Of Monster and Men - Lunes 17 junio - La Riviera

Un oasis en medio del desierto. O debería decir un desierto en medio de un oasis. La cuestión es que en la noche de este lunes, Of Monster and Men incendiaron “La Riviera” con llamaradas de ritmo y energía.

El lugar pareció ser cómplice de los artistas. Una sala con aires tropicales, conocida por su peculiar palmera, tuvo el honor de prestar su escenario a estos jóvenes islandeses venidos de gélidas tierras. El contraste de climas fue la antítesis perfecta.

Desde la primera canción los músicos conectaron con el público. Pero la emoción y la entrega no pararon de crecer en los 90 minutos de concierto con los que nos deleitaron.

Letras plagadas de referencias a la naturaleza, como las del romántico siglo XIX, cobraron vida en un acordeón, tres guitarras, un bajo, una trompeta, un glockenspiel y una batería. Cobraron vida en la voz y la percusión de estos magos del directo.

La clave de su éxito no solo está en que sepan hacer buena música sino en que saben transmitirla.

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Interactuaron con el público. Nos hicieron partícipes en todo momento. Sus ritmos pegadizos les ayudaron. Pero, sin duda,  el “lalalala” que incorporan a muchas de sus canciones, fue  su mejor aliado.

Como buenos directores de orquesta nos indicaron el tempo y ritmo con el que dar palmas.  A nosotros, sus músicos. Nos hicieron sentir partícipes de la ilusión de dar un concierto en Madrid compartiendo sensaciones.

 Y como muestra un botón: algún fan debió entrar en éxtasis y le lanzó un sujetador negro a Raggi tras tocar Love love love. Nanna no daba crédito de lo que estaba presenciando.

Miradas cómplices entre ellos, miradas cómplices con nosotros. Un encuentro íntimo con sus fans españoles. Pura conexión en directo.

Interactuaron entre ellos.  Se intercambiaron los instrumentos. Supieron ceder el protagonismo según la canción que estuvieran tocando: hubo una perfecta compenetración entre Raggi y Nanna. Mientras uno animaba al público, el otro ponía voz a la canción. Así, la energía fue in crescendo durante todo el espectáculo.

Dominaron el escenario en todo momento hasta tal punto que les quedó pequeño. Brynjar decidió bajarse a tocar su guitarra melódica al lado de sus fans.

Y es que no le temen a nada. Así, finalizaron esta mágica noche con Yellow Light, desafiando a la mala suerte a la que este color atrae en los escenarios. Quizás sea porque más que actuar prefirieron interactuar.

Érase una vez la leyenda de unos monstruos islandeses, de una chica con muchas ganas de hacer música que consiguió a unos válidos hombres que la acompañaran en su aventura. Érase una vez un 17 de junio en un templado Madrid que pareció demostrar que las fantasías algunas veces se hacen realidad.

Érase una vez un cuento plagado de historias sencillas, con aires de indie folk, indie rock e indie pop, que supo contar las aventuras de siempre con un tono cercano y diferente.

Sus videoclips recrean escenas fantasiosas que parecieran estar sacados de los sueños de un infante islandés. Quizás ese sea su secreto: ser capaces de rescatar todo la alegría, ilusión y fascinación que los niños sienten. Quizás ese sea su secreto: que no ponen límites a su imaginación.

Parece que Islandia está dando mucho de sí. Después de Sigur Rós han dado a luz a Of Monster and Men. ¿Quiénes serán los siguientes? Estaremos atentos pues ahora va a resultar que el frío es el mejor estimulante para engendrar a buenos músicos.

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