Entrevista: Carlos H. Vázquez
 

Randy Ebright (Alma, Michigan, Estados Unidos, 1977), batería de Molotov desde 1995, tiene bastante que decir ahora que las cosas han cambiado en el fuero interno de Molotov. Todo se remonta a los días, cercanos y lejanos, del año 2009. La banda mexicana había mostrado al mundo Eternamiente (Universal, 2007), un LP compuesto, interesantemente, de cuatro EPs que eran creación propia de cada uno de los miembros. Esa individualidad (y otras vicisitudes, como disputas legales a largo plazo con el sello discográfico y la expulsión del mánager) detuvieron la actividad del grupo durante los años siguientes pese a que, de puertas para adentro, seguían componiendo canciones. Randy decidió no parar y marchó a Los Ángeles para trabajar y producir a otras bandas. Allí forjó Royal Bloodline, una nueva formación que reúne a lo mejor de la música mexicana: Miguel Hernández, Felipe Botello y Luis Ledezma, aunque éste último acabó saliendo del conjunto. Ebright tenía muy claro lo que quería para este sonido, así que apuntó a Norteamérica. Mientras tanto, las cosas con Molotov iban lentas, al menos de cara al público, pero tampoco se dejaron comer por la desidia, pues grabaron en vivo un álbum que acabó editándose bajo el título de Desde Rusia con amor (Universal, 2012). Las sombras de la disolución sobrevolaban todavía el cielo del entorno de los autores de Gimme tha power, pero eso fue hasta el presente año, cuando al fin decidieron cerrar el ciclo con Agua maldita (Universal, 2014). Son bastantes historias las que hay que desgranar, así que Carlos H. Vázquez aprovecha la estancia de Randy Ebright en Madrid para hablar sobre Molotov, lo sucedido durante todos estos años y lo que trae con Royal Bloodline en la maleta.

De momento, el próximo miércoles 18 de junio, Randy estará con DeivHook [batería de Kitai] en la sala Siroco desde las 18h. El Perfil de la Tostada sortea una entrada doble y una baqueta firmada por Randy Ebright. Pincha aquí para conocer más datos sobre el concierto y el concurso.

¿Royal Bloodline nace cerca del 2009, durante el parón de Molotov, debido a problemas con la disquera?

Sí, empezó en Los Ángeles porque yo andaba viviendo por allí; estaba escribiendo mucho, aunque no sabía para qué. Escribía canciones y tenía la idea de encontrar músicos en Los Ángeles para empezar una banda. Es justo allí, en Los Ángeles, donde, o al menos así lo piensa uno, está la meca del show-business, de los músicos y de todo, pero en realidad todo el mundo se dedica a ser mesero en vez de dedicarse a su arte.

En Estados Unidos suelen decir que para llegar a ser actor tienes que pasar primero por la etapa de camarero.

Claro, justamente. Yo vivo de mi arte, pero era muy desesperante tratar de trabajar con alguien y comprobar que no estaba disponible para tocar porque estaba ocupado buscando pagar su renta. Al final acabé con músicos de México, del circuito, amigos míos de México, que es donde crecí. Encontré una buena mancuerna con un músico que se llama Felipe Botello.

Que entró sustituyendo al guitarrista que dejó la banda que estabas produciendo, ¿verdad?

Exactamente. Él era guitarrista de dos bandas: Los Dynamite y Bengala. Tuvimos buena mancuerna, musicalmente hablando, y también a la hora de entendernos. Ellos, los músicos, son personas, pero como carnales, por eso, con Felipe, empezamos a escribir juntos. Él es muy estudiado y yo soy un músico, un compositor de oreja. No sé qué chingados estoy tocando, pero él me corrige (risas).

Felipe es la teoría y tú eres la práctica, ¿no?

Sí, como que yo soy más sentimiento y él es la regla. De hecho, en esta banda empecé tocando la guitarra. Teníamos a Luis Children Ledezma, baterista de Café Tacvba, pero lo tuve que despedir. Luis estuvo tocando, yo le enseñaba las canciones en batería y él las cantaba desde ahí. Pero luego, cuando me fui a la guitarra, las cantaba de otra manera. Soy baterista, así que estaba más cómodo y las canciones tenían otra vida cuando estaba atrás de la batería, por lo que decidimos mantenernos como un power trío.

¿Y el disco?

Lo tenemos ya todo grabado. Son once canciones. Además, acaba mi exclusividad con Universal porque el disco de Molotov, Agua maldita, salió el siete de junio, por lo que son sesenta días naturales… hasta el siete de agosto, que ya estaré libre. Vamos a respetar el ciclo porque, por lo menos, van a ser tres sencillos del nuevo disco de Molotov, entonces por febrero o marzo el nuevo proyecto ya estará saliendo. Esto coincidirá con un proyecto que Tito [Ismael Fuentes de Garay, guitarrista de Molotov] va a sacar también. Justo hoy lo estará terminando de mezclar en El Paso, Texas. Son dos proyectos muy distintos que van a salir y coincidir después del ciclo de Molotov, una vez que nos libremos del management y de la disquera.

