Un concierto que nos viene de paso, casi una parada obligatoria

En una ciudad donde actualmente tenemos serios problemas para conceder un espacio a la cultura, la actividad musical lucha por tener su propio espacio sin pedir favores a nadie.

Encontramos una entrada de curso envidiable donde el festival (V)IVA la Cultura asociado con la Plataforma Granada OFF dio pie a una manifestación con voces propias del mundo musical nacional; donde la primera edición del Alhambra Sound fue todo un éxito; donde el solidario GranaPop concederá dos días de música y celebración en directo a favor del Banco de Alimentos de la ciudad; donde  programaciones tan interesantes por parte de salas tan míticas como Planta Baja, Polaroid o Boogaclub nos harán vibrar con la música en estado puro…y así un largo etcétera.

Con este panorama, en salas más modestas como Playmobil nos encontramos alrededor de 70 personas el pasado miércoles 26 de septiembre a La Sonrisa de Julia. El grupo en formato reducido,  Marcos Cao y Raúl Delgado, se presentaron en Granada para estrenar una serie de conciertos acústicos donde pondrán fin a su cuarto disco El hombre que olvidó su nombre.

El dueto entró al escenario media hora más tarde del tiempo programado. Lámparas de ambiente, tres guitarras, un cajón flamenco y una pandereta abandonada en el suelo, dos micrófonos y un público que tomó asiento en el suelo.

Un concierto que nos viene de paso, casi una parada obligatoria” confesó Marcos para demostrar el cariño que le tienen a esta ciudad andaluza. Un recital con un “carácter muy íntimo, sin grandes pretensiones”…sólo el disfrute de la música.

Así comienza un recorrido por toda su discografía con temas como “Las heridas de mi piel” (Caminos diferentes, 2004); “Bipolar” (Bipolar, 2008) canción escrita “para rendir cuentas a uno mismo” y “Hay alguien más ahí” (El hombre que olvidó su nombre) coreada con mucha intensidad por el público.

Llevaban todo el día de viaje. Granada los acogió con un tiempo más propio de su tierra que del nuestro… Así y como tónica del concierto, Marcos liderará la noche con comentarios extraídos de diez años de carretera y vivencias propias. No puede faltar un momento especial entre más que artistas, puros amigos. Le regala a Raúl, su compañero fiel de batallas, la canción “El tren”.

Y llega el primer momentazo de la noche con “Grito”. Con este tema podemos apreciar que el cantante tiene una voz trabajada y con una gama de colores muy rica. Dinámicas que pasan del piano más dulce al forte más desgarrador…y no podía ser menos Raúl en la caja, que vemos como se deja las manos con su interpretación. Simplemente espectacular.

Así y con este climax “Llevo tu voz”, el público se siente con el poder de arrancar sus voces por encima de la de Marcos… Un enlace directo y sin corte a una de las canciones más importantes de Leonard Cohen: “Hallelujah”. ¡un momento precioso!

Una vez pasado el ecuador del concierto y dado el buen ambiente que reina en la sala, el vocalista y compositor deja a elección de los asistentes los siguientes temas: “El bufón” y “El instante”.

El cambio de ciudad los hizo “Libres” y así también lo sintió el público con las primeras palmas de la noche espontáneas. Controlando la hora e intentando no pasarse de tiempo pasamos en minutos de la “Euforia” más desatada a la intimidad de “Luces de neón”, a la alegría de  “Extraño“.

Inmersos en la grabación de su nuevo álbum titulado “El viaje del sonámbulo”, es hora de tocar un adelanto de lo que escucharemos a partir de Febrero del 2013: “Muévelo”. Punteos en forma de ostinatos en la guitarra principal, fusión de coros en la voz de Raúl, acordes enlazados y una increíble energía que sólo ellos pueden transmitir.

Para cerrar la velada, se dejaron los temas más importantes de su último álbum a modo de despedida. Sonaron con intensidad “El hombre que olvidó su nombre”; “Puedo” donde Marcos no pudo contener su energía y lo vimos bailar de pie y la esperada “Loco” para marcar el fin.

Nos encontramos con personas increíbles, no sólo como músicos y sino como humanos. Como siempre, al final del concierto, una larga cola para saludar a los artistas que se dejaron fotografiar y querer por sus fieles más incondicionales. Incluso caras conocidas de su anterior paso por la ciudad…

A nosotros también nos dedicaron un bonito tiempo. Pudimos charlar con una cercanía que se agradece, tanto en el trato como en la temática. Donde ambos artistas pusieron de manifiesto mi pilar fundamental de un buen músico: la humildad.

 

Crónica por Lorena GR (Lorena_vla)

Fotos por Angel Luis Crespo

Sobre El Autor

Redacción Granada

Llevo dos tercios de mi vida leyendo en clave de Do en tercera... Mi pasión: el arte en general, la música en particular.

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