El Cruïlla Barcelona 2015 congregó a miles de amantes de la música en una cita que se ha vuelto imprescindible en la Ciudad Condal

Siempre recordaremos el Cruïlla Barcelona 2015 como nuestra primera misión oficial como Team Perrolín para El Perfil de la Tostada. Y no podíamos haber empezado mejor: en un festival que sigue creciendo y que mejora su cartel edición tras edición con nombres nacionales e internacionales. En esta, grandes grupos como Kendrick Lamar, Jamie Cullum o Of Monsters and Men compartían protagonismo con nombres más pequeños como CocoRosie, Birth of Joy o Mi Capitán. Te explicamos todo lo que vimos durante los dos días de festival a continuación.

Viernes 10

Llegamos al festival a primera hora, no nos queríamos perder absolutamente nada y nos encontramos con una agradable brisa marinera que presagiaba que no íbamos a pasar tanto calor como nos pensábamos (aunque fue un espejismo). Para nosotros este viernes se presentaba con los nombres más importantes de todo el festival. Ya desde el mismísimo Lounge, situado casi en la entrada del recinto, se podían escuchar los primeros acordes de Oisibisa.

Una buena forma de comenzar el festival con su buen rollo de ritmos africanos, pero nosotros queríamos ver a las peculiares CocoRosie y la verdad no nos defraudaron en apariencia. Nada más aparecer en el escenario se presentaron disfrazadas con pelucas y maquillajes inconexos, un chico con un pasamontañas a modo de terrorista encargándose de la base de beatbox y un anciano oriental programando bases electrónicas. ¿El resultado? Una actuación surrealista pero efectiva. Seguramente no hacía falta tanta parafernalia, pero eso no nos distrajo de lo que en realidad saben hacer este dúo, una música misteriosa y efectista. Un buen aperitivo para lo que iba a venir.

CocoRosie

Llegó muy pronto y puntual, quizás demasiado (20.15 h), uno de los grandes nombres del día y uno de nuestros favoritos, Jamie Cullum. Empezó su repertorio, como de costumbre, con tres de sus temas más comerciales, cosa que parece que dejó un poco en frío al público. Pero poco a poco supo ir levantando al inmenso gentío con sus saltos desde lo alto de su piano, acercamientos al público y su carisma. Acompañado por su banda, unos músicos a la altura del artista, fueron repasando algunos temas de sus diferentes álbumes. Las canciones jazz hicieron la delicia de quienes de verdad les gusta la música. Las versiones de Rihanna, Beyoncé o Jackson Five impresionaron y acercaron a todo tipo de público y sus mixtapes lograron una conexión que ya no bajó en ningún momento. Los amantes de Jamie Cullum tuvieron su recompensa ya que el alargó el repertorio más de lo previsto e incluso se atrevió a improvisar un tema de agradecimiento al festival y a Barcelona. Más tarde se dejó ver en distintos escenarios, pero esta vez como espectador disfrutando del festival.

Al acabar este concierto, la organización informó de una de las decepciones generales del día, y es que Of Monsters and Men iban a reducir la duración de su concierto a 45 minutos ya que el bajista del grupo estaba hospitalizado. De todas formas abarrotaron el escenario. Tocaron su pop folk como ellos lo saben hacer, aunque fue una actuación falta de punch. La sensación general era algo fría, quizás por ese contratiempo. De todas formas “Little Talks” hizo disfrutar y bailar a todos ya que se trata de uno de sus temas más comerciales.

Y después de los islandeses, llegó el turno de Mi Capitán. La banda local supo mantener la atención de aquellos que les prefirieron antes que Kendrick Lamar, el plato fuerte del día y cabeza del festival. La banda tocó los temas de su único LP (que estrenaron este febrero) y mostraron su recital de indie con guitarras pesadas y estribillos pegadizos.