¿¿Del mánager también??

Sí, de los dos; mánager y disquera. Ahora que nos hemos librado de ellos vamos a tener mucho material.

Esto de los proyectos me recuerda a Eternamiente, donde cada componente de Molotov tenía su propio EP dentro del disco. El título del tuyo era Miss Canciones, pero fuiste el único miembro que participó en los cuatro EPs de cada uno.

(Asiente) Sí, porque no encontraban ningún baterista (risas). De hecho, participé mucho más en el de Paco [Juan Francisco Ayala, bajista y guitarrista de Molotov], titulado El plan Ayala. Mucho más que de baterista. Micky [Miguel Ángel Huidobro Preciado, bajista de Molotov] había escuchado mis canciones también. Era muy raro, porque era un disco en el que sentía mucho apoyo, aunque no estaban participando activamente; hubo mucho apoyo moral para mis composiciones, pues es raro que un baterista componga para una banda. No sé, como que me dio mucho ala.

Y eso, intuyo, ayudó a que tuvieras más seguridad en ti mismo a la hora de hacer Royal Bloodline.

Yo creo que sí. Y el estar tan solo en Los Ángeles ayudó mucho al desarrollo y al hecho de experimentar más con la composición. Tenía mucho más enfoque. Justamente, con el proyecto de Royal Bloodline, estoy tirándole más a Estados Unidos al ser un proyecto en inglés.

randy_ebright

Diría que son temas Grunge, por lo que he escuchado en Blame me, Door dance y Turn me away.

Sí, garagero y muy californiano también. Si quieres te pongo alguna más que tengo aquí porque las que has mencionado no aparecerán finalmente en el disco. Lo que vas a escuchar ahora es más el estilo que vas a encontrar en el disco. Te pongo Loud, que es la que van a agarrar para Nixon [marca premium de relojes y accesorios para el segmento lifestyle juvenil]. Lo que vas a escuchar es lo que estará en el disco, a falta de una buena masterizada.

[Randy inicia el reproductor de música de su teléfono móvil y lo conecta a unos altavoces más grandes. Loud suena, y entrevistado y entrevistador intercambian, off the record, impresiones sobre lo que escuchan.]

Personalmente, me gusta más Loud que las otras que escuché.

Esto es más del estilacho. Y es que es a eso a lo que íbamos: queríamos más garra en el disco. Sin embargo, las otras, las que has nombrado, se quedarán fuera, pues tienen como tres años.

Y habrán perdido gracia, claro. Con Agua maldita también había cortes con bastantes años.

Tuvimos que darle una shineada, pero sí, hay canciones que llevaban hechas desde el 2008, como también hay cosas que se hicieron tres meses antes de grabar el disco.

Lagunas metales me suena que es de las primeras…

Correcto. Lagunas metales era una de las primeras. De hecho, es justamente eso, porque teníamos cuarenta canciones, pero entraron diez, quedando treinta. Se puede decir que ahora somos dueños de nuestro destino.

Entiendo que con las treinta restantes no habéis firmado ningún contrato editorial con Universal.

Claro. Las diez que entran en el disco de Molotov sí están con Universal, pero no las treinta restantes que han quedado. Por eso te decía antes que nos encontrábamos en un momento… Sacamos a ese quinto elemento, el mánager, que se dedicó a dividir y a conquistar durante dieciséis años de carrera. Ahora mismo el núcleo de Molotov está sanísimo y todos apuntamos en una misma dirección.

¿Y cuál es esa dirección?

Pues lo que tenemos en la mira es terminar este ciclo y dejar descansar a los dos gordos [refiriéndose a Paco y a Micky]. Tito y yo -los flacos– seguiremos con nuestros proyectos mientras ellos dos descansan, cerrando también el ciclo de los discos personales. Vamos a preparar ese material para sacarlo y alternar entre Molotov y los proyectos de cada uno.

Randy_Ebright_photoEso no significa que Molotov se disuelva, claro.

No, no. Además, lo mío tampoco es un proyecto paralelo, porque lo que yo hago no va a competir con Molotov debido a que es otro mercado. Apunto hacia otro país para hacerlo. Obviamente, siempre va a ser como el efecto gota porque lo que sale en Estados Unidos luego sale en Latinoamérica, Europa y España. Mi idea es alternar con Latinoamérica y no confundir con la banda.

Pero siempre habrá fans de Molotov que te sigan, por mucho que Royal Bloodline sea algo distinto.

