Zahara ofreció en Murcia unos de los últimos conciertos de La Pareja Tóxica.

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Entró al escenario con esa sonrisa característica que a cualquiera que la ve no puede hacer más que devolvérsela y para romper el hielo nos contó la historia de unos de sus peores conciertos. Fue en Murcia donde recuerda su torpeza con el micrófono y cómo todo salió mal. Así, entre risas y aplausos empezó con “El universo” y “Del invierno“, abriendo el concierto con sus canciones más  de: ¨bajona no perdona”, como ella misma titula su último disco. Pudimos escuchar unas de las canciones más nuevas: “el deshielo ” a la que siguió su historia de “marineros mojados y sin camiseta” para hacernos entrar en situación antes de escuchar “La mujer mayúscula y el mar“. “Frágiles” nos hizo estremecer, recordar que no hacen falta muchas palabras para sacar nuestro lado más humano.

Esta primera parte continuó con canciones más “viejunas”, combinando así “La habitación” y “Lucha de gigantes”. Esto provocó que los allí presentes nos estremeciéramos ante la sorpresa y los suspiros de emoción se pudieron escuchar en toda la sala.

Photophinish” abrió la segunda parte del concierto, enlazándola con “Cuéntame cómo te ha ido” como inicio de esta, en la que el público estuvo aún más partícipe sin cabe, “ayudando” a la propia Zahara . Siguió con “Leñador y la mujer América“, incluida en “las canciones más alegres del indie español”, anotando que ella misma no entendía cómo una de sus canciones  puede  encasillarse como algo “alegre”. Para rematar la interacción del público, la artista pidió nuestra participación para cantar el estribillo de “Mariposas” pero: “todos juntos, en masa, a lo rollo Hulk”  lo que provocó berreos y cambios de tonos.

No deberíamos olvidar la interpretación de una de sus mejores versiones de “Grease” y una de sus últimas versiones con ukelele de “Moon river”, la cual nos hizo abrir la boca de asombro por la calidad vocal que posee encima del escenario haciendo que, sólo con su voz, toda la canción tuviera una armonía y fluidez que rozan la perfección.

Antes de finalizar el concierto, Zahara dió las gracias a los asistentes, a su técnico de sonido Sergio, a sus padres (a los que pudimos ver muy atentos durante todo el concierto disfrutando de su hija) y en especial a un chico del público que le entregó un regalo de su pareja, por ser pronto su cumpleaños, haciendo la noche más especial y emotiva.

Introdujo una de sus últimas canciones de la noche con improperios: “queridos hijos de puta”, y demás palabras mal sonantes, dirigidas a aquellas personas que le hicieron crear “Camino a L.A”. Es aquí donde Zahara se transforma y saca su furia, provocando el silencio absoluto de toda la sala ante tal espectáculo.

Zahara

Zahara

Olor a mandarinas” y una de las canciones más esperadas por el público “Con las ganas” pusieron la guinda a un concierto en el que las risas y la complicidad entre la cantante y su público crearon un ambiente cálido que, además de combatir el frío de fuera, hizo de esa noche una velada mágica difícil de olvidar.

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