Inspirado en la segunda recomendación de @pixelillo para esta página, en la que hablaba de el gran John Lee Hooker, me decidí a dar una vuelta por el territorio del blues, pero no por el centro urbano, sino por los alrededores.

Porque la mayoría de las grandes figuras de este género, los que podríamos llamar la “segunda generación”, todos ellos representantes del “blues de postguerra”, han sabido acercar al gran público su música colaborando con artistas de estilos distintos, vistiendo canciones clásicas con ritmos más modernos sin perder su esencia.

El propio John Lee Hooker, tras décadas en el olvido, volvió a revivir gracias al álbum “The Healer” de 1989, en el que aparecía junto a figuras como Carlos Santana, Bonnie Rait o George Thorogood. Este trabajo combinaba revisiones modernizadas de algunos de sus temas y otros en clave más clásica. Consiguió un Grammy, descubriéndose para el público más joven.

 

 

Muddy Waters, de la misma generación que Hooker, es para algunos el gran representante del blues urbano de Chicago a través principalmente de sus trabajos para el sello Chess Records. Colaboró con muchos de los artistas más relevantes de los años 70, tanto británicos como estadounidenses. No hay que olvidar que serán los músicos británicos de finales de los 60, los que volverán a interesarse por el blues y sus grandes nombres.

Es precisamente en ese ambiente, en el que aparece en 1969 “Fathers and Sons”, con Waters rodeado de músicos de la talla de Paul Buterfield a la armónica y voz  y Mike Bloomfield en la guitarra, ambos de “Paul Buterfield Blues Band” o Donald “Duck” Dunn, el que después sería bajista de la “Blues Brother Band”. Un año antes, en su álbum “Electric Mud”, grabó uno de los éxitos de los Rolling Stones, “Let’s Spend the Night Together”.

Pero sin duda es B.B. King el que mejor ha entendido esta idea de acercar el blues clásico a las nuevas generaciones. Y la manera más efectiva es a través de las colaboraciones, de compartirlas con figuras musicales de la importancia necesaria como para que puedan llegar a un público que de otra manera no se habría parado a escucharlas.

Tenemos ejemplos diversos:

“Riding with the King”, junto a Eric Clapton, que más que fan es un auténtico “bluesman”, aunque se haya movido por todos los territorios musicales a lo largo de su carrera, siempre vuelve a sus raices:  B.B. King y Robert Johnson.

“Lucille and Friends”, donde se reúne con músicos muy cercanos al blues como Gary Moore que pasó del rock al blues o Randy Crawford, cantante de jazz y soul principalmente.

“Deuces Wild”, que reúne a un gran reparto de estrellas mundiales como Van Morrison, Mick Hucknall, Dr. John, David Gilmour, Rolling Stones o Paul Carrack.

Estos tres músicos presentan una estructura muy similar: temas clásicos con una visión distinta, pero sin perder de vista en ningún momento su origen.

Sobre El Autor

madrileño de nacimiento y vallecano de corazón. Colabora actualmente en El Perfil de la Tostada y la revista digital The Cult además de participar en el programa de radio La Rockola de RockolaFm con la sección "Canciones con Historia".

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