Cierto, y eso está padre, increíble, pero voy a tratar de respetar, porque no quiero que confundan ni la banda ni a la persona y ni a mí. Lo que estoy escribiendo con esta banda no tiene nada que ver con el mensaje de Molotov. Hay cosas como sociales, pero es mucho más introvertido este proyecto. No tiene un compromiso social. Esto es un desahogo personal, no un compromiso.

¿Es también un divertimento?

Sí. O sea, esto sí me alivia a mí, tanto personalmente como a la hora de componer para Molotov. A veces, cuando compongo para Molotov, estoy… Bueno, diría que sobrescribo cuando compongo por sentir que tengo que analizar cosas que… ya sabes. En cambio, con Royal Bloodline, fluye. No tengo que pensar en nada.

O sea, que cuando compones para Molotov acabas componiendo encima de lo que ya has compuesto.

Así es. Una canción de Molotov, para mí, no está lista hasta por lo menos tres meses después de haber estado realizando y revisando, una y otra vez, la letra. Con mi proyecto sí que es más orgánico todo.

Ánimo delincuencia es un tema tuyo que pertenece a Agua maldita. En él hablas de lo que sucede en México. No obstante, ha habido gente que ha dicho que, al ser tú gringo, no…

Que no tenía derecho a hablar de ello, ¿verdad? Bueno, yo soy mexicano adoptivo, entonces… Pero sí, es justamente eso, es estar viviendo una situación que está en la calle; como que el corbatudo es más delincuente que el tatuado, ¿no? Ese es mi punto de vista en esa canción.

Una portada muy llamativa, como La necesidad, una canción que se iba a haber llamado La necesidad es cabrona. La Verga es otro corte que me gustó.

¡Ah! La Verga viene con Ánimo delincuencia. Es un b-side. Mira, te voy a contar un dato curioso. Toño Camuñas, artista español, fue quien nos hizo la portada del vinilo en la que sale una chica con tatuajes. Eso en realidad fue un maxi single que sacamos antes. La necesidad, por su lado, cuenta la época que yo viví estando en Los Ángeles, justo cuando llegó el N1H1.

La gripe A.

Todos los conciertos que se hicieron en México, en ese año, se cancelaron. Todo estaba en cuarentena por no sé cuántos meses. Claro, si no hay conciertos, no hay de qué comer. La gente, por la calle, me paraba para hacerse fotos o para pedir autógrafos, pero quería que me dieran un taco a cambio. Te lo juro. Estaba así de mal. Era como medio analizar lo que la gente piensa cuando sales en la tele o vendes discos.

Sí, que estás forrado, vaya.

Exacto. Por eso, en la canción, cuando acaba el primer verso, se dice eso de “me presento como Johnny Cash, pero yo ni cash tengo”. De eso se trata. Sí, soy artista, pero no creas que soy rico.

Con Royal Bloodline, al empezar prácticamente de cero, vivirás algo peor que un comienzo, ¿no?

Puede ser, pero no sé. Mira, como te decía antes, el que era nuestro mánager dividió al grupo y algunos se dedicaron a otros negocios, como abrir restaurantes. Yo, sinceramente y hace mucho, decidí ser músico, que es lo que soy y lo que voy a hacer. Nunca voy a estar en un escritorio, entonces que no me digan que no soy músico si no voy a depender de estos tres que dicen que hay que dedicarse a otra cosa. Si es así, yo voy a dedicarme a mi banda, que es lo que hice. Y ahora, que está Molotov de retache, pues no lo voy a soltar. Soy celoso. Pueden coexistir…

¿También internamente? No sé si molesta en Molotov que hagas cosas por tu cuenta.

No, ahora no. Molestaba cuando teníamos un mánager, porque él lo manejaba de una manera. Incluso ahora que se ha ido ese mánager, Tito me sigue el ejemplo y monta su propio proyecto. Entonces, por eso, ahora somos una familia feliz.

Ahora que dices lo de la familia, vi un documental sobre Illuminatis en el que hablaban de las conexiones que había entre sus miembros y poderosos, llamando a esas conexiones bloodlines.

Sí, Royal Bloodline empezó así, porque claro, precisamente yo estaba buscando lo que quería representar. Tenía la idea de que iba a ser con los músicos de Estados Unidos en la banda, pero eso fue hasta que vi que tenía que recurrir a mis raíces, a todos mis cuates. En aquel momento tuve ese chance, cuando estaba volteando de Los Ángeles a México. Como tenía la oportunidad de escoger a los músicos que yo quería, escogí la crema de la crema de los músicos de México. Pensé que era la realeza de los músicos de allá. Somos pocos pelos, pero bien peinados (risas).

Sobre El Autor

Periodista en Esquire, L'Officiel, Ctxt, Popular 1 y Forbes.

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