The Mary Onettes nos presenta “Hit The Waves”.

Otro miércoles más esperábamos expectantes lo que nos depararían los conciertos en la Sala Moby Dick de Madrid, en este caso con su “Serie Limitada” . Ya en la sala, teníamos subidos al escenario a Fagot y Popota que pasaron de largo por el interés de mis oídos y que tuve suficiente con un par de temas para entender su concepto musical, por llamarlo de algún modo.

Sin pena ni gloría y con el público a un par de metros del escenario, raro, ¿no?, estos chicos se despidieron y solo había algo en nuestras cabezas y que pedíamos a “gritos” y con razón: La entrada de The Mary Onetttes, porque a eso habíamos venido.

Pues bien, la formación gobernada por el frontman Philip Ekström, iba a dirigirnos durante buena parte de la noche por las olas de su último disco “Hit The Waves”. Preparados los grumetes, las olas vendrían de la mano del público que sabía que el concierto sería una tormenta perfecta, y así fue tan perfecta como la argumentada puesta en escena y excelente sonido de estos suecos que nos hicieron recorrer Moby Dick como náufragos alentados por los bellos “cantares” de sirenas.

Comenzaron con “Intro”, el primer tema del álbum, para adrentrarnos con ellos en lo que iba a ser un paseo por cierto recuerdos ochenteros de algunos de nosotros y también de los que vemos simetrias y tendencias en ciertos grupo.

TheMaryOnettes-Mobydick

Y es que, la presencia de The Cure y sobre todo de Robert Smith,  y ahora sí me la voy a jugar, de Jack Peñate, son ejemplos de a dónde puede Ekström llevarnos con su voz. Sin ninguna duda,  con su siguiente tema “Hit The Waves” no podemos retroceder en el tiempo y recordar los pelos cardados y los ojos pintados de Smith. Eso sí, este sueco rubio le pone un ritmo, y gracias también a los componentes de la banda porque todos juntos tocan acompasados y con una calidad increíble, que podríamos calificar -por decir algo porque no es ni necesario- de new wave, post-punk, chill-wave. Sea lo que fuere y la calificación que le pongamos a su estilo musical, estos suecos le ponen alma y puesta en escena a sus canciones y por muchas olas, mares y ambientes nórdicos suecos -y no me cansaré de repetirlo-  hacen que te sientas atrapado y cálido con su concierto.

TheMaryOnettes-MobyDick

Nos dieron un paseo, como si de puerto en puerto fuéramos detrás de ellos, sobre otros álbumes suyos con temas como  “Slow”, “Explosions” o “Void” magníficamente interpretados y colocados en el setlist, pero no podíamos dejar de lado el momento, a mitad del concierto y con el público y ellos enlazados en una simetría musical impecable,  en el que saltaron los acordes de “Evil Coast” – que para mi es el temazo del álbum- para realmente darnos cuenta del potencial de su metodología nórdica a la hora de componer, interpretar y hacer llevar a los que allí estábamos presentes hacia donde ellos quieren llevarnos, una melancolía y tristeza acometida por sus composiciones. Y no hace falta tener canciones alegres para sacarnos una sonrisa emotiva por lo que teníamos delante de nuestros ojos, otro grupazo sueco.

TheMaryOnettes-Mobydick

No está de más comentar su bis con tres temas añadidos a la recta final de este festival musical – Breaking Heart” entre ellos-  y que nos alegraron los oídos, de nuevo. Pero ahí no quedó todo, Philip Ekström volvió a escena solo y acompañado de su guitarra para poner fin a un concierto y marcarse, cómo no, otro momentazo con el que decir adiós y ponernos los pelos de punta con esa voz que tiene que, a los que somos algo más mayorcitos, nos hizo recordar viejas épocas de nuestra juventud.

Punto y final a un concierto redondo, lleno de emotividad, melancolía, olas de notas musicales y mares de sentimentalismo salpicados de acordes medidos y perfectamente ejecutados. Nos bajamos del barco, de sus olas y nos quedamos con este buen recuerdo y de felicitaciones por regalarnos unas horas de entonaciones metódicas, movimientos que te atrapan como la resaca de las olas y atisbos de una música que merece la pena escuchar unas cuantas veces.

Sobre El Autor

Fotógrafo

Poniéndole BSO a mi vida cada día y que alimento con pequeñas dosis fotográficas. Ni un día ni momento sin música.

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