Mi Capitán

Nos escapamos antes del final del concierto para ver en directo a quien tenía el honor de ser el cabeza de cartel: Kendrick Lamar, el que muchos consideran el mejor rapero del momento. Y así debe de ser porque el escenario principal estaba lleno de fans que bailaban y coreaban sus temas. Y el rapero cumplió con las expectativas y ofreció un recital de una duración superior a lo previsto. Nos gustó que estuviera acompañado de instrumentos como la batería y la guitarra, algo que denota que no necesita ritmos enlatados y que apuesta por la música.
Pero todo lo que te hemos contado no fue lo mejor de la jornada. A las 12, cual hechizo de Cenicienta, descubrimos al que fue la revelación del festival. En nuestra lista de imprescindibles del Cruïlla ya los incluimos porque intuíamos el potencial de Vintage Trouble, pero lo que pudimos disfrutar superó todas las expectativas creadas. Un concierto que empezó por todo lo alto con ritmos frenéticos que te llevaban a moverte sin control. Esta banda de California, poco conocida en nuestro país, revolucionó al público con sus temas rock blues. Faltaban manos para aplaudir y piernas para bailar y seguir el ritmo del inagotable cantante, Ty Taylor, que no dudó en arrojarse al público cual cantante heavy mientras cantaba unos de los hit de la banda, “Run like the River”. Y todo esto envuelto en un halo de elegancia y clase que te transportaba de lleno de los míticos años 50.

Vintage Trouble

Y con ellos y las primeras notas de los movidos Capital Cities acabó la primera jornada intensa de Cruïlla Barcelona. Pero todavía con las notas de los Vintage Trouble en la cabeza.

Sábado 11

Este día llegaba cargado con muchísimos más artistas que el anterior, pero nosotros fuimos directos a lo que nos gustaba. Nos perdimos las actuaciones de Aloe Blacc, Damian Marley o Milky Chance ,entre otros. De todas formas, os contamos lo mucho que vimos.

Birth of Joy fue la primera parada en esa segunda jornada que ya se intuía mucho más movida que la anterior. Un rock puro fue lo que los holandeses ofrecieron, como ya os adelantamos en nuestros imprescindibles. Un gran descubrimiento de una banda poco conocida en nuestro país que sabe realmente lo que se hace.

Birth of Joy

Y llegaba el plato fuerte de la noche: era el turno de Lauryn Hill. En el escenario principal, mucho más lleno que el viernes, el público esperaba la primera actuación de la cantante en Barcelona. Y, como todo lo bueno se hace esperar, ella no fue menos. Más de 40 minutos de retraso que generaron la impaciencia de un público poco acostumbrado a las esperas en un festival con gran puntualidad, incluso su aparición estuvo acompañada de algún silbido. El público estaba desinflado y, a pesar de que la cantante ofreció un recital de R&B, soul y hip hop con algunos de sus temas más míticos, los problemas técnicos y el sonido de poca calidad enfrió (mucho) el ambiente y la decepción flotaba por las cabezas de los asistentes. De todas formas fue un placer ver a una de las reinas de este tipo de música

El momento más indie de la noche vino de la mano de Carlos Sadness, que tocó en el Lounge, el escenario más pequeño del festival y un espacio con un concepto chill out, hamacas incluidas, en el que disfrutar de los grupos más pequeños y calmados. Y le faltó espacio al cantante, porque acostumbrado a tocar en espacio más grandes, el Lounge se quedó algo ridículo y el público desechó las hamacas para bailar todos los temas del cantante.

Nuestro momento preferido del sábado fue, sin duda, el concierto de los FFS (Franz Ferdinand & Sparks). Presenciamos lo que en realidad queríamos ver, un grupo con mucha marcha y ritmos pegadizos que venían muy bien dadas las horas en que se programó el espectáculo. Tocaron temas de su único álbum y no bajaron el ritmo en ningún momento. Alternaron, como no puede ser de otra forma, con temazos ya mundialmente conocidos de Franz Ferdinand, pero el público estalló cuando tocaron “Take me Out”, una inyección de adrenalina que la gente saboreó con todas sus ganas. Además, la puesta en escena fue muy elegante y se notaron en todo momento las tablas de los dos grupos, que supieron integrar temas conocidos con otros por descubrir. Y no dejamos de tararear “Johnny Delusional” durante el resto de la noche.

FFS

FFS

Uno de los puntos fuertes en la organización de este año fue el sistema de pago a través de la pulsera. Todos los asistentes canjeaban su entrada por una pulsera que contaba con una pieza en la que cargaban el dinero que querías en las taquillas del recinto y ese era el medio de pago en el festival. Una iniciativa pionera en Europa que funcionó y agilizó la entrada al recinto y los pagos en las barras.

En definitiva, el Cruïlla Barcelona se está haciendo un hueco como uno de los principales festivales del verano. Ambiente agradable, bien organizado y un cartel muy ecléctico para congregar a un público muy variado. ¡Nos vemos el año que viene, Cruïlla!

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