El Pescao: Despedidas que se convierten en fiesta.

Así se podría describir perfectamente el concierto que El Pescao dio el pasado viernes en la Sala La3 de Valencia.

Era el primero de los tres conciertos con los que cierra la gira que le ha llevado durante dos años aproximadamente por toda la geografía española cantando las canciones de su primer álbum en solitario.

El publico esperaba con expectación, impaciencia y nervios. A las diez en punto de la noche un humo que salía de la parte derecha del escenario, indicaba que aquello estaba a punto de empezar.  Los allí presentes contuvimos la respiración hasta que la banda empezó a salir para colocarse en sus puestos. Fue en cuestión de segundos cuando, cargándose sus instrumentos a los hombros, empezaron a sonar las primeras notas de “Tú y yo“.  Automáticamente toda la sala se convirtió en una y no dejó de corear todas  y cada una de las canciones que salieron de la voz de David Otero.

Aprovechando que días antes había sacado un EP a modo de despedida, presentaba las nuevas canciones en directo, y la respuesta del publico no pudo ser mejor. Coreadas prácticamente al mismo nivel que temas como “Otra vez” o “Castillo de Arena“.

A medida que avanzaban los minutos la energía se iba transformando y no era de pena por la despedida, sino energía positiva, buenrollismo y rock.  El ritmo del directo era increíble, ágil, con pocos momentos para descansar, siempre listos para hacerte mover los pies.

Con canciones como “Ramón“, “Máscara de Pena“, “Todo se complicaoHistoria de Terror era inevitable no moverse. Incluso con La luz oscura del mar, que en directo tiene un ‘yoquese’ que deja de lado la tranquilidad que tiene en el disco.

Haciendo gala de su personalidad y su generosidad, El Pescao dejo paso a los Hermanos Galván para que presentasen una de las canciones de su próximo proyecto (Flacos), La hora de las brujas, que pidieron la implicación de todos los allí presentes para cantar el estribillo.

David rapeó en “El mundo de los recuerdos“, bailo reggae y ska en “El Pescao” y contó anécdotas haciendo cómplice al publico y creando una atmósfera perfecta que ponía el broche final a este periodo de directos.

El confeti en “Buscando el Sol” indicaba que todo acababa ya, pero aún quedaba la versión más rock de “Me da lo mismo“. Entonces sí, despedidas, palabras de agradecimiento a todo el equipo, al publico por llenar la sala…y fue entonces cuando empezó a sonar el “Blitzkrieg Bop” más conocido como “He Ho Let’s Go” de los Ramones.

Ya había terminado. En la despedida no hubo lágrimas, pero si emoción, confeti y fiesta. El Pescao supo hacer que por un momento todo el mundo se olvidase de que aquello era una despedida.

Gracias.

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