The New Raemon se sube al escenario de la sala El 21, en Huesca para ofrecernos su versión acústica.

Se presenta con detalle (solo le falta darnos sus medidas), e inicia su concierto con “Galatea“, acompañado solamente de su guitarra.

Entre canción y canción va narrando detalles de su vida y de sus canciones, comentando títulos como la siguiente que suena “La Ofensa” algunas como presentaciones “esta era la única que ponían en la radio” hablando de “La Cafetera” y otras de recuerdos amargos.

Pide con soltura silencio al público. Se hace con la gente, y con el bar.  Un intento de “Fuera Complejos” hace las risas del público y continúa con “Risas Enlatadas” sin ningún percance…

Marathon Man” marca el punto álgido de la noche, con una intensidad que pocos acústicos lograrían. Nos canta una nana, “Elena-na”, “la única canción que escribí siendo feliz”.

Quizá la más fría es “Lo bello y lo bestia“, aunque más que fría, tenebrosa.

Enseguida “Consciente hiperconsciente” inicia sus acordes y Ramón desgarra su garganta ante miradas atentas. Tiene un juego de pedales que harían las delicias de varios de nosotros, y que le dan un toque muy particular a las canciones, que no necesitan de la banda para mostrar su grandeza. Si hay algo increíble de los conciertos de The New Raemon, es la perfecta afinación que logra y los acompañamientos sin apenas fallos de guitarra.

Pronto llegan los “hits” que tanto gustan a la gente; Ramón habla con un marcado cinismo de aquella canción que no es suya y que sin embargo es la favorita y que todos le adjudican “Te debo un baile“. Desvaría un poco empezando a cantar el opening de “Maricón y Tontico“, de Muchachada Nui, entre las risas del público.

 Amenaza con despedirse, pero promete cuatro más. ¡Garfunkel!, le gritan. Ramón también comenta con ironía la canción, haciéndole una presentación de tres minutos en la que inventa una relación homosexual tras haber sufrido la relación rota que se cuenta en “Tú, Garfunkel“. El público la corea. Nos deja boquiabiertos con una versión de “I’m in love with a girl” de Big Star, grupo poco conocido con el que se hace un símil, para terminar con “Conjunto de Grupo de danza epiléptica” y “Llenos de gracia“, con una larguísima presentación que es una acusación a la situación española actual. El concierto acaba y Ramón recoge sus cosas y baja, atendiendo a sus fans.

A muchos se nos ha hecho corto el concierto, que ha durado una hora y media. Sus monólogos, anécdotas y ocurrencias han hecho de un acústico hermoso de canciones sobre relaciones complicadas un concierto divertido, que deja con ganas de más.

Un hombre y su guitarra, capaz de llenar el escenario entero con una de las voces más intensas del panorama español.

The New Raemon, en acústico. No se lo pierdan.

 

Crónica: Elena Pablo/Patricia Borraz
Fotos: Patricia Borraz.

Sobre El Autor

Redacción Zaragoza

Lo único mejor que la música en directo es la música en directo con una cerveza.

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