo ante el teclado y el crescendo a mitad de canción con el resto de la banda. Con un gusto exquisito para mostrar una sensibilidad que huye de prejuicios, sin esconderse.

No faltaron piezas de trabajos anteriores de la talla de ‘Wikileaks’, que en su día cantara Quique González (toda una rara avis escuchar en el disco al artista madrileño interpretarla en asturiano); ‘A borbotones’, otro de los momentos más intimistas del concierto; o ‘La nada y tú’, otra buena canción para sus directos por su impronta intensa, destacando sobre otras del mismo estilo a través de su lirismo y una puesta en escena más rock.

‘Mala gente que camina’, ‘Intoxicados’ o ‘Colisión de trailers’ sonaron también en la recta final antes de quedarse solo en el escenario para lanzarse con ‘Ódiote’, efectista como pocas y empática como casi todas, algo fácil de entender tratándose de temas tan universales como, ay, el desamor.

Llegó el momento final y no pudo faltar ‘Hasta las manos‘ aunque el último bocado de aire fue para uno de los temas más rompedores de su nuevo trabajo, ‘Afuera todos roban’, en el que se demuestra que las colaboraciones de González con otros artistas (en este caso, con letra del escritor Pablo Texón) son más que fructíferas, dotándole de la energía para buscar otros rumbos, otras palabras con las que decir lo mismo que gritamos todos, lo mismo que callamos todos, lo mismo que nos atenaza y nos da fuerzas.

 

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Sobre El Autor

Redacción Asturias

Periodista y melómana. Crecí con la música y no he parado nunca de aprender de nuevos sonidos y sensaciones. Amante también de las palabras, todo junto hace la canción perfecta.

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