Gran expectación la mía ante mi primera vez en un concierto “lesbiano”. Por multitud de casualidades y destinos, nunca había podido verles en concierto y sinceramente, es un espectáculo que los amantes del Sr. Balmes y sus guisantes, no deberían dejar escapar.

Con una puntualidad suiza e impropia para este tipo de eventos, se subió al escenario el grupo catalán, para empezar a tocar sin ningún tipo de concesión al saludo.

“1999”, “Allí donde solíamos gritar” y “La parábola del tonto” fueran las elegidas para empezar a dar rienda suelta a una noche que se prometía feliz y llena de emociones, en gran parte por la magnífica calidad de sonido que se percibía en la grada. Chapó por la organización, ya que a veces esto puede dar al traste con todo y arruinar un concierto.

La formación fue ganándose al público a medida que iban cayendo una a una sus canciones. Como quien tiene una mano ganadora y sabedor de ello ,va depositando sus cartas lentamente sobre el tapete, ellos iban levantando al público desde la platea hasta el último asiendo del aforo, lleno para la ocasión.

Consumiendo los minutos que pasaban a gran velocidad, se quedaron en el tintero algunas canciones pedidas a gritos por el público como “Marlene,la vecina…” o “El amante guisante” que a mi parecer, no hubiesen faltado a la cita de no ser por verse atrapados en esa camisa de fuerza llamada tiempo, que les fijaron estrictamente desde la organización del evento.

Si quiero ponerle un pero a la actuación en directo, sería la comprometida situación en la que se encuentra en ciertas partes de las canciones la voz de Santi. A veces no tiene muy claro si dejarse llevar y subir el tono o mantenerse en uno más bajo para no forzar la voz, que a mi entender puede tener cierta tendencia a romperse.

No hubo lugar ni siquiera para los bises y el festival de sensaciones acabo con “Algunas Plantas” , el escenario invadido por el color verde de los focos adaptados para el tema, Santi y Jordi perdidos entre la gente de las primeras filas y Joanra exhibiendo su anatomía en un desnudo total, en el que únicamente su bajo tapaba su otro instrumento.

Para mí una noche memorable en el que todo acompaña y que deja momentos mágicos como “Limousinas” una canción compuesta por Santi a su hija, como el mismo nos contó interpretada magistralmente.

Os dejo una pequeña muestra de lo que vivimos :

Sobre El Autor

Redacción A Coruña

Amante de la música de calidad en todos sus formatos.

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