Sidonie. La Riviera, 15-12-12.

Los finales pueden ser tristes, o no. Pueden ser nostálgicos, o no. Algo se acaba para dar paso a otra cosa mejor. Así quisieron despedirse de ‘El Fluído García‘ los chicos de Sidonie.

La Riviera como antesala a una despedida con un final inesperado. Siempre que se suben a un escenario lo bordan, y esta vez no iba a ser menos. Empezar con el triplete Alma de goma, Persona y La sombra, y seguir con Tormenta de verano o la gran Feelin’ down para hacer las delicias de los allí presentes. Y que siga la fiesta que acaba de comenzar con ese fafafa tan ideal de Fascinado, una de las canciones cumbre que da nombre al segundo disco en castellano de los barceloneses, y que también tuvo su sitio en esta mágica noche. La contundencia del sonido se hace realidad con la suma de David T. Ginzo a la guitarra y teclados.

Marc, Jess, Axel y David se despidieron a lo grande. Giraluna a una sola voz y guitarra, Bajo un cielo azul o Sylvia muy aclamadas y coreadas por parte del público, o las míticas  Costa azul o A mil años luz en las que las notas musicales hablaban por sí solas.

Sidonie goes to Varanasi, Sidonie goes to moog. En definitiva, Sidonie iba a despedirse del señor (situado siempre detrás de la batería de Axel)que les ha acompañado durante esta extensa gira con bailes psicodélicos, y sin descuidar su vestuario habitual, con americanas y boinas al más puro estilo dandy. También hubo momentos de versiones, como la de Niños (más conocida como Kids, de MGMT), donde el público que había dejado de saltar y bajaba el ritmo, volvía a resurgir. Y si por algo se caracterizan estos chicos, es por el feeling que tienen con el público. Prueba de ello, ver a Marc contando a sus pupilos cómo se formó el grupo, poniendo voces más agudas o graves para imitar a Axel o Jess en sus años mozos. Muchas risas para dar paso a unos bises acompañados de Nuestro baile del viernes o la esperadísima, y también la más comercializada, El incendio. Parecía que todo había llegado a su fin. Que focos y micrófonos se desconectaban. Pero entonces entre el tumulto de gente se hacía un hueco, muy cercano a la mítica palmera, la cual fue digna espectadora de todo lo que sucedió a continuación. Sidonie versionando All I have to do is dream de los majestuosos Everly Brothers. Un acústico de tales dimensiones en medio del público para decir adiós de una forma sobrenatural y dejar a todo el público inmortalizando el momento cámara, o en su defecto móvil, en mano y con cara de expectación e incredulidad. BRAVO, y nos quedamos cortos.

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Silvia Bergillos